A días de dejar el Partido Nacional Libertario, el exdiputado Cristián Labbé explicó que su salida se debió a desacuerdos con la conducción de la colectividad liderada por Johannes Kaiser, acusando decisiones centradas en intereses individuales y falta de experiencia política. Aunque dice ser afín a la administración Kast, cuestiona su inicio por debilidades en liderazgo, problemas comunicacionales y apresuramiento en la gestión. El exparlamentario también negó que Chile Vamos pueda ordenar el escenario político, apuntando a su debilitamiento electoral. En materia de contingencia, criticó la ausencia del Ejecutivo en debates sobre Derechos Humanos, asegurando que la derecha tradicional abandonó ese terreno y olvidó su rol durante la dictadura de Augusto Pinochet, lo que —a su juicio— implicó una contradicción interna.
A menos de una semana de renunciar a su militancia en el Partido Nacional Libertario (PNL), el exdiputado Cristián Labbé profundiza en sus razones y cuenta que se enteró por la prensa de que no serían parte del oficialismo ni del gobierno.
Según señala, en conversación con BioBioChile, la colectividad de Johannes Kaiser eligió estar arriba de la galucha y “se puso por delante a la persona antes que el futuro del partido”. A su juicio, se trata de falta de experiencia política.
Si bien se declara afín a este gobierno, el exparlamentario también es crítico con lo que se ha visto en este primer mes y medio en La Moneda. En su opinión, hay falta de conducción política que se ve reflejada en problemas comunicacionales y ansiedad por parte del Ejecutivo.
En ese contexto, ejemplifica con el Proyecto de Reconstrucción, también conocido como Ley Miscelánea. “Quisieron meter una reforma tributaria y el Congreso se le enreda”, asegura.
¿Será Chile Vamos la coalición que ordene la estantería política? Para Labbé, no. De hecho, plantea que no están en condiciones, considerando su resultado en las elecciones presidenciales y parlamentarias.
En temas de contingencia, el también exmilitante de la UDI asegura que es un error que el gobierno no se involucre en temas de Derechos Humanos. “Los exuniformados votaron y vienen apoyando a José Antonio durante mucho tiempo. Tanto los condenados como los no condenados”.
“Uno de los grandes problemas, durante los últimos 50 años, es que la derecha tradicional, entiéndase Chile Vamos, perdió la batalla de los Derechos Humanos. La dejó”, dice. A esto, agrega que la derecha tradicional “se traicionó a sí misma” al negar que fue parte de la dictadura cívico-militar.
Labbé y su salida del Partido Nacional Libertario
—¿Podría profundizar en las razones de su salida del Partido Nacional Libertario?
Básicamente, esto radica en que cuando yo planteo mi opinión con respecto a la decisión que toma la directiva del Partido Nacional Libertario (…) yo doy mi opinión en donde creo que es un error no ser parte o no ser socios activos del gobierno de José Antonio Kast, por varias razones. Una, porque fuimos socios en las parlamentarias, porque fuimos los primeros en sumarnos en la campaña, porque es el primer gobierno de derecha, literal, porque no nos olvidemos que los dos gobiernos de Piñera no fueron de derecha, fueron con tintes de derecha, entonces creo que era un error no participar. Creo que restarse de hacer cosas, porque un partido joven como el Partido Nacional Libertario lo que necesita también, y con miras a las próximas elecciones, era la oportunidad para tomar cierta experiencia de administración pública. Así también se pueden ir generando nuevos liderazgos y rostros. Estratégicamente creo que es un error, di mi planteamiento, no gustó y además yo me entero… creo que primera vez que lo digo, yo me entero casi por la prensa que no íbamos a ser parte del gobierno.
—¿Cree que el partido responde más a intereses personales o a la idea colectiva? ¿Se considera la opinión de las bases?
Lo que yo sabía al estar en el partido, y yo era un militante más, no se consultó a las bases. Básicamente la directiva tomó una decisión. Ahora, está bien porque la directiva está para tomar decisiones, pero una tan relevante en ser o no ser oficialista en un gobierno de derecha, creo que se apresuraron en la toma de decisión y eso llevó a ciertos quiebres, a que de alguna otra manera me empezaran a hacer un lado dentro de la toma de decisiones. Como usted sabe, y todos los que van a leer esta entrevista, yo soy sincero y voy de frente, al igual que Johannes (Kaiser) lo fue con José Antonio Kast en su momento por el tema puntual que tuvieron ellos dos. Entonces, se repite pero al revés y es lamentable porque creo que el Partido Nacional Libertario tiene un futuro, Johannes tiene un futuro y lo respeto. Esto, finalmente, yo creo que obedece a una falta de experiencia política por parte de los liderazgos al interior del partido.
