Cuando se habla de la relación entre Perú y Chile, la memoria suele dirigirse a los conflictos que marcaron la historia de ambos países. Sin embargo, también existen episodios de cooperación poco conocidos. Uno de ellos es rescatado por el historiador estadounidense Joshua Savala, quien documentó cómo trabajadores portuarios peruanos y chilenos unieron esfuerzos para defender sus derechos laborales durante las primeras décadas del siglo XX.
Joshua Savala es un investigador que, tras vivir en Cusco y Concepción, desarrolló un interés por la cultura y la historia de ambos países, lo que lo llevó a escribir el libro: “Más allá de la guerra: historias de cooperación en el Pacífico peruano-chileno, 1856-1929”. Esta publicación recoge historias de peruanos comunes, como obreros y médicos, que se vincularon con sus pares chilenos después de la Guerra del Pacífico.
Aliados en el puerto
En esta nota vamos a contar el caso de los trabajadores portuarios de Mollendo y Valparaíso, quienes lograron articular acciones conjuntas entre los años 1910 y 1920 inspirados por el movimiento anarquista internacional. Específicamente, el libro de Savala refiere que los chilenos llevaron ideas a los peruanos para defender sus derechos laborales en los puertos.
La influencia de las organizaciones chilenas fue tal que muchos trabajadores peruanos comenzaron a identificarse con las demandas de sus pares al otro lado de la frontera. Compartían problemas similares, aspiraban a mejores condiciones laborales y encontraron en esas experiencias un modelo de organización.
“Empezando en 1916 hacia 1918, vemos que hay peticiones para mejorar las condiciones de trabajo, para mejorar las horas de trabajo o los sueldos, y en 1917 es cuando empieza una huelga portuaria. Entonces, durante esta huelga, lo que yo trato de argumentar es que empiezan a aprender de sí mismos, no como trabajadores en particular, sino que empiezan a pensar en sí mismos como portuarios en general para organizarse industrialmente”, explicó Savala.
¿Cómo se produjo este vínculo entre trabajadores portuarios de ambos países? Estos obreros chilenos viajaban en barcos a diferentes partes del Pacífico y así entraron en contacto con sus pares peruanos.
“Parte de su labor es trabajar en los barcos. Entonces, los chilenos tenían que ir al litoral del Pacífico, tenían que ir a Mollendo y al Callao. Y ahí se llevaba la información en los periódicos de la organización”, recordó Savala.
La organización a la que se hace referencia es la IWW (Industrial Workers of the World, en inglés), una entidad internacional de carácter revolucionario que surgió a inicios del siglo XX. Primero llegó a Chile y luego al Perú. En la práctica, sus miembros chilenos introdujeron estas ideas políticas a través de los puertos.
“Para mí eso significa que había gente en diferentes puertos peruanos a la que le interesaba mucho la política. Para comprar un periódico de extranjero, eso significa algo”, sostiene el historiador.
“Hablaban de los sueldos, del tipo de trabajo que hacían, de las horas de trabajo. Esas son cosas que, trabajando como tripulantes en barcos o trabajando en los puertos, eran quejas muy similares. Aunque por supuesto pagaban diferente en Perú y Chile”, señaló al referirse a las similitudes entre ambos grupos de trabajadores.
“Conversaban sobre cómo era difícil trabajar en los barcos, cómo era difícil trabajar en el puerto, que no les pagaban tanto, que el trabajo no era tan seguro. Esos son temas muy similares”, añadió.
Deportaciones
Una consecuencia de la influencia de trabajadores chilenos sobre los locales era que estos ya comenzaban a tomar conciencia y alzar su voz de protesta, situación que incomodaba a los empleadores y al gobierno de turno, que buscó tomar acciones. Una de esas medidas fue “deportar” a los altos dirigentes. Lo curioso es que muchas de estas deportaciones no implicaban salir del país, sino ser enviados a localidades de la sierra peruana.
“Después de la huelga de 1925 hay órdenes desde Lima y desde la prefectura local para detener, arrestar y deportar a algunos de los dirigentes. Muchas veces vemos órdenes para deportar a la montaña. Hay algunas personas que están deportadas a otras partes, pero mayormente lo que yo he leído es deportar a los peruanos de Mollendo y Arequipa a la montaña. Llegó a pasar varias veces con los dirigentes”, contó.
No obstante, estas medidas no siempre resultaban efectivas, puesto que los deportados regresaban al poco tiempo a la costa. “Yo encontré (en los documentos) a un trabajador que fue deportado cuatro veces, lo que para mí significa que cada deportación no funcionaba y que cada vez este hombre volvía a su casa, que era en Mollendo”, señaló el escritor.
La influencia que estas ideas alcanzaron dentro del movimiento obrero llegó a generar preocupación entre las autoridades peruanas, al punto de provocar diferencias sobre cómo enfrentar el fenómeno.
“Hay un ejemplo de un trabajador de Mollendo en que el gobierno central dijo: ‘Tienen que detenerlo y deportarlo’, pero el gobierno local respondió: ‘No, eso sería peor para nosotros, por el momento no podemos hacer eso, por el momento tenemos que dejarlo así, observar, investigar, pero después, cuando se tranquiliza todo, podemos deportar’”, relató Savala.
Más casos
El libro también recoge historias de otros personajes peruanos y chilenos, entre ellos académicos, burócratas y médicos. Uno de los episodios narra cómo un médico peruano colaboró con colegas chilenos para enfrentar enfermedades como el cólera.
“Cuando había una pandemia, los médicos peruanos sabían que tenían que trabajar junto a los chilenos. Por ejemplo, enviaron a un joven médico, David Matto, hermano de Clorinda Matto de Turner, a Chile para investigar el cólera. Entonces, cuando él llega a Valparaíso y a Santiago, investiga con médicos chilenos. Trabaja en un laboratorio con un chileno. Viaja a diferentes partes de Chile con médicos chilenos. Lo que veo allí es que había una conexión que era lo que yo llamo una ciencia sin nación, una ciencia que era mucho más importante para los trabajadores médicos que los conflictos nacionales”, señala el autor.
¿Quién es Joshua Savala?
Joshua Savala es doctor en Historia por la Universidad de Cornell, Estados Unidos. Además, es profesor asistente en la Universidad de Texas, El Paso. Desde sus años universitarios mostró interés por la historia peruana, chilena y latinoamericana. En este libro, publicado en 2024, buscó mostrar las relaciones de cooperación entre ambos países a través de la experiencia de los trabajadores portuarios.
“Las ciudades portuarias tenían una composición cosmopolita, lo que significa que la gente tenía una experiencia de vivir, trabajar y socializar con gente de otras partes del mundo”, dijo, consultado por el enfoque de su investigación.
Más de un siglo después de aquellas experiencias de cooperación, Savala considera que esas historias siguen teniendo vigencia en un contexto donde los discursos nacionalistas suelen ocupar más espacio que los esfuerzos de integración: “Creo que las ideas de cooperación, de solidaridad, de pensar más allá de las fronteras, son algo importante no solamente para los chilenos y peruanos, sino también para el mundo en general”.