Al pedir ayuda, tuvo que sostener su cabeza, mientras caminaba, porque sentía como se le iba hacia atrás.

Salió a recorrer el mundo y a graduarse, para regresar a su país de origen. Esos planes no marcaron a Alison Botha, como el hecho de casi perder la vida, a manos de dos delincuentes, en el mismo lugar donde nació.

Esta historia de vida se desarrolla en 1994, en Sudáfrica, en un territorio y durante una década con importantes cambios a nivel mundial.

En Chile, por ejemplo, Eduardo Frei Ruiz-Tagle asumía la presidencia y en Nicaragua, los sandinistas aceptaban el desarme (aunque ya todos sabemos lo que ocurre hoy con Daniel Ortega en ese país centroamericano).

Botha, sin embargo, viviría el máximo terror de su vida, convirtiendo el episodio, si no en histórico, en uno de los más impactantes y resilientes a nivel internacional, según medios como el argentino Clarín.

De una noche de fiesta al secuestro de Alison Botha

27 años, belleza, juventud y una carrera en bienes raíces en su ciudad natal, Port Elizabeth.

Pintaba un futuro prometedor para una joven sudafricana, quien, desde que volvió del extranjero, quiso echar raíces en la localidad que la vio crecer y superarse a pesar del impacto del divorcio de sus padres, el cual afrontó junto a su madre y hermano.

Su vida transcurría entre el trabajo, fiestas en la playa y los amigos. Una noche, de 1994, salió de su casa para reunirse con su grupo y celebrar sus incipientes triunfos.

Todo transcurrió como lo planearon, sin embargo, el fin de la velada fue el inicio de la pesadilla de Alison Botha.

Cuando la mujer sacaba sus cosas del auto, afuera de su casa un sujeto abrió las puertas de su auto, de forma violenta, la amenazó con un cuchillo y la obligó a subirse a otro vehículo.

Se trataba de Frans du Toit, un sujeto que no actuaría solo. A pocas cuadras, recogió a su cómplice, posteriormente identificado como Theuns Kruger.

Alison Botha terminó casi decapitada tras una salida de fiesta con sus amigos en su ciudad, Port Elizabeth, Sudáfrica
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Violada y casi decapitada: sostuvo su cabeza casi desprendida del cuello

A Alison Botha la condujeron hacia las afueras de la capital sudafricana y en el trayecto, los hechores le comentaron con toda frialdad sus intenciones de violarla, al punto de preguntarle si se resistiría. Ella, aterrada, les respondió que no, con lágrimas de angustia.

Llegaron a una zona solitaria, donde abusaron sexualmente de ella y, pensando en no dejar rastro, intentaron asfixiarla. Al ver que aún respiraba, comenzaron a apuñalarla, al rededor de 30 veces en su abdomen.

Botha, seguía con vida. Fue cuando sus verdugos decidieron cortar, sin compasión alguna, su cuello en más de una decena de ocasiones.

“Todo lo que pude ver fue un brazo moviéndose sobre mi cara. Izquierda y derecha e izquierda y derecha. Sus movimientos hacían un sonido. Un sonido húmedo, era el sonido de mi carne siendo cortada. Estaban cortando mi garganta con el cuchillo. Una y otra y otra vez”, citó Infobae, a la víctima.

Pensando en que la mujer no sobreviviría, du Toit y Kruger la dejaron abandonada. Pero ella salió poco después hacia la carretera y en busca de ayuda.

En su crudo relato, recuerda que debía sostener su estómago para que no salieran sus vísceras y sujetar su cabeza, porque con los cortes en el cuello, pudo sentir como esta se iba hacia atrás, a punto de desprenderse.

Pensando en que Alison no sobreviviría, du Toit y Kruger la dejaron abandonada, pero ella salió poco después, hacia la carretera y en busca de ayuda

Alison Botha: su libro y la película sobre su calvario

Una mujer mal herida, luchando con la muerte con todas sus fuerzas, salió a la carretera, tras varios desvanecimientos. Sin embargo, sus ganas de vivir eran directamente proporcionales a su sufrimiento.

Un hombre paró su coche e impresionado por lo que vio, llamó a una ambulancia. No obstante, por lo apartado del lugar, esta tardaría una hora en llegar.

Se sumó un veterinario quien, mientras llegaba la ayuda, asistió a la joven mujer para contener su sangrado. Poco después, Alison Botha fue atendida en un hospital de la ciudad donde milagrosamente sobrevivió al ataque. Prácticamente unieron de nuevo su cuello, tomando en cuenta que no hubo zonas clave comprometidas.

Gracias a sus fuerzas y ganas de recuperarse, pudo identificar a sus verdugos, quienes fueron capturados y, en 1995, sentenciados a cadena perpetua. Ambos se declararon culpables y miembros de una secta satanista.

La historia de Botha, con los años, se convirtió en un libro que la misma protagonista escribió y por medio del cual viaja por el mundo para contar el suceso en primera persona, a fin de mostrar que mientras haya lucha, hay vida.

“El ataque que sufrí me puso en este camino donde puedo viajar por el mundo y ayudar a inspirar a otras personas”.

Alison, ese el el título de la película, protagonizada por ella misma y llevada a cabo junto a un reparto, entre estos: Christia Visser y Zak Hendriks, quien interpreta a uno de sus atacantes.

La película está disponible en Amazon Prime Video.

Alison, se llama la película que cuenta la historia de su protagonista, Alison Botha, quien se interpreta así misma
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