—¿Esa falta de experiencia política está relacionada con decisiones propias más que a la idea común?
Puede ser, eso eso no lo vamos a saber, pero más que propia como de cada uno salvarse, no creo. Yo siempre voy por la vía de buena fe y creo que todas las acciones la gente las hace con buenas intenciones, pero de buenas intenciones no se vive, creo que faltó un poquito de estrategia política, de negociación más audaz con la OPE en ese momento y no por los cargos, sino que cuando el Partido Nacional Libertario tiene una hoja de ruta con la idea de la libertad, cuando hay un programa de gobierno muy sólido que se hizo en la campaña de Johannes, con profesionales tremendamente capacitados, creo que era el momento de demostrar que el Partido Nacional Libertario puede hacer cosas, influir, gestionar, hacer cambios importantes desde el Estado.
Esa no es la filosofía que a mí me gusta. Yo creo que un partido político, sobre todo el Partido Nacional Libertario, Republicanos, en el gobierno de José Antonio Kast era la oportunidad para demostrar que son capaces y que tienen profesionales capacitados para poder ayudar a este gobierno a tomar buenas decisiones y hacer buenas políticas públicas con la idea de la libertad.
—O sea tendrían que haberse sumado al oficialismo.
Yo creo que sí, porque al final lo que está pasando es que igual no van a votar en contra de la Ley Miscelánea, votaron a favor de Escuelas Protegidas… Entonces igual están votando a favor, igual están siendo parte del gobierno y ¿para qué nos mentimos? A la subsecretaria de Prevención del Delito (Ana Victoria Quintana) le pidieron o la obligaron, desconozco, pero sí lo que es real es que le congelaron la militancia por tomar una de las subsecretarías más importantes, sobre todo, para el proyecto del presidente José Antonio Kast y también para el proyecto que en su momento teníamos nosotros como campaña presidencial Johannes… Desde la galucha, desde la oratoria, desde los libros no se logran hacer estos cambios. Teníamos a la subsecretaria militante, ¿qué más orgullo? Entonces, ¿qué es lo que proponía yo? Hagámoslo del comienzo, démosle la mano al tiro, vamos y reconstruyamos este país, cambiemos las cosas, pero a no goteo porque al final es como una cuchara que no pincha ni corta. Yo creo que en la política hoy día lo que tenemos que lograr es hacer cosas y esta era la oportunidad. A mi juicio se negoció mal, fue una mala decisión, pero hoy día a buena hora creo que se está dando lo que yo dije en algún momento que era ser socio de este gobierno.
—Ud. lo menciona, están en sintonía con el gobierno, pero igual hay una distancia. ¿A qué cree que responde? Van en la misma línea, pero sin ser oficialistas.
Responde a una cierta comodidad política y esa sí puede ser individualista si usted lo quiere ver de esa manera, porque finalmente por no hacer las cosas se está protegiendo otra. Por ejemplo, al Partido Nacional Libertario, a Johanes para el 2030, pero al contrario, porque en ningún caso lo ideal era que Johanes entrara al gobierno….Lo que tenía que entrar era el Partido Nacional Libertario para hacer esa transformación. Y básicamente creo que se puso por delante, a lo mejor, a la persona antes que el futuro del partido y la importancia que podría haber tenido en las decisiones de gobierno. Ahora, bajo la circunstancia en la que estamos viendo la política en estos días del gobierno, podemos ver que el partido que más ha ganado por lejos es el PDG. Fue quien logró que el gobierno hiciera ciertos ajustes en la ley miscelánea, de la reconstrucción (…) El PDG hoy día está teniendo más relevancia que el Partido Nacional Libertario, pero el PDG siempre se autodefinió como antagonista del gobierno de José Antonio. Nosotros siempre nos autodefinimos como socios. Entonces, creo que el Partido Nacional Libertario podría haber tomado mucha más relevancia al interés de gobierno y con funcionarios.
Evaluación del gobierno de Kast: “Ansiedad y problemas de comunicación”
—En términos generales, ¿cómo evalúa el primer mes del gobierno de José Antonio Kast?
