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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La historia de Timmy, la ballena jorobada que encalló en Alemania, ha conmocionado al mundo al fallecer tras un intento de rescate. Su cuerpo, ahora en una playa danesa, corre el riesgo de explotar por la descomposición.

La historia de Timmy, una ballena jorobada que había varado en las costas de Alemania, está dando la vuelta al mundo debido a su desgarrador desenlace. Resulta que la rescataron, pero murió al poco tiempo después.

Ahora, su cadáver varó en la playa y corre el riesgo de explotar, ya que se hinchó debido a la descomposición. Hasta finales de mayo, no ha podido ser removida del lugar.

De acuerdo con The Guardian, todo comenzó cuando la ballena fue avistada por primera vez el 23 de marzo. Estaba encallada en un banco de arena en la costa alemana del Mar Báltico.

Este cetáceo estuvo allí durante varias semanas. En algunas ocasiones logró liberarse por su cuenta, pero volvió a vararse en distintos lugares y su salud comenzó a deteriorarse.

El gobierno dio luz verde para intentar rescatarla, pese a que expertos habían advertido que estaba muy herida para sobrevivir. La situación se debatió varios días hasta que dos millonarios donaron 1,5 millones de euros para apoyar el rescate.

Así, trasladaron a la ballena a una barcaza llena de agua, que fue remolcada hasta la costa de Dinamarca. La liberaron el 2 de mayo y la completa y costosa operación se transmitió en vivo.

Sin embargo, unos días después apareció muerta.

¿Qué pasó con Timmy, la ballena?

A mediados de mayo, la ballena terminó en costas de Dinamarca, según BBC News, y su cadáver estaba dando problemas debido a su gran tamaño.

El pasado 21 de mayo, la Agencia Danesa de Protección Ambiental intentó remolcarla a aguas más profundas, pero la operación no tuvo éxito y ahora se desconoce cuándo volverán a intentarlo.

Timmy finalmente quedó varado en un banco de arena a varios metros de la costa. El medio citado recoge que, en los últimos días, la ballena ha aumentado de tamaño por la acumulación de gases en su interior a medida que el cadáver se descompone. Los expertos advierten de que podría explotar.

De no haberse varado, su cadáver se habría hundido en el océano generando una “caída de ballena”, nombre que se le da al oásis que se forma en el fondo marino cuando muere un cetáceo, ya que sus cadáveres pueden llegar a dar sustento a ecosistemas únicos durante mucho tiempo.

Vanessa Pirotta, investigadora postdoctoral y científica especializada en vida silvestre de la Universidad Macquarie, Australia, abordó esta situación en un artículo para The Conversation, donde fue crítica con el actuar humano.

“Esta historia ilustra un principio claro: cuando se trata de un animal que sufre, debemos anteponer su bienestar“, señaló. Esto, ya que durante los días en que la ballena seguía con vida en aguas danesas, se debatía si es que debía ser o no eutanasiada.

La experta apuntó a que esa debió ser la solución más viable. “Cuando una ballena jorobada queda varada, suele ser señal de mala salud más que de mala navegación. En cualquier caso, en el momento en que una ballena queda atrapada en una playa, comienza a correr el tiempo para su supervivencia”, explicó.

Pero para Timmy, explicó, la cuenta atrás comenzó en marzo, quedó varado en varias ocasiones y, en consecuencia, se prolongó su malestar.

“Dado que era un mamífero como tú y como yo, es posible que Timmy sintiera dolor. Se sabe que las grandes ballenas sin dientes, como las ballenas jorobadas, tienen nervios parecidos a los nuestros”, señaló.

Y concluyó que “desde el punto de vista del bienestar animal y la ética, los esfuerzos por rescatar a Timmy fueron una mala idea. La ballena se encontraba en muy mal estado de salud. Como científica especializada en vida silvestre, considero que la eutanasia fue la opción más compasiva“.

Lo último que se supo de Timmy fue que el jueves 28 de mayo se realizó otro intento de trasladarla a aguas profundas. La situación la actualizó en sus redes sociales Matthias Hornung, fotógrafo que llegó a la zona para captar el momento, pero se desconoce si tuvo éxito.