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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Fernanda Araneda, psicóloga chilena, cambió su vida al convertirse en bailarina de danza árabe en El Cairo. Aunque tenía una vida plena en Chile, su pasión por la danza la llevó a la cuna de este arte milenario. Ha vivido gratas sorpresas en Egipto, destacando la amabilidad de la gente y el respeto por su arte.

La vida de Fernanda Araneda (29) dio un giro radical a finales de 2025, cuando decidió tomar un avión con destino a El Cairo, la capital de Egipto.

Desde entonces, la psicóloga se ha desempeñado como bailarina de danza árabe, un proyecto que soñó hace varios años y que pudo concretar ahora.

En una palabra, Araneda declara en entrevista con BioBioChile, sentirse orgullosa por el camino realizado, en especial, por los cinco meses que lleva viviendo en El Cairo, la milenaria ciudad ubicada a las orillas del río Nilo.

Así pues, la bailarina oriunda de Concepción, expresa que en el sur de Chile, tenía una “vida completa”, con amigos increíbles, un trabajo estable y una familia extraordinaria. Sin embargo, el amor por la danza del vientre, fue la pasión que la movilizó a la cuna de este ancestral baile.

Fernanda recuerda que empezó a practicar la danza árabe desde los 12 años, donde empezó a crecer artísticamente y desarrollar su talento. Adicionalmente, Araneda complementó su amor por la danza con la psicología. “Una vez que saqué mi carrera, pude trabajar y juntar mis recursos, luego tomé la decisión de partir”, sostiene a BBCL.

“Egipto es la cuna de la danza árabe y acá están las mejores bailarinas”, afirma Araneda. “Yo quise apostar por eso, venir acá y ponerme a prueba a mí misma para crecer profesionalmente”, añade.

De este modo, Fernanda Araneda viajó en la víspera de Navidad, una vez que finalizó sus compromisos laborales en Concepción.

El hombre es el proveedor

Fernanda califica su experiencia en El Cairo, como muy positiva, ya que menciona que ha vivido “gratas sorpresas”.

“La gente suele ser muy bondadosa y en Egipto está asociado al tema religioso, porque obviamente la religión imperante es el Islam, entonces son personas que realmente cuidan mucho a la otra persona, independiente si tú eres extranjero, yo nunca me he sentido discriminada ni nada por el estilo”, reconoce la bailarina a BBCL.

Eso sí, la penquista marca las diferencias culturales que hay con este país surcado por el Mar Mediterráneo y el Mar Rojo, que limita al oeste con Libia, al sur con Sudán y al noreste con Israel y el territorio palestino de Gaza.

“El machismo está quizás mal conceptualizado en Occidente, porque en Egipto, el hombre se considera el proveedor”, agrega. “El hombre de familia tiene que llevar todo el dinero al hogar, para sustentar a su esposa y a sus hijos, mientras la mujer está muy abocada a la casa”, detalla Fernanda. Al respecto, da como ejemplo, la siguiente experiencia: “A mí me ha tocado que siendo desconocida en una junta social, sin que nadie me conozca, los hombres que están en la mesa, tienen que dividirse todo y hacer el pago de mi consumo”.

“También, cuando las personas se casan, los musulmanes tienen la opción de aceptar antes de casarse si el marido va a poder tener relaciones poligámicas”, asevera Araneda.

Vivir en El Cairo

Hoy El Cairo es una de las ciudades más pobladas de África, con una población entre 23 y 25 millones de habitantes para 2026 -en la capital- sostiene Araneda, se concentra la mayor parte de los servicios. “Aquí me ha llamado mucho la atención que tú pillas cajeros automáticos en todas partes”, revela a BBCL.

“Pensé que me iba a encontrar con carencia de cosas o productos que yo encontraba en Chile y la verdad es que me he llevado también una sorpresa”, complementa.

Respecto a la vida misma en la ciudad, Fernanda señala que en El Cairo hay “mucho tráfico, mucho caos y mucha contaminación acústica”. Paralelamente, también ha visto que es una ciudad llena de contrastes, por la presencia de varios vendedores ambulantes. No obstante, la chilena observa que esta situación es totalmente diferente, en la parte nueva de la capital, que se conoce como El Nuevo Cairo, donde hay zonas urbanizadas y mayor presencia de comercio establecido. “Donde está mi condominio, es mucho más tranquilo, no hay tanta concurrencia de gente”, explica la penquista a la presente redacción.

El trabajo e inspiración de una belly dancer

Antes de partir a Egipto, Fernanda había coordinado con Gada Kanaan, la bailarina e instructora chilena-palestina de danza árabe que actualmente reside en el país, las condiciones de trabajo para bailar durante festividades y a los mismos turistas que navegaban por barco en el río Nilo. “Mi manager, se comunica para hacer los tratos, para llevar a cabo los trabajos, la organización y la planificación de los eventos”, destaca Fernanda.

“Ella tenía su academia en Santiago y quien me hizo el lazo fue mi academia de Concepción, porque entre ambas redes se conocían y entonces así tuve la oportunidad de venir”, remarca a BBCL.

No obstante, por la naturaleza de su trabajo, Araneda no tiene un horario laboral fijo. “Uno tiene que desarrollar mucho la capacidad de adaptación y de flexibilización”, recalca. “En la semana tampoco es que yo tenga una idea clara de cuántas veces puedo bailar, puede que en una semana no baile ningún día y puede que la semana siguiente me toque bailar todos los días”.

“En términos de planificación y agendamiento, yo tengo que disponer todos los tiempos libres, si recibo una llamada de que tengo que ir a trabajar, tengo que saber dejar todo de lado e ir”, afirma.

En referencia a su trabajo del día a día, la chilena relata que ha tenido la dicha de bailar con orquesta, porque los barcos tienen su orquesta en vivo. “Siento que soy muy afortunada de hacer esto”, reflexiona. “Para mí ha sido un gran honor trabajar con los mismos egipcios que tocan, estos mismos músicos me han hecho buenos comentarios, eso se debe a mi profesora de Concepción, que es Soraya Selaive”.

“Hay que tener la capacidad de improvisar”, sostiene Fernanda. “Lo que yo hago también es arte y lo llevo a la disciplina de la forma más cuidadosa posible y por sobre todo, dejando la mayor de las elegancias”.

Finalmente, Araneda afirma con orgullo que “todo se puede lograr si uno se lo propone”. “He sido muy feliz aquí”.