Podemos hacer cuatro evaluaciones. Primero, una evaluación individual al presidente mismo y distintos ministros. Creo que hay un tema ahí en donde la ansiedad, la falta de estrategia individual de cada ministerio y el Presidente de la República, le han dado una mala jugada. Están viendo a muy corto plazo en la toma de decisión porque lo que pasó con el almuerzo en La Moneda está perfecto, si el problema es que el contexto lo perjudica porque había subido la bencina, le habían metido las dos manos en los bolsillos a los chilenos (…) Creo que ahí se equivocaron y además se hace un almuerzo en La Moneda, que yo no lo encuentro malo, pero sí comunica muy mal. Tienen mala vejez. Algunos minisitros, solo dos ejemplos, el ministro (Iván) Poduje sigue fiel a su estilo, que fue el más cuestionado en su nombramiento, hoy día es el que logra más empatía con la gente y con un estilo bien particular y bien duro, pero con la verdad. O sea, él inventó un personaje para agradar y eso creo que la gente lo aprecia. Después tenemos a la ministra vocera (Mara Sedini), no podemos eludir ese ministerio, pero ¿por qué? Porque finalmente ella no ha soltado la Mara Sedini real y está tratando de acomodar su forma al cargo cuando definitivamente los cargos vienen y la persona le pone la personalidad al cargo. Se ve que ella está prisionera de una cierta forma que la ha llevado a cometer errores que, a mi juicio, no son graves, pero son errores comunicacionales importantes.
—¿Esa forma real sería Mara Sedini en Sin Filtros, por ejemplo? ¿Más confrontacional?
Mara Sedini directa, firme, que siempre ha sido. Ella no llegó al ministerio porque sí, lo logró porque tiene un estilo, tiene una estampa, tiene una forma, es inteligente, está capacitada, pero creo que tiene que liberar la Mara real para básicamente estar más cómoda. Se le ve incómoda, eso es eso es real.
—¿Y la evaluación colectiva?
Es básicamente que no están conversando entre ellos. El ministro (Jorge) Quiroz dice una cosa, el ministro de Vivienda (Iván Poduje) dice otra… Entonces, se ve que el paquete completo está siendo un grupo más que un equipo. No están granando, no están aceitados y eso se ve en lo comunicacional, en las performances. En lo político, se están comunicando mal las cosas porque al final una ley que viene a aumentar el empleo, a fomentar que las empresas inviertan, a dar una cierta certeza jurídica, a sostener a la clase media y poder ayudarla… Finalmente, lo único que quedó de esta ley, porque la izquierda esto lo hace muy bien, es que es la ley de los superricos. Uno cuando quiere comunicar una ley tan grande como esta, que tiene iniciativas distintas de todos los ámbitos (…) creo que se comunica mal porque es tan grande que no tiene cómo explicarla con palabras simples. Los chilenos lo que quieren es que se les explique en simple “en qué me va a apoyar a mí esta ley. Quisieron meter una reforma tributaria básicamente.
—¿Encubierta?
Absolutamente, pero no lo estoy diciendo yo… está claro. Pero es un error porque le quedan cuatro años, están ansiosos y tiran esta ley, el Congreso se le enreda, (Franco) Parisi toma un protagonismo gigante en esta ley, cuando políticamente lo que debieran haber hecho es: Vamos a hacer una medida, vamos a salvar las pymes, partamos con los más desvalidos. Después, las grandes empresas tienen que tener ciertas garantías de poder crecer y que el Estado no les chupe todo, para que ellos inviertan y se cree empleo. Y así va, pero en 40 días tienen presentada una ley que es gigante y le puede pasar, Dios no quiera porque yo soy pro a este gobierno, no vaya a ser lo que le pasó a (Mario) Marcel que por un voto, que fue Pamela Jiles y no Chile Vamos o que la derecha haya ganado en que se cayera esa forma tributaria… Una sola persona hizo caer eso. Entonces, creo que hay que tener cuidado con estas leyes ambiciosas porque finalmente puede ser el desastre del gobierno que nunca más se lo va a sacar. Y en lo comunicacional, tiene que haber un golpe de timón, un cambio de formato en la comunicación política, pero no en las personas. Cambio de estrategia, de manera de comunicar y eso creo que no lo han hecho aún.
—Habló de ansiedad y de problemas de comunicación. ¿Hay una falta de conducción política?
