Sociedad
Domingo 14 julio de 2019 | Publicado a las 16:24
Gillian Genser: la artista que sin querer terminó envenenada por su propia escultura
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Durante 15 a√Īos, la artista canadiense Gillian Genser lidi√≥ con terribles s√≠ntomas que intrigaban a los m√©dicos que la trataban. Lo que comenz√≥ con v√≥mitos y dolores de cabeza constantes que atribuy√≥ a un trastorno autoinmune avanz√≥ a un punto insostenible para la mujer que estuvo al borde de la muerte.

Sus m√ļsculos se contrajeron tanto que no pod√≠a moverse, le costaba hablar, perdi√≥ audici√≥n de un o√≠do y ten√≠a episodios de p√©rdida de memoria y demencia.

Tras a√Īos lidiando con malestares, finalmente en 2015 Gillian encontr√≥ una respuesta cuando un m√©dico le pidi√≥ someterse a un an√°lisis que arroj√≥ un ins√≥lito resultado: sufr√≠a un envenenamiento por metales pesados.

Fue así como la artista residente en Toronto se dio cuenta que era su propia obra la que la estaba matando.

“Me qued√© estupefacta, absolutamente pasmada”, dijo la mujer a The Washington Post.

El origen de la intoxicación

Como mencion√°bamos al inicio, Genser estuvo 15 a√Īos cortando, moliendo y triturando conchas de mejillones para crear una escultura de “Ad√°n”, el primer hombre seg√ļn la Biblia. Ella no sab√≠a que al moverse y alimentarse en aguas contaminadas, estos moluscos pueden acumular altas concentraciones de plomo y ars√©nico.

En este contexto, cada vez que la artista pulverizaba este material, respiraba y tocaba partículas que contaminaron gravemente su organismo.

Ad√°n | Guillian Genser
Ad√°n | Guillian Genser

En un texto llamado “Mi hermosa muerte” publicado en la revista Toronto Life, la mujer de 60 a√Īos cont√≥ su historia por primera vez en noviembre pasado. All√≠, indic√≥ que lo que le pas√≥ fue una iron√≠a, pues su obra buscaba representar la distorsionada relaci√≥n del hombre con el entorno natural.

‚ÄúEl trabajo fue una declaraci√≥n ambiental. Se trata de reconsiderar lo que deber√≠a haber sido la primera percepci√≥n de la gente sobre el ecosistema, en lugar de esta idea de que tenemos dominio sobre todos los animales. As√≠ que es muy interesante e ir√≥nico que Ad√°n, como primer hombre, fuera tan t√≥xico. Me envenen√≥”, indic√≥.

Corr√≠a el a√Īo 1991 cuando la mujer comenz√≥ a esculpir con materiales naturales. Sus primeras obras eran peque√Īas esculturas hechas con c√°scaras de huevo. Luego comenz√≥ a usar coral, huesos y plantas.

Tras crear una escultura femenina llamada Lilith en 1998, decidi√≥ elaborar a “Ad√°n” con un nuevo elemento que la hab√≠a cautivado: conchas de mejill√≥n azul de la costa atl√°ntica de Canad√°, las que compr√≥ en el barrio chino de Toronto.

“Las conchas de mejill√≥n son fabulosas para replicar las estr√≠as musculares”, cont√≥ la artista, explicando que le gust√≥ trabajar con algo tomado de un ecosistema cercano.

Guillian Genser
Guillian Genser

Gensen pasaba hasta 12 horas al día trabajando en la escultura, lo que significaba moldear, cortar y triturar las conchas con un taladro. Como ella pensaba que se trataba de una sustancia inocua, no se esforzó por ventilar demasiado o evitar exponerse directamente.

Los síntomas de la artista comenzaron a aparecer casi inmediatamente después de comenzar este trabajo. Como tenía antecedentes de enfermedades autoinmunes, pensaba que se trataba de eso, pero luego se dio cuenta que los síntomas eran diferentes: le dolían las extremidades, se le paralizaban. Además, incluso tenía pérdida de memoria a corto plazo, desconocía a gente cercana o le costaba hablar.

Por lo mismo, visit√≥ muchos neur√≥logos y psiquiatras, quienes le recetaban antipsic√≥ticos y antidepresivos, pero sus s√≠ntomas no desaparec√≠an. “No pod√≠a seguir una l√≠nea de pensamiento, ten√≠a confusi√≥n espacial, as√≠ que no pod√≠a imaginarme c√≥mo rotar un elemento ni entender d√≥nde lo pod√≠a colocar. Lo pon√≠a al rev√©s o boca abajo”, revel√≥ a la cadena brit√°nica BBC.

“Estaba iracunda, perturbada, ansiosa, desesperanzada y con desesperantes instintos suicidas”, a√Īadi√≥.

“Para ser justa, mis m√©dicos, me preguntaron: ‘¬ŅEst√°s trabajando con algo t√≥xico?’ Y yo dec√≠a: ‘No, no, estoy trabajando con materiales naturales’. Estaba tan segura de que estos mejillones, que el gobierno dijo que pod√≠a comer de forma segura y comprar en el mercado como alimento, nunca podr√≠an ser malos para m√≠”, indic√≥.

Ad√°n terminado | Guillian Genser
Ad√°n terminado | Guillian Genser

Recién en 2015 Genser descubrió lo que estaba matando luego de que un especialista le solicitara un examen para detectar metales pesados en su sangre. Los resultados mostraron que tenía altos niveles de arsénico y plomo en su cuerpo, pero ella no lograba comprender cómo había llegado eso a su organismo.

Para llegar a la ra√≠z del problema, habl√≥ con un profesor en el Royal Ontario Museum de Toronto, especializado en invertebrados. All√≠, descubri√≥ que las conchas de mejillones eran t√≥xicas. “Me dijo: ‘La gente no se da cuenta de lo venenosas que son estas cosas"”, revel√≥.

Tras eso, Genser dej√≥ de trabajar con este material y lentamente inici√≥ el camino a la recuperaci√≥n. A√ļn sufre lapsos de p√©rdida de memoria y n√°useas. Adem√°s, tiene mayor riesgo de sufrir enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson, pero dice que sigue adelante.

Pese a todo, Genser asegura que no siente miedo ni remordimientos por las conchas de mejillones. “Me detengo a pensar en los mejillones y en c√≥mo no pueden abandonar sus h√°bitats contaminados en los que acabamos de verter todo este veneno. Siento terrible pena por ellos. Les hicimos esto, ellos no me lo hicieron a m√≠”, asegur√≥.

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