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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Policía de París admite deficiencias en seguridad del Louvre tras audaz robo de joyas de la corona francesa. Sistemas obsoletos y lentitud en reparaciones dejaron vulnerabilidades en el museo más visitado del mundo. Renovación no estará lista hasta 2029-2030. Autorización de cámaras expiró en julio. Alerta se produjo tarde. Dos sospechosos arrestados. Louvre valora piezas robadas en $102 millones. Estado francés no asegura joyas. Rechazan guardias permanentes; proponen inteligencia artificial para mejorar alertas.

La policía de París reconoció el miércoles importantes deficiencias en las defensas del Museo del Louvre, convirtiendo el deslumbrante robo a plena luz del día de este mes en un debate nacional sobre cómo Francia protege sus tesoros.

El jefe de la policía de París, Patrice Faure, declaró ante el Senado que los sistemas obsoletos y la lentitud en las reparaciones han dejado puntos débiles en el museo más visitado del mundo.

“No se ha dado un paso adelante en la tecnología”, afirmó ante los legisladores, señalando que partes de la red de vídeo aún son analógicas, lo que produce imágenes de menor calidad que tardan en transmitirse en tiempo real.

La tan esperada renovación —un proyecto de 93 millones de dólares que requiere aproximadamente 60 kilómetros de cableado nuevo— “no estará terminada antes de 2029-2030”, añadió.

Increíble “punto ciego”

Faure también reveló que la autorización del Louvre para operar sus cámaras de seguridad expiró discretamente en julio y no fue renovada; una omisión administrativa que algunos interpretan como un símbolo de negligencia generalizada después de que unos ladrones forzaran una ventana de la Galería Apolo, abrieran las vitrinas con herramientas eléctricas y huyeran con ocho piezas de las joyas de la corona francesa en cuestión de minutos, mientras había turistas dentro. Debido a este “punto ciego”, la alerta se produjo demasiado tarde.

“Los agentes llegaron muy rápido”, dijo Faure, pero añadió que la demora se produjo antes en la cadena de comunicación: desde la detección inicial, pasando por la seguridad del museo, hasta la línea de emergencia y el mando policial.

Faure y su equipo afirmaron que la primera alerta a la policía no provino de las alarmas del Louvre, sino de un ciclista que se encontraba fuera y que llamó a la línea de emergencia tras ver a hombres con casco y una cesta elevadora.

La detención preventiva de los sospechosos está a punto de expirar. Las autoridades informaron que dos sospechosos fueron arrestados durante el fin de semana, uno de ellos detenido en el aeropuerto Charles de Gaulle cuando intentaba salir de Francia.

Según la normativa francesa para el robo organizado, la detención preventiva puede extenderse hasta 96 horas. Ese plazo vence el miércoles por la noche, cuando la fiscalía debe acusar a los sospechosos, liberarlos o solicitar una prórroga judicial.

Golpe financiero “total” por el robo

El Louvre valora las ocho piezas robadas en unos 102 millones de dólares. No se ha confirmado la recuperación de ninguna. El robo también ha puesto de manifiesto una deficiencia en el sistema de seguros: las autoridades afirman que las joyas no estaban aseguradas de forma privada.

El Estado francés autoasegura sus museos nacionales, ya que las primas para cubrir patrimonio invaluable son astronómicamente altas, lo que significa que el Louvre no recibirá ninguna indemnización por la pérdida. El golpe financiero, al igual que la herida cultural, es total.

Faure se opuso a las soluciones rápidas. Rechazó las peticiones de establecer un puesto policial permanente dentro del palacio-museo, advirtiendo que sentaría un precedente inviable y sería poco efectivo contra los equipos móviles de rescate. “Me opongo firmemente”, declaró. “El problema no es un guardia en la puerta; es agilizar la cadena de alerta”.

Instó a los legisladores a autorizar herramientas actualmente prohibidas: detección de anomalías basada en inteligencia artificial y seguimiento de objetos (no reconocimiento facial) para detectar movimientos sospechosos y rastrear patinetes o equipos a través de las cámaras de la ciudad en tiempo real.