La biografía del bioquímico judío, Otto Warburg, deja entrever su salvación del holocausto, debido al miedo que Adolf Hitler y sus allegados le tenían al cáncer.

Ravenous, Otto Warburg, los nazis y la búsqueda de la conexión entre cáncer y dieta, es un libro, de la autoría de Sam Apple, y cuenta la vida de un hombre que la sorteó al límite, sin temor o respeto por los nazis. Tuvo la convicción de que sus aportes médicos lo serían todo, pese a que sus colegas judíos ya habían huido de una Alemania que arrasaba con lo que no era ario.

Sus investigaciones le otorgaron el premio Nobel en 1932, tras descubrir “La causa primaria y la prevención del cáncer”. Según su teoría, el cáncer era la consecuencia de una alimentación antifisiológica y un estilo de vida antifisiológico. Su trabajo y la hipocondríaca naturaleza en el Tercer Reich, fue parte de su supervivencia.

“Hay una tremenda cantidad de pruebas de que Hitler estaba obsesionado con el cáncer más que con otras enfermedades.El cáncer ocupaba buena parte de la hipocondría de Hitler. Constantemente hablaba sobre la investigación, presumía de teorías sin sentido sobre el cáncer y probaba un montón de terapias dietéticas. No tengo prueba clara de que Hitler estuviera directamente involucrado en el caso de Warburg, pero muchos elementos apuntan a eso”, le dijo Apple, a New York Jewish Week.

Sam Apple

El cáncer y el holocausto: como un sinónimo

Otto Warburg pensaba, según la biografía que Sam Apple elaboró, que el cáncer es un problema del metabolismo. El vínculo entre azúcar, obesidad y la enfermedad fue hilado por el trabajo del científico. Y, si bien es cierto que investigaciones de ADN lo dejaron obsoleto en la posguerra, el autor del libro considera que actualmente la teoría cobró fuerza y la ciencia analiza que la forma en que comemos puede influir en la disposición en que las células cancerosas absorben los nutrientes y crecen.

Pero en la era nazi, la historia de Warburg pudo haberse puesto demasiado complicada para él, su pareja y sus investigaciones. Salvo que esto último lo mantuvo como un científico intocable.

¿Cómo lo consiguió, siendo judío y gay? Era la combinación que de sobra lo llevaba, en la teoría, a ser perseguido por el nazismo. Hitler, en cambio, estaba tan asustado por el cáncer y la amenaza que podía suponer a sus planes hegemónicos, que decidió mantenerlo con vida y, sobre todo, permitirle una demasiado ostentosa, en discordancia con la del resto de judíos en los campos de concentración que se multiplicaban por buena parte de Europa.

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Hitler y otros líderes nazis, estaban profundamente preocupados por las crecientes tasas de cáncer en todo el mundo occidental, viendo el cáncer como una amenaza existencial similar al judaísmo o la homosexualidad. Irónicamente, veían a Warburg como la mejor posibilidad de supervivencia de Alemania.
- Sam Apple, autor biografía de Otto Warburg.

Otros medios que han retomado la historia de Ravenous, como Infobae, sostienen que Warburg consiguió que el “Führer”, le quitara la categoría Mischling. La ostentaba porque su padre era judío y su madre protestante.

Ningún otro de su raza, soñaba siquiera con tener esa deferencia. El bioquímico lo consiguió. Hitler lo puso en la lista de igualdad con los arios. Se permitió, incluso, hacer desaires a los altos mandos nazis.

En una ocasión, antes de conseguir sus credenciales, le pidieron que llenara una declaración de raza aria. Lo devolvió en blanco. Cuando el nazi de alto rango volvió a su laboratorio y lo saludó, elevando el brazo derecho, Warburg no solo ignoró la reverencia. Cansado de que lo interrumpieran en su espacio de investigaciones, lo invitó a la puerta: “Allí está la salida”, le dijo. Se permitía tal desplante a quienes lo mantenían vivo, por el simple hecho de que el regimen le temía al cáncer y sus consecuencias, devastando, a la vez, con otro similar: el holocausto.

