Una mujer de Ohio contó su desagradable experiencia con diarrea explosiva, una infección intestinal cuyo brote ha generado alarma en Estados Unidos.
Brelynn Daniels relató a WTVG su experiencia tras contagiarse con el parásito microscópico Cyclospora.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), este parásito causa una infección intestinal conocida como ciclosporosis y se produce por el consumo de alimentos o agua que pueden contener heces.
Esta enfermedad no pone en peligro la vida, pero “infecta el intestino delgado y suele causar diarrea muy líquida, con frecuentes y a veces explosivas defecaciones”. Además, si no se trata, puede llegar a durar más de un mes con recaídas.
Daniels contó que sus síntomas comenzaron el miércoles 24 de junio, luego de almorzar con una amiga, consigna People.
Mujer fue víctima de la diarrea explosiva
Había pedido una ensalada en un restaurante local y, tras notar que parte de la lechuga estaba de color café, la devolvió sin darle mayor importancia. Sin embargo, reveló que los síntomas aparecieron “casi de inmediato” y se prolongaron durante días.
“Esa misma noche estaba gravemente enferma”, declaró al medio. “Era pura agua, una diarrea muy violenta. Me enfermé esa noche y simplemente no paró“.
Para el lunes por la mañana comenzó a sentirse mejor, pero un par de días después los síntomas reaparecieron.
“Pasé unos días sintiendo que me estaba recuperando, pero de repente todo empeoró otra vez”, recordó.
“Volví a tener diarrea violenta, malestar estomacal, fuertes cólicos abdominales, náuseas y no podía retener ningún alimento sólido. Pasé más de una semana alimentándome solo con líquidos”, dijo la mujer.
Brelynn agregó que recién el décimo día de enfermedad vio en las noticias que había un brote de la infección, por lo que decidió acudir al hospital.
Allí le tomaron una muestra de heces y posteriormente confirmaron que padecía ciclosporiasis.
Se dañó su hígado
Pero aquello no fue todo. En paralelo, desarrolló una infección secundaria y la enfermedad comenzó a afectar su hígado.
Daniels describió los cólicos abdominales como “brutales” y aseguró que, en un momento, sintió como si “el hígado se le hubiera desgarrado”.
“Fue realmente muy duro. Incluso da vergüenza decir lo mal que estaba. Hubo momentos en que literalmente vivía en el baño”, afirmó.
“Era una sensación de agotamiento absoluto. Hiciera lo que hiciera, no lograba mejorar”, relató.
Casi tres semanas después del inicio de los síntomas, Daniels aún no se recupera por completo y continúa tomando antibióticos.
“No es algo para personas débiles, eso se los aseguro”, comentó. “Y da miedo pensar en el impacto que esto podría tener en adultos mayores, niños pequeños o personas con problemas de salud o con el sistema inmunológico comprometido. Es realmente grave“, concluyó.