Ya es sabido por la ciencia que el hielo marino de la Antártica, comenzó a reducirse drásticamente a partir del 2015, tras haber resistido al calentamiento global durante varias décadas, pero ahora un estudio publicado en la revista Science analizó las razones tras este abrupto cambio.
De acuerdo con el paper, los científicos hicieron una especie de diagnóstico de los hielos que flotan en el océano alrededor de la Antártica, abarcando un periodo entre 2013 y 2023, e identificaron tres fases que explican el preocupante aumento deshielo.
Los investigadores proponen que los fuertes vientos que han alterado el océano en la zona antártica impactaron el hielo porque hicieron el agua más cálida y salada.
En consecuencia, como el hielo marino disminuyó, la Antártica terminó reflejando menos luz solar y provocando que el océano reciba más calor, acelerando el proceso más de lo que los modelos estimaban.
El estudio advierte que este fenómeno es uno de los más extremos del clima moderno y podría incluso cambiar la manera en que se está calentando la Tierra. Recordemos que estos hielos cumplen un importante rol, ya que, al reflejar luz solar, enfrían el planeta, protegen los glaciares y mantienen el océano estable.
“Este rápido cambio en el hielo marino de la Antártica, de anomalías récord a mínimos récord, es uno de los mayores cambios climáticos actuales en el sistema terrestre y tiene el potencial de acelerar el calentamiento planetario y de alterar las vías convencionales de secuestro de calor y carbono en el océano Austral“, señalan.
“Además, la pérdida de hielo marino puede afectar negativamente al ecosistema y también puede afectar la estabilidad de las plataformas de hielo que sostienen los glaciares vulnerables al calentamiento oceánico”, concluyen.
La pérdida de hielo marino en la Antártica
Resulta que debajo del agua fría superficial de la Antártica existe una capa más profunda de agua, que es relativamente cálida y salada. Los científicos la llaman Circumpolar Deep Water (CDW/Agua Profunda Circumpolar en español).
Esa agua normalmente queda atrapada en las profundidades, como si fuera una capa que se mantiene al margen del agua fría de la superficie. El problema es que, según el estudio, el viento y el calentamiento global comenzaron a romper esa separación.
Esto se produjo en tres fases. La primera se estima que partió en 2013, cuando los vientos del oeste alrededor de la Antártica se hicieron más fuertes. De acuerdo con el estudio, esos vientos alteraron el movimiento del océano, empujando lentamente el agua más cálida hacia las capas menos profundas.
Los investigadores consideran este fenómeno como una etapa de preparación para lo que ocurrió después. En la segunda fase, hubo eventos de viento muy intensos que aceleraron el desplazamiento de las aguas más cálidas y estas comenzaron a mezclarse con el agua superficial, por lo que el calor finalmente llegó al hielo marino.
Finalmente, desde 2018 comenzó a perderse mucho hielo, momento al que atribuyen la tercera fase y la más preocupante, porque el océano quedó más expuesto y, en consecuencia, el agua superficial se volvió más salada y cálida y comenzó a formarse menos hielo nuevo.
Esto creó un ciclo vicioso que está disminuyendo el hielo marino en la Antártica. Al haber menos hielo, se mezclan más las aguas, el calor sube a la superficie y se forma aún menos hielo.
Los autores del paper sugieren que esto podría significar que la Antártica entró en una etapa de “hielo marino persistentemente bajo” y que no se trataría de un evento temporal.
Aditya Narayanan, oceanógrafo físico de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia y de la Universidad de Southampton en el Reino Unido, y primer autor del estudio, explicó por qué hay que estar alertas.
“Eso es preocupante, si la pérdida de hielo marino altera el equilibrio y reduce la capacidad del océano Austral para almacenar calor y carbono en las profundidades”, plantea en declaraciones a Live Science.
Además, la pérdida del hielo marino afecta a diversas especies, como el kril, los delfines, las ballenas y los pingüinos. De hecho, los pingüinos ya están sufriendo los efectos, con la disminución de las poblaciones en sus colonias, dificultad para alimentarse y reproducirse.
Referencia:
Aditya Narayanan y otros autores. Compound drivers of Antarctic sea ice loss and Southern Ocean destratification. Revista Science Advances, 2026.