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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Lauren Macpherson, una joven de 29 años, descubrió que tenía un cáncer cerebral terminal después de que una maleta cayera sobre su cabeza en un tren. Tras el golpe, investigaciones médicas revelaron un tumor cerebral. Tras una cirugía que extirpó el 80% del tumor y se confirmó que era un oligodendroglioma de grado dos. Ahora, se encuentra a la espera de iniciar un tratamiento con vorasidenib y espera su aprobación en Inglaterra. Mientras tanto debe someterse a escáneres cada tres meses para chequear su tumor.

Un viaje en tren cambió por completo la vida de una mujer de 29 años. En el trayecto hasta su hogar una maleta cayó sobre su cabeza y gracias a ello descubrió que tenía un cáncer cerebral terminal.

Lauren Macpherson acababa de pasar el fin de semana de agosto en un festival de música en Londres junto a su novio Sak. Aquel viaje era especial y el primero de muchos, ya que recientemente había aprobado unos exámenes para obtener un ascenso en su trabajo y había comprado una casa junto a su novio.

Pero cuando una maleta de 16 kilos cayó desde el compartimiento superior del tren y golpeó su cabeza en el trayecto de regreso a Cardiff, Gales en Reino Unido, esos planes cambiaron completamente, consigna BBC.

Tras sufrir el accidente, la joven de 29 años fue bajada del tren y llevada a un hospital para someterse a una tomografía computarizada con el fin de comprobar que no se había fracturado la columna.

Gracias a un golpe en la cabeza con una maleta descubrió que tenía cáncer terminal

El impacto de la maleta provocó mucha inflamación, por lo que Lauren también debió hacerse un escáner. Dos días después le hicieron una resonancia magnética, momento en que le dijeron que una sombra detectada en su cerebro parecía tratarse de un tumor cerebral.

“Es como si el suelo desapareciera bajo tus pies, no sabes qué hacer, es horrible”, dijo Lauren, a quien le informaron que podría vivir entre 10 y 12 años.

Con aquel diagnóstico, la joven comenzó a atar cabos. Meses antes de su accidente había presentado síntomas de desregulación emocional y fatiga extrema, las cuales asoció a sus hormonas o al TDAH, con el que poco después fue diagnosticada.

La mujer contó que acudió tres veces a su médico de cabecera para realizar distintos exámenes, ya que también estaba experimentando problemas intestinales y episodios de desmayo. Sin embargo, su diagnóstico no fue descubierto hasta el incidente.

Cuando los médicos le hablaron de la sombra detectada en la tomografía, Lauren dijo que “lo supo de inmediato”.

“Hay un instinto dentro de ti y cuando llevas tiempo sintiéndote mal, todo empieza a tener sentido”, explicó.

Lauren Macpherson
Lauren Macpherson | BBC

“Casi es un alivio, porque piensas que te estás volviendo loca, con todas estas cosas que te pasan. Para ser honesta, fui bastante ingenua… estaba preocupada, pero en ese momento no tenía miedo. No pensé que fuera incurable; solo pensé ‘lo encontraron, pueden eliminarlo’”, dijo la mujer.

La siguiente cita con su especialista fue un mes después, cuando recién quedó clara la gravedad de su diagnóstico.

Oligodendroglioma

Los médicos sospechaban que tenía glioblastoma, un tumor de rápido crecimiento que podría dejarle apenas dos años de vida si resultaba agresivo.

“No lo esperábamos para nada. Luego me golpeó la realidad y es cuando piensas: ‘Dios mío, podrías estar hablando de solo dos años’”, reflexionó Lauren.

A fines de octubre se sometió a una cirugía cerebral en la que se logró extirpar cerca del 80% del tumor. Posteriormente, una biopsia confirmó que tenía un oligodendroglioma de grado dos, un tumor cerebral raro, de rápido crecimiento e incurable que se encontraba en una etapa más temprana.

“Es casi como si alguien me hubiera dado un cerebro nuevo. Fue muy extraño, nada tenía sentido, no me sentía yo misma”, relató la mujer.

Debido a que el tumor estaba en la corteza del habla de su cerebro, Lauren no pudo hablar durante semanas después de la cirugía y perdió gran parte de sus funciones cognitivas. Su recuperación tomó tiempo.

“Subestimé lo difícil que sería el primer mes. Solo quería empezar a sentirme bien”, reflexionó Lauren.

Ahora la joven espera un tratamiento menos agresivo con el medicamento vorasidenib, que se utiliza en pacientes que no necesitan quimioterapia o radioterapia inmediata después de la cirugía.

Dicho medicamento aun no está aprobado en Gales, afirma BBC, por lo mismo la joven de 29 años inició una campaña para que sea aprobado.

Debe someterse a escáneres cada tres meses

Mientras tanto, Lauren deberá realizarse escáneres cada tres meses para monitorear el tumor. Además, está pasando por un tratamiento de fertilidad antes de comenzar su terapia con vorasidenib.

“La medicina está avanzando a un ritmo que nunca había tenido antes. La inteligencia artificial está tomando un rol cada vez mayor, así que tengo mucha esperanza en ese aspecto”, dijo.

Sin embargo, admitió que también vive “momentos con la familia en los que te derrumbas y no puedes ni respirar. Todo esto ha sido duro para mí… pero para mi familia ha sido casi más difícil“, confesó la joven.

“Creo que todos siempre dicen ‘ojalá fuera yo y no tú’, pero realmente podía verlo en ellos: el dolor constante en sus ojos, porque querían que fuera ellos y no yo. Fue realmente muy duro. No se lo desearía a nadie tener que pasar por algo así”, concluyó Lauren.