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Pablo Bustamante, un modelo chileno, cumplió su sueño al desfilar para Dolce&Gabbana. Tras 8 años de esfuerzo y superando obstáculos, logró destacar en la pasarela de una de las marcas más importantes del mundo, ante personalidades como Erling Haaland. Desde Milán, relata su trayectoria desde cortar pelo en Santiago hasta llegar al éxito en Europa. Su disciplina, cambio de hábitos y manifestación de sus metas fueron clave.
Pablo Bustamante logró lo que parecía impensable. Su capacidad de manifestar sus metas desde su casa en Barrio Franklin, la disciplina y las ganas de cumplir su sueño de convertirse en modelo lo llevaron a desfilar para Dolce&Gabbana, una de las marcas de moda más importantes del mundo.
A sus 30 años, está viviendo el mayor logro de su carrera. Tras ocho años de esfuerzo, consiguió desfilar en una de las pasarelas más codiciadas de la industria y mostrar su talento ante reconocidas figuras, entre ellas el futbolista Erling Haaland.
En conversación con BioBioChile desde Milán, Italia, Pablo repasa el duro camino que recorrió para llegar hasta ahí y adelanta que en los próximos meses volverá a Chile para reencontrarse con su familia y buscar nuevos talentos del modelaje.
El modelo chileno que desfiló para Dolce&Gabbana
Pablo, cuéntame un poco de ti y tu historia
Dolce&Gabbana es la conclusión de 8 años de trabajo en la oscuridad porque literalmente fue un sueño que yo lo partí a los 20-21 años. Estaba cortando el pelo y trabajaba en Santiago. Trabajé en Franklin, vivía allí, por el Persa Biobío.
Desde muy pequeño corté el pelo, desde los 15 años. Solo me crié con mi madre. No tuve un padre, entonces, por un tema económico, me la busqué para cortar el pelo.
En el proceso salí de la escuela y me fui al ejército. Estuve 2 años en Arica. Ahí también me especialicé más como barbero.
En todo ese tramo —esa parte igual me la salto muchas veces—, también me fui a Estados Unidos. Estuve 3 años como barbero, pero estuve sin documentación, entonces no podía aplicar como modelo.
Ahí tuve el primer indicio de modelaje, porque me hacían fotos y ahí me empecé a dar cuenta de que literalmente era bueno.
Ahí empezaron ya las primeras personas a decirme: “Oye, tú deberías ser modelo”. Y yo decía: “Sí, en realidad sí’. Siempre fui fotogénico de pequeño. Me hacía muchas fotos. Entonces, después de eso, a los 22 años volví a Chile y me propuse entrar a una agencia de modelaje.
Tuve los primeros encuentros con la agencia en Chile, pero cuando entré a la primera, no quiero hablar mal, pero no se me valoró. No trabajaba en eso, seguía cortando el pelo.
Dejó Chile para irse a Europa
Estuve así 7 meses intentándolo y seguía cortando el pelo, hasta que un día me dije: “No. Mido 1.88, tengo el perfil y todo”. Y le dije a mi mamá que lo siento, yo me iba, que necesitaba irme ya mismo. Era ahora o nunca, así que vendí todo lo que tenía. Con la platita que había juntado cortando el pelo, me compré el pasaje y me fui primero a donde un amigo en Alemania. Estuve dos meses con él y de ahí los dos volábamos a Barcelona a buscar el camino.
Llegamos a Barcelona. Empecé a tocar puertas, empecé a buscar agencias y la misma historia de siempre: la agencia me decía: “Me gusta tu perfil, pero no tienes documentación, no puedes, lo siento”.
Fue una frustración muy grande. Tenía 24 años, así que me puse a cortar el pelo de nuevo mientras buscaba mi documentación en España.
Me demoré 1 año en sacar la documentación española. Nuevamente empecé a llamar a todas las agencias, conocí a un manager y dije: “Oye, ya estoy listo, tengo documentación”. Me hicieron fotos, un portafolio y me agarraron de una vez tres agencias, en Italia, en Alemania y en Barcelona.
Pasó el tiempo y ahí es cuando Milán me llama para la Fashion Week (Semana de la Moda). Me pasaron un departamento, todo listo, pero tú lo tienes que pagar después con los trabajos.
Entonces, me fui allá con los ojos cerrados, dije: “Me voy nomás, sobrevivo comiendo arroz con huevo y sobrevivo”. Y pasé los primeros dos meses en Milán sin trabajo. En la Fashion Week no agarré nada.
Estaba super depresivo ya debía 2.000 euros a la agencia, estaba en negativo. Estaba frustrado y dije en ese momento: “Bueno, no me devuelvo ni loco a Barcelona y me quedo aquí”. Así que me empecé a cortar el pelo a todos los modelos.
