Sociedad
Lunes 02 septiembre de 2019 | Publicado a las 20:58
Black Mirror se vuelve real: China premia o sanciona con puntos a los buenos o malos ciudadanos
Por Camilo Suazo
La información es de Agence France-Presse
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Puntos extra por donar sangre, pero una puntuaci√≥n baja por pasear al perro sin correa: China puso a prueba un pol√©mico sistema que recompensa o penaliza el comportamiento de los ciudadanos, que prev√© generalizar el a√Īo pr√≥ximo.

En un pa√≠s conocido por su estrecha vigilancia policial, el dispositivo a√ļn en preparaci√≥n hace temer la existencia de una sociedad con mayor control por parte del Partido Comunista en el poder.

Varias provincias o municipios del país ya establecieron estos sistemas de calificación, pero muchos ciudadanos están confundidos. Falta coordinación y difieren de un lugar a otro las recompensas y las penalizaciones, así como los criterios de evaluación.

En Pekín se pierden puntos por comer en el metro y en Shanghái por pasear al perro sin correa.

En la capital, los ciudadanos que reciban un puntaje muy elevado podrían tener ventajas para obtener un empleo como funcionario o un lugar en el jardín de infantes para sus hijos.

Pero en Qinghuangdao, 300 km al este, la recompensa ser√≠a un “certificado de ciudadano modelo” o un examen m√©dico anual gratuito.

Sistema nacional en 2020

El gobierno central pretende crear en 2020 el sistema de “cr√©dito social” en todo el pa√≠s. Pero “no habr√° un sistema de puntos √ļnico para todos los ciudadanos, es un mito”, afirma Jeremy Daum, especialista en derecho chino en la universidad de Yale, Estados Unidos.

Pek√≠n podr√≠a recurrir a una serie de instrumentos, como un sistema de integraci√≥n en una lista negra, de denuncia p√ļblica o incluso de calificaci√≥n colectiva.

“El gobierno no tiene certezas sobre este asunto y trata de definir lo que un sistema de este tipo podr√≠a lograr y cu√°les ser√≠an sus l√≠mites”, opina Shazeda Ahmed, estudiante de doctorado de la universidad de Berkeley, en Estados Unidos.

El a√Īo pasado, los tribunales chinos emitieron 17,46 millones de prohibiciones de volar y 5,47 millones de tomar el tren de alta velocidad, seg√ļn el Centro de Informaci√≥n Nacional del Cr√©dito Social.

Por el momento, las reglas no est√°n claras. Tampoco es f√°cil para un ciudadano conocer su nota. A veces se enteran por casualidad.

“Uno de los principales problemas con los actuales experimentos de cr√©dito social en China es que la mayor√≠a de la gente no sabe que est√° en una lista negra”, dice Zhu Lijia, profesora de la Academia de Administraci√≥n P√ļblica de China.

“Tampoco se sabe bajo qu√© criterios se puede estar en una lista negra, no est√° claro para nada”, agreg√≥.

Proyectos pilotos, como el de la ciudad de Suzhou, cerca de Shangh√°i, se acompa√Īan de una aplicaci√≥n descargable de telefon√≠a m√≥vil con la que se puede comprobar la puntuaci√≥n.

En la provincia oriental de Shandong, los lugare√Īos vieron aparecer “clasificaciones de fiabilidad” en la puerta de sus casas el a√Īo pasado, antes de que fueran retiradas tras una protesta de los habitantes.

“Control totalitario”

Las autoridades intentan convencer a la gente de que no se vulnerar√°n sus derechos individuales. “El sistema no servir√° para sancionar a las personas”, asegur√≥ en junio Lian Weiliang, vicepresidente de la Comisar√≠a de Planificaci√≥n.

Pero los defensores de los derechos creen que el sistema de crédito social, puede darle al gobierno, que ya ejerce mucho control sobre la sociedad, más medios para sofocar toda posibilidad de disidencia.

El pa√≠s contaba en 2016 con unas 176 millones de c√°maras de vigilancia en los espacios p√ļblicos, contra 50 millones en Estados Unidos, por ejemplo, seg√ļn el centro de estudios IHS Markit.

Para 2022, la cifra debería alcanzar el nivel astronómico de 2.760 millones, es decir, casi dos cámaras para cada uno de las 1.400 millones de habitantes del país. Instrumentos que, junto con las técnicas de reconocimiento facial en las que China está a la vanguardia, son preocupantes.

Sin mencionar el riesgo de violación de la vida privada, tanto los particulares como las empresas ignoran qué datos se recogen en su cuenta y cuánto tiempo se conservan.

Aunque el sistema actual carece de coherencia, sus críticos temen que tenga el potencial de convertirse en un dispositivo de control que vigile hasta los aspectos mínimos de la vida cotidiana.

Para el escritor Ye Du, el cr√©dito social es “un nuevo g√©nero de control totalitario de la sociedad”, que da a los gobernantes “un poder de vigilancia sin igual sobre cada minuto de la vida de cada uno”.

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