El empresario y biohacker estadounidense Bryan Johnson, de 48 años, volvió a generar controversia tras afirmar que “se clonó… como un recién nacido” con el objetivo de convertirse en su propio donante de células.
Resulta que el excéntrico millonario que busca la “juventud eterna” por medio de la “biometría extrema” dice que en el futuro podrá cultivar órganos de reemplazo para combatir el envejecimiento y diversas enfermedades.
Bryan Johnson “se clonó a sí mismo”
A través de su cuenta oficial de X, explicó que el denominado “Baby Bryan” actualmente “vive en una placa de Petri” (recipiente redondo y transparente que se usa en los laboratorios), y que podría servir para probar terapias, desarrollar nuevos tratamientos, producir órganos para trasplantes e incluso inyectarse células jóvenes.
Según detalló, el procedimiento comenzó con una extracción de sangre, de la cual se obtuvieron células que posteriormente fueron tratadas con los llamados “factores de Yamanaka”, capaces de reprogramarlas hasta un estado similar al embrionario.
De esta forma se obtienen células madre que pueden transformarse en distintos tipos de tejidos, como neuronas, células cardíacas o retinianas.
Johnson sostiene que esta tecnología permitiría reconstruir el organismo “órgano por órgano”, restaurando funciones perdidas en riñones, hígado, pulmones, piel, vista o audición. Además, argumenta que, al provenir de su propio ADN, el riesgo de rechazo inmunológico sería considerablemente menor.
Expertos lo cuestionan
Sin embargo, diversos especialistas han advertido que Johnson no creó un clon humano en el sentido tradicional, afirma Infobae.
Lo descrito, en realidad, corresponde a una técnica ampliamente conocida en medicina regenerativa basada en células madre iPSC, desarrollada por el científico japonés Shinya Yamanaka, ganador del Premio Nobel en 2012.
Aclaran que, aunque existen ensayos clínicos prometedores para enfermedades como Parkinson y algunas patologías cardíacas y oculares, la posibilidad de cultivar órganos humanos funcionales para trasplantes sigue siendo una meta experimental y aún está lejos de convertirse en una práctica médica habitual.