Ya después del primer año, estando en Milán, empezaron a salir primeros trabajos. Aguanté y ya después del segundo año empecé a ver un poquito más de frutos.
En ese punto, había algo que me faltaba: el entrenamiento estricto y la alimentación.
Me junté con un amigo que me enseñó mucho de la alimentación, calistenia, a no comer procesados y empecé a tomármelo muy en serio. En un año hice un cambio físico muy fuerte y empezó a subir fuerte lo del modelaje. Empecé a trabajar mucho más.
Hice una primera Fashion Week, después la segunda y empecé a escalar, a escalar. Me llamó Guess, empecé a trabajar bastante. Eso era un trabajo bien pagado, y después que me puse serio, un año después llegó la oportunidad de mi vida, porque fue muy difícil conseguir un casting para Dolce&Gabbana.
Yo dije: “Bueno, el esfuerzo que estoy metiendo se nota porque me eligieron”.
Llegó la oportunidad de Dolce&Gabbana luego de 8 años
Luego de una serie de etapas, entre 500 modelos y días llenos de angustia, Pablo fue elegido para modelar para una de las marcas más prestigiosas del mundo.
“No lo creía. Es una consecuencia de 8 años de trabajo que con esto se concluye literalmente, porque es como tocar el techo en la moda.
Yo vengo de Franklin, cortando el pelo. Mi mamá nunca tuvo buena situación económica; no conozco a mi padre. No tuve ningún contacto. Lo logré solo tocando puertas.
Cuando llegó el día, no lo podía creer. Salí al show y estaba en shock. Cuando estaba bajando, estaba Erling Haaland grabándome.
Imagínate, el hombre más influyente en el mundo me estaba viendo. Haaland, que está en el mundial haciendo goles, ahora me estaba mirando a mí en un desfile. Lo gocé todo, estaba preparadísimo.
Estoy muy agradecido. Esto es un cambio para mi carrera, porque, literal, ya después de esto, sube el caché, soy más visto y te ofrecen más dinero“.
Tú también crees mucho en el tema de la manifestación
Mientras caminaba en la Alameda en Chile, yo soñaba que caminaba en la pasarela. Yo lo manifestaba mucho. Empecé a leer mucho después. La manifestación no es algo mágico, es la energía tuya que empujas en algo.
Es algo que tú manifiestas y, aparte, el trabajo que tú pones. La combinación de esas cosas es a lo que tú llegas. Ahora encuentro que nada es imposible.
Cuando me preguntan que cuál era mi sueño, era hacer Dolce&Gabbana porque sabía cuál era mi perfil y la manifestación se hizo real y pasó.
¿Tienes un ritual antes de salir a modelar?
Mi hábito, esa es mi cábala, y todas las mañanas me levanto, no veo notificaciones, tomo agua, leo primero un capítulo de lo que estoy leyendo y hago un poquito de ejercicio.
Antes no lo tenía, porque voy a ser sincero, antes tomaba alcohol, fumaba tabaco. Hacía de todo porque tenía la mentalidad de que al modelo no le hacen doping y puede ir de fiestas, todo eso, pero ahí está la diferencia de los que llegan lejos.
Me imagino que las tentaciones están siempre
Obvio, es una trampa el modelaje, porque todo es gratis, te lo regalan todo, obviamente, un mundo que es todo lujuria.
Te invitan a fiestas gratis, el alcohol es gratis, te invitan a todo, o sea, es muy fácil caer, entonces esa es la trampa del modelaje.
Y eso es lo que al principio estaba cayendo y me di cuenta de que no es el camino. Entonces, claro, importante mantener los hábitos duros. Yo tengo unos hábitos que no fallo.
Busca modelos chilenos
De esta manera, Pablo optó por una vida de disciplina y, gracias a su esfuerzo y constancia, logró cumplir el sueño de desfilar para Dolce&Gabbana, una de las casas de moda de alta costura más importantes del mundo.
Ahora, en medio de viajes por trabajo, prepara su regreso a Chile después de cinco años.
Además de reencontrarse con su familia, planea generar vínculos con más modelos chilenos y participar en distintas actividades y reuniones junto a otros compatriotas que hoy también destacan en las pasarelas europeas para hacer contactos.
Según reveló a BioBioChile, ya ha ayudado a otros chilenos a llegar a Milán para abrirse camino en el modelaje y espera seguir contactando a nuevos talentos para que puedan tener la misma oportunidad que él.
“Está lleno de talento, en el barrio, en todos lados. Hay chicos que tienen el perfil para ser modelos y pueden salir adelante”, afirmó Pablo Bustamante.
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