Sí. Para ser bien sincero, creo que falta una conducción política. Mire, escuché un medio en donde al ministro (Iván) Poduje le preguntan… porque Chile Vamos se autodefinió como el sostén político del gobierno de José Antonio Kast. Él fue muy claro y dice no, no son el sostén político. ¿Por qué me refiero a eso? Porque el señor Poduje tiene toda la razón. Chile Vamos no está en condiciones de decir que es un sostén político si salieron quintos, perdieron las elecciones presidenciales y las parlamentarias. Entonces, al no tener Chile Vamos ese sostén político es que definitivamente no hay un sostén político en este gobierno porque el liderazgo que yo le pido a José Antonio Kast es que tome a la derecha, la conduzca con firmeza y carácter para que pueda liderar al conglomerado completo porque o sino esta “luna de miel” con los partidos políticos se le va a empezar a acabar.
—¿Chile Vamos no debería ser considerado en este liderazgo del presidente Kast?
Yo creo que Chile Vamos tiene todos los pergaminos, ha gobernado dos veces con el expresidente (Sebastián) Piñera, pero el 58% de la gente que votó por el presidente José Antonio Kast no votó por Chile Vamos, no votó por el estilo Chile Vamos, no votó por la vieja política. Entonces, la misión del presidente es formar nuevos líderes de política, tener nuevos rostros, pero con cierta experiencia política también. La política no es una carrera, es un oficio. Y mientras usted no tenga su oficio bien firme, se cometen ciertos errores. Básicamente lo que tiene que lograr es un golpe de timón, tomar el liderazgo del conglomerado de derecha en general, incluido Chile Vamos, pero ellos también tienen que bajar la ansiedad y decir “dejemos que ellos nos lideren” porque pareciera ser que Chile Vamos lo que está haciendo es que ya quiere entrar de frentón así como lo hizo Carolina Tohá o Mario Marcel, que fueron a salvar a estos niños que estaban haciendo la práctica en el gobierno pasado. En este caso, el presidente Kast tiene experiencia. Lo único que falta es cómo lograr poder cuajar al oficialismo.
—¿Cree que se tenga la capacidad? Se lo pregunto por el despliegue territorial porque ha habido bastante polémica con los nombramientos de seremis que después se bajan. Dice que el presidente tiene que ejercer el liderazgo, ¿pero tiene la gente como para hacerlo?
Yo creo que gente hay. En un país con 20 millones y fracción de chilenos, hay gente capacitada. La misión de un líder, en una opinión muy personal, es formar líderes… si un líder no deja plantado otro liderazgo, creo que fracasó en el camino. Y lo segundo, también es saber dónde poner la persona, no todos cabemos en el mismo espacio. Entonces, tiene que identificar cuando uno es técnico, cuando el otro es político, cuando el otro se maneja en las comunicaciones, cuando el otro es un productor, etc. Pero tiene que ser capaz, no puede recaer todo en el presidente, también hay distintos ministerios y unidades que tienen que ver esto, pero gente yo creo que hay de sobra. Lo que hay que hacer es saber cómo posicionar el cambio de ajedrez. Todo lo que ha pasado, bueno y malo, le está rebotando al Presidente de la República y en un juego de ajedrez hay piezas que tienen una función que es proteger al rey… pero todos en el tablero de ajedrez, la misión es cuidar el rey, en este caso al presidente. Ahí creo que están fallando al igual que falló en su momento Gabriel Boric. No nos olvidemos que en su momento, Giorgio Jackson termina yéndose porque al final no se iba a aprobar nada.
Derechos Humanos y su futuro en política
—Generó polémica la política de “puertas abiertas” de la presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, tras recibir a familiares de uniformados condenados por delitos cometidos en dictadura y, aparte, se conoció un correo del gobierno donde se da la orden a los abogados de no intervenir en causas de DDHH. Son dos hitos diferentes en comparación con lo que se venía haciendo. ¿Cómo lo interpreta usted? ¿Valora ese tipo de situaciones?
