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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

David Cifaldi, de 32 años, sufrió un inusual accidente mientras escalaba la montaña Granite Peak en Montana, Estados Unidos. Tras caerse, descubrió que uno de sus bastones de senderismo se había clavado en su cuerpo, atravesándolo desde el frente hasta su espalda. A pesar de la impactante situación, mantuvo la calma y utilizó sus conocimientos como enfermero para evaluar la situación. Tras seis horas de caminata, fue rescatado y llevado a un hospital, donde finalmente le extrajeron el bastón sin necesidad de cirugía.

Junto a dos amigos, David Cifaldi de 32 años, emprendió la aventura de escalar la montaña más alta del estado de Montana en Estados Unidos, el Granite Peak.

Sin embargo, tras siete horas subiendo, sufrió una inocente caída, eso pensó inicialmente, hasta que comenzó a buscar sus bastones de senderismo y solo encontró uno.

“Esta cosa está saliendo de mi cuerpo”, dijo cuando se percató que el otro estaba atravesando su costado. Había entrado desde el frente y la punta salía por su espalda. Se había autoempalado.

Lejos de asustarse, el excursionista estadounidense puso a prueba sus conocimientos como enfermero. Lo primero que notó fue que el bastón estaba clavado en el músculo dorsal ancho izquierdo, por debajo de la axila. No sentía dolor, no sangraba y su respiración era completamente normal, contó al The New York Times.

En ese momento, mientras uno de sus amigos pedía ayuda a través del teléfono satelital de emergencia, el otro le tomó un par de fotografías para que él mismo evaluara sus heridas.

Lentamente, tras seis horas, y escoltado en todo momento por sus amigos, Cifaldi llegó hasta el inicio del sendero. Pasadas las 15:00 horas del día, ya estaba en una ambulancia de camino al recinto asistencial más próximo.

Para ese momento, el excursionista llevaba 7 horas empalado, por lo que le rogó a la enfermera que lo sacara. Sin embargo, ella no pudo hacerlo, pues no tenía las herramientas necesarias si tenía una hemorragia, por lo que fue trasladado al mismo hospital donde él trabajaba. Hasta allí llegó en auto junto a sus amigos, pues se negó a ir en ambulancia.

Excursionista estadounidense empalado
The New York Times

El excursionista empalado ni siquiera necesitó cirugía

Al arribar al servicio de urgencia, se llevó toda la atención; lo que le sucedió ya era increíble, pero luego se dieron cuenta que no sería lo único.

Tras una serie de radiografías y exámenes, el médico quería pasarlo al pabellón lo antes posible y liberarlo del bastón, pero otra urgencia se interpuso y tenía que esperar al menos dos horas más.

“En ese momento ya estaba harto. Pensaba: ‘Por favor, que alguien me quite esta cosa de una vez"”, dijo al citado periódico.

Desesperado por la molestia, los médicos optaron por hacer una sedación consciente, es decir, estaba anestesiado, pero al tanto de todo lo que ocurría, y extrajeron el bastón. Al mismo tiempo, instalaron un tubo para drenarlo.

Cuando se fueron los efectos de la anestesia, el excursionista estadounidense confesó que sintió dolor por primera vez desde el accidente.

Sin embargo, su recuperación fue bastante rápida, pues volvió al trabajo la semana siguiente, aunque él aseguró sentirse listo para volver al otro día.

Ahora, a diez días de terminar autoempalado, Cifaldi dijo que espera volver pronto a la montaña y esta vez sí lograr llegar a la cima junto a sus amigos.

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Imagen de excursionista empalado en urgencias
The New York Times