Hablando de concesiones de vida, mientras sus colegas judíos científicos escapaban de Alemania, Otto Warburg vivía con su amante, Jacob Heiss, en una especie de cuento de amor y con una sede de características rococó, estilo holandés, del siglo XVIII, cuyo arte y decoración es de corte exagerado.

Sam Apple

La mansión Dahlem, estaba ubicada en Berlín. El barrio es descrito por la historia como uno elegante, situado al sudoeste de la capital alemana. La pareja homosexual, la muerte segura para el resto de estas, estuvo junta durante casi toda la vida del científico.

Heiss, además, era una especie de vocero que sabía cómo hacer del conocimiento público los requerimientos de su amado Warburg, quien hacía de este inmueble, el laboratorio donde era y se sentía intocable.

Un punto a favor de su aparente coqueteo con el Tercer Reich, llegó tras rechazar la invitación del Instituto Rockefeller, en Nueva York, para seguir desarrollando sus investigaciones en torno al cáncer.

Más tarde, cuando cayó Hitler, este quiso entrar a Estados Unidos, pero no pudo ingresar más, debido a que mantenerse a salvo lo situó como un aliado de Hitler, aún siendo judío.

Sam Apple

Warburg quiso proteger a otros judíos, según el biógrafo

El autor de la biografía de este científico ha hablado con medios, como The New York Times, sobre su creciente interés por destacar el aporte de Otto Warburg en sus investigaciones y descubrimientos contra el cáncer.

Sam Apple sostiene que, cuando el bioquímico judío se puso a salvo a través de su propio trabajo, trató de rescatar a otros de sus iguales dentro de la comunidad científica.

En pleno auge del nazismo, cientos de estos dejaron Alemania (1937).

“Estaba feliz sólo por estar en paz en su instituto. Trató de proteger a algunas personas: invitar a trabajar en su laboratorio a Hans Krebs y a otros famosos bioquímicos fue una manera de protegerlos. Había un tipo, Erwin Haas, a quien protegió porque valoraba su conocimiento científico, pero también hubo otro joven investigador judío al que despidió en 1933, aparentemente bajo presión”, según le dijo Apple a The New York Jewish Week.

JHU Hub

En su laboratorio, donde prácticamente echó a un oficial de Hitler, se prohibía el saludo nazi. Fue reportado por su desplante, pero no hubo acción que lo alcanzara. Hitler tenía más miedo del cáncer que orgullo por un insubordinado científico judío, quien sabía lo que valía.

En una ocasión, le dijo a su hermana que él era antes que Hitler. De ahí que su científica y confiada arrogancia lo dejaran ser quien fue.

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“Es asombroso que haya sobrevivido, no sólo como judío o Mischling sino también como alguien que muy claramente era homosexual. Él y su compañero vivían en la misma casa, viajaban juntos y eran inseparables. Está claro que en algún momento alguien lo denunció o escribió una carta a las autoridades acusándolo de homosexualidad, entre otros delitos. Pero del mismo modo que se negó a permitir que los nazis interfirieran con sus estudios científicos, no iba a permitir que alguien interfiriera con su estilo de vida”
- Sam Apple, autor biografía de Otto Warburg.

Fue llamado ante la cancillería nazi y aunque recibió advertencias, lo dejaron seguir trabajando. Ocurrió el mismo día en que los alemanes invadieron la Unión Soviética (Operación Barbarroja 1941).

Adolf Hitler / Wikipedia

No obstante, Warburg fue perdiendo terreno a medida que ganaba confianza científica y Hitler perdía la Segunda Guerra Mundial.

Alemania cayó en 1945. Llegaba el fin de esa guerra y el bioquímico judío le sobrevivía a millones de los suyos, asesinados con cruel barbarie por orden del hombre que dejó vivir a uno de ellos, por temor al cáncer.

Otto Warburg murió en 1970, pero su trabajo se analiza en la actualidad.

“Que las células cancerosas por lo general consumen enormes cantidades de glucosa y fermentan buena parte de ella es algo que fue confirmado por otros científicos en las décadas siguientes a que Warburg hiciera su descubrimiento”, insiste el biógrafo Sam Apple.

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