La historia de Kenneth Grundborg, un hombre de 88 años que acaba de recibir sus títulos universitarios, está dando la vuelta al mundo. Se trata de un ingeniero de guerra que, hace 66 años, recibió el llamado del ejército y nunca pudo graduarse.
Sin embargo, el fin de semana pasado finalmente tuvo la ceremonia de licenciatura y maestría junto a la generación que salió del Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech) este 2026.
De acuerdo con un comunicado de la casa de estudios, la idea fue de su esposa Mila Lynne Floro, quien reunió a su familia para llevarlo al campus en Atlanta y sorprenderlo con aquel momento simbólico.
“Es algo que he deseado durante estos 60 años. No se imaginan lo que significa este día para mí. Es como un sueño hecho realidad“, expresó Grundborg.
El ingeniero terminó su licenciatura en 1960, pero el Ejército de Estados Unidos lo envió a Fort Belvoir, Virginia, para recibir entrenamiento como oficial de reserva, y luego fue desplegado a Corea.
Más tarde, en 1966, cuando completó su maestría también en Georgia Tech, el Ejército lo envió inmediatamente a Vietnam, donde pasó a formar parte del Cuerpo de Ingenieros del Ejército y fue enviado a distintas zonas de guerra.
“Cuando los militares dicen que vayas, vas. Me dijeron que me querían en una fecha determinada en Vietnam y yo dije: ‘Sí, señor’, y eso fue todo”, recordó el recién graduado.
Por esta razón, cuando había ceremonias de graduación, siempre se encontraba en el extranjero y no podía participar.
Una larga carrera
Una vez como oficial del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, estuvo en Corea, Vietnam, Panamá y algunos destinos en Alemania. En estas zonas de guerra construyó emplazamientos de misiles, carreteras y dirigió la ingeniería de los mercadillos militares.
Más adelante también supervisó la construcción de instalaciones de lanzamiento espacial en la Base Aérea Vandenberg, en California. El ingeniero comentó que este fue un momento “culminante” de su carrera, ya que construyó una plataforma de lanzamiento para diversas misiones, incluido el célebre transbordador espacial de la NASA.
“Fue un proyecto fascinante construir estas instalaciones que iban a lanzar cohetes y personas al espacio. Tú formas parte de él; estás sentando las bases para que puedan tener éxito”, señaló.
Por su trabajo obtuvo numerosos reconocimientos. Algunos de los más importantes fueron la insignia de Ranger del Ejército y la Estrella de Bronce.
Más adelante también trabajó como funcionario público para el gobierno en diversas áreas, y se retiró a los 75 años. “Cada trabajo es diferente. Cada trabajo tiene sus desafíos. Cada trabajo es único. Me encanta estar ahí fuera con la gente que trabaja en la construcción y documentar lo que hacen y lo bien que lo hacen”, manifestó.