Sociedad
Domingo 02 diciembre de 2018 | Publicado a las 15:38
Tres cosas que cambiaron para siempre después de Pablo Escobar
Por Fabián Barría
La información es de Agence France-Presse
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Sobre un tejado de Medell√≠n, en 1993, qued√≥ el cuerpo obeso y ensangrentado del gran capo colombiano de la coca√≠na como trofeo del bien sobre el mal. Pero la leyenda e influencia de Pablo Escobar completan 25 a√Īos y nadie aventura un final.

Maldecido con fervor, aceptado con verg√ľenza pero nunca ignorado, el bar√≥n de las drogas, que dej√≥ millares de v√≠ctimas, se convirti√≥ en un fen√≥meno cultural que atraviesa y traspasa Colombia.

Su huella puede rastrearse en el lenguaje de barrio, en el arte y el entretenimiento. Y aunque el narcotr√°fico sigui√≥ sin √©l (Colombia a√ļn es el mayor productor mundial de coca√≠na y Estados Unidos su principal cliente), varias cosas cambiaron para siempre despu√©s de Escobar.

ARCHIVO | Caracterización de Narcos
ARCHIVO | Caracterización de Narcos

El narcogénero

Un genio del mal, un villano popular, una identidad colectiva… abundan las frases y los adjetivos para describir a Escobar, pero quiz√° nada explique mejor su influencia que un prefijo: narco.

Con Escobar, se populariz√≥ su uso. Surgieron la narconovela, la narcopol√≠tica, la narcom√ļsica y adem√°s “la sicaresca” (historias de asesinos a sueldo como los que contrataba el narcotraficante en las barriadas de Medell√≠n).

Ante todo, Pablo es un “√≠dolo narrativo, una vida como la de √©l es mejor que el cine, la literatura y la televisi√≥n que nos imaginamos”, se√Īala a la AFP Omar Rinc√≥n, acad√©mico e investigador de narcocultura de la Universidad de Los Andes.

Fernando Botero lo inmortaliz√≥ en oleos, el nobel Gabriel Garc√≠a M√°rquez lo hizo en “Noticia de un secuestro” y hasta Netflix le saca provecho en su serie Narcos. Desde la esposa hasta el hijo, pasando por el hermano y su amante m√°s famosa, han escrito sus memorias con el capo. Tambi√©n los polic√≠as que lo combatieron.

Todo colombiano – y no pocos estadounidenses – tienen algo que decir sobre Pablo.

@PopeElVerraco | Facebook
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Es “marca Colombia. Nos enorgullece, nos hace re√≠r, nos da pena y pudor. Nos dio una identidad internacional”, a√Īade Rinc√≥n.

El “Da Vinci del crimen”, como lo llam√≥ una de sus v√≠ctimas, el exvicepresidente Francisco Santos, secuestrado por el cartel de Medell√≠n, se fusion√≥ con el imaginario del colombiano.

Hiperseguridad

Una inspecci√≥n a la entrada en un centro comercial, un polic√≠a armado como militar, ir de compras con miedo… Solo entre septiembre y diciembre de 1989, el Cartel de Medell√≠n que lider√≥ Escobar hasta su muerte, deton√≥ cien carros bombas.

Un avión, un hotel, un periódico, una farmacia, una calle. Cualquier espacio podía ser blanco de la obsesión del capo con la dinamita en su guerra contra el Estado y sus rivales. A su cuenta de terror se endosan no menos de 3.000 muertes.

El miedo se apoderó de la cotidianidad y un cuarto de siglo después, persisten muchos de los protocolos adoptados desde entonces para protegerse de su furia desmedida.

“Las empresas de seguridad se empezaron a dotar de perros y medios electr√≥nicos para detectar explosivos en los carros. Entrar a un centro comercial era casi m√°s inc√≥modo que entrar a un cuartel militar”, subraya a la AFP el coronel retirado Carlos Alfonso Vel√°squez, quien lider√≥ la persecuci√≥n contra el Cartel de Cali, los enemigos de Escobar en el narcotr√°fico.

Juan Pablo Escobar junto a su padre
Juan Pablo Escobar junto a su padre

Tan poderoso fue el enemigo, que la polic√≠a y el ej√©rcito debieron dejar los recelos institucionales y “llegar a unos primeros niveles de cooperaci√≥n”, evoca el general de reserva de la polic√≠a Jairo Delgado.

Hace 25 a√Īos 90.000 personas trabajaban en seguridad privada. Hoy rondan las 250.000, seg√ļn la superintendencia que regula el sector. Los escoltas forman parte del paisaje. La seguridad privada termin√≥ convirti√©ndose hasta en moda, coinciden expertos.

La extravagancia

Una avioneta incrustada en el portal de una finca, hipop√≥tamos y jirafas tra√≠dos desde Estados Unidos y √Āfrica, autos y armas tuneados, fiestas de ruido con modelos operadas. El gusto extravagante de Escobar – que empez√≥ su vida delictiva como ladronzuelo y contrabandista de mercanc√≠as – no solo cal√≥ en la mafia.

Hasta los “moteles donde la gente va a hacer el amor guardan esa est√©tica ‘traqueta’ (de narco) que perme√≥ en los a√Īos 80”, se√Īala Fabi√°n Sanabria, antrop√≥logo e investigador de la Universidad Nacional.

Pablo Escobar encarn√≥ un modo singular de ascenso y de “revancha social para los pobres”, a quienes daba “casas, taxis, empleo, dinero, joyas, fiesta, m√ļsica, sexo”, complementa Rinc√≥n. Fue el pe√≥n que se convirti√≥ en patr√≥n a punta de ingenio y de violencia.

Contexto | Levi Riendeau | DVIDSHUB (cc)
Contexto | Levi Riendeau | DVIDSHUB (cc)

Hoy, moverse en una camioneta 4X4, llevar la camisa abierta hasta el tercer bot√≥n, ponerse una cadena de oro, tener al lado una mujer 90-60-90, con cabello tinturado y operada, son asociados a una s√ļbita bonanza.

Seg√ļn Sanabria, esta est√©tica est√° en los reinados, los futbolistas y entre quienes “ascienden vertiginosamente y pasan por encima de la ley”.

“As√≠ como Colombia tuvo a Garc√≠a M√°rquez, tambi√©n tuvo a Pablo Escobar y hay que aceptar lo uno y lo otro”, sentencia.

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