VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En un evento en el Royal Albert Hall, Rod Stewart calificó a Donald Trump como "sabandija" al felicitar al rey Carlos III. En un video publicado por El País, se ve al artista elogiar al monarca británico por poner a "esa sabandija en su lugar". Este comentario surge tras un cruce previo entre Trump y Carlos III, donde el líder estadounidense aseguró que sin EE.UU., el Reino Unido hablaría alemán, a lo que el monarca respondió que sin ellos, se hablaría francés en los países europeos.

Como “sabandija” calificó el artista británico Rod Stewart al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un reciente evento realizado en el Royal Albert Hall, cuando felicitó al rey Carlos III.

El artista acudió a la celebración de los 50 años de la fundación del rey King’s Trust, instancia en la que saludó al hijo de la reina Isabel II.

“Permítame decirle que lo hizo muy bien con los estadounidenses. Estuvo soberbio, absolutamente soberbio”, comenzó diciendo.

Y agregó: “Puso a esa sabandija en su lugar”, dijo en clara referencia a Donald Trump, aunque no lo mencionó, tal como consta en el video publicado por El País.

Tras soltar aquella frase, continuó conversando con el monarca, aunque el resto fue inaudible.

El cruce de Trump con el rey Carlos III

Fue hace un par de semanas, cuando el líder británico arribó a Washington D.C. para una visita de Estado que, entre bromas, le enrostró al estadounidense parte de su historia con Francia.

El primero en atacar fue el líder de Estados Unidos, quien le aseguró que “si no fuera por Estados Unidos, el Reino Unido estaría hablando alemán”.

Tras ello, Carlos III no titubeó en responderle: “Usted dijo que si no fuera por Estados Unidos, en los países europeos se hablaría alemán. Permítame decirle que si no fuera por nosotros, estaría hablando francés”, dijo en un video publicado por DW.

El momento causó una ola de carcajadas en la cena de Estado en la Casa Blanca y a Trump no le quedó más remedio que reír.