En cuanto a la política de “puertas abiertas”, yo creo que en toda oficina pública no debieran existir puertas porque las cerradas son las curiosas. Cuando uno está en el servicio público no tiene nada que ocultar, ¿por qué tengo que cerrar la puerta? Y lo que está haciendo la jueza es atendiendo a personas. Ahora, si fue por lobby o no, no conozco el detalle, pero si los atendió perfecto y así tendrá que atender a otras personas más (…) En cuanto a la minuta de este gobierno, creo que no meterse en temas de Derechos Humanos es un error porque, lo voy a decir con todas sus letras, los exuniformados votaron y vienen apoyando a José Antonio durante mucho tiempo. Tanto los condenados como los no condenados. Entonces, creo que la palabra empeñada se debe cumplir siempre y cueste lo que cueste. Creo que ahí hay un tema que el gobierno del presidente Kast en la misma campaña eludió un poquito, nosotros fuimos muy claros y directos en este tema, pero también tiene estrategia. Él ganó y él verá cuáles son sus decisiones, pero en cuanto al tema de los Derechos Humanos es que no hay que tenerle miedo. Uno de los grandes problemas, durante los últimos 50 años, es que la derecha tradicional, entiéndase Chile Vamos, perdió la batalla de los Derechos Humanos. La dejó (…) Hoy un gobierno de derecha no puede entregar esos espacios. Tenemos que hacer políticas públicas, le tenemos que cambiar la vida a las personas, pero también tenemos que hacer y seguir dando la batalla cultural y más aún cuando somos parte del Estado.
—¿En qué sentido la derecha, o en este caso Chile Vamos, perdió la batalla con los Derechos Humanos?
No, no la perdió, nunca la dio porque sintieron vergüenza de haber sido parte del gobierno militar. No nos olvidemos de la frase del expresidente Piñera, que en paz descanse, que dice “cómplices pasivos”. Entonces, una vez que uno piensa que es cómplice pasivo cuando todos —no estas nuevas generaciones— fueron parte del gobierno militar… el mismo Jaime Guzmán, senador asesinado en democracia, escribe la Constitución de 1980. Entonces, tenemos que dar esta batalla y por eso hoy Chile Vamos y todo el conglomerado de derecha tradicional, de la política de los 90, se traicionaron ellos mismos al negar que fueron parte, al negar que crecieron en el gobierno militar… creo que eso le ha pasado la cuenta. Por eso nace el Partido Republicano, el Partido Nacional Libertario.
—¿Cómo ve las relaciones de Chile con EEUU después de lo del cable chino? En su minuto, calificó como “tóxica” la postura de EEUU. La derecha europea, que era cercana a Trump, como Meloni, ha marcado distancia.
Vamos a hacer una declaración de principio porque no manejamos toda la información, digamos. Lo que se ve, lo que uno estudia en la medida de los datos que uno tiene, mi impresión es que Donald Trump se ha ido desordenando —o a lo menos su objetivo— o también ha ido prometiendo ciertas cosas. No estoy pidiendo que bombardee el mundo, pero estoy diciendo que si él dice que va a desatar la tormenta del infierno en Irán el miércoles y después el jueves no pasa nada… creo que está perdiendo valor y peso, específicamente, la palabra del presidente Trump. Y eso a los gobiernos de derecha en el mundo le está complicando. Ahora, usted sabe que yo fui soldado y esto lo voy a decir como militar, los que menos queremos que se desate un conflicto bélico somos los militares porque somos los primeros en ir. Entonces, una vez dicho eso, creo que de alguna manera Trump tiene que empezar a buscar la salida porque pareciera ser que está entrampado en sus propias decisiones y eso también lo han visto distintos gobiernos.
—¿Qué viene ahora para usted? ¿Seguirá ligado a la política?
Yo siempre voy a seguir ligado a la política. Creo que aquellos que amamos la política, que nos gusta hacer política y creemos en ella, a diferencia de la gran mayoría de nuestros compatriotas, yo siempre voy a estar en política. Me gusta y estoy hoy día con un programa todos los lunes de Radio Metro (…) Y también estoy trabajando en el mundo privado, porque nunca le he tenido miedo al trabajo, para aquellos que dicen que yo quería entrar al gobierno para seguir ganando un sueldo en el Estado, están equivocados. Yo trabajo y siempre estuve en el mundo privado, me encanta y no quiere decir que vaya a dejar la política. Y planes futuros de elecciones, estoy mirando con alto interés en las municipales. Vamos a prepararnos ahí para ir a dar la batalla.
—¿Todo esto desde la independencia? ¿Usted descarta militar en algún partido, como el Republicano, por ejemplo?
Yo he tenido dos divorcios políticos, la UDI que fue el más difícil porque era de mucho tiempo y ahora con el Partido Nacional Libertario… Hoy la soltería política me acomoda mucho, me quiero dedicar al análisis político y en lo que hemos hecho en esta entrevista. En la medida que yo no milite, tengo más libertad de dar mi opinión y no incomodar a nadie.
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