Sociedad
Viernes 29 junio de 2018 | Publicado a las 08:29
Descubren cocodrilos naranjas √ļnicos en el mundo en √Āfrica
Publicado por: Bernardita Villa La información es de: Agence France-Presse
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En Gab√≥n (√Āfrica), conocido por su diversidad geol√≥gica y su fauna, cient√≠ficos se llevaron una gran sorpresa al descubrir cocodrilos de color naranja, √ļnicos en el mundo, que viven en medio de excrementos de murci√©lagos en cuevas.

“Cuando me acerqu√© con mi linterna en la cueva, ¬°vi ojos rojos… de cocodrilo! Era en 2008. Dos a√Īos despu√©s, sacamos a un primer esp√©cimen de la cueva y nos dimos cuenta de que era naranja”, recuerda el geoarque√≥logo (especialista en sedimentos arqueol√≥gicos) Richard Oslisly.

Un doble hallazgo extraordinario que ocurrió mientras él y un equipo de investigadores intentaban encontrar restos de presencia humana en las cuevas de Abanda, en el sur de Gabón.

El “cocodrilo naranja cavern√≠cola”, que puede medir hasta un metro 70 cent√≠metros, es √ļnico en el mundo y s√≥lo ha sido visto en las cuevas del pa√≠s africano, seg√ļn Oslisly.

“Al principio pensamos que el color pod√≠a deberse a su alimentaci√≥n, ya que comprobamos que esos reptiles comen murci√©lagos naranjas”, explica el investigador franc√©s.

Agence France Presse
Agence France Presse

Pero tras unos estudios m√°s minuciosos, los cient√≠ficos presentaron otras hip√≥tesis: una “despigmentaci√≥n” causada por la falta de luz en esas cuevas o la nocividad del “guano”, una sustancia compuesta por excrementos de murci√©lagos en la que esos animales se mueven en toda su vida subterr√°nea.

“La orina de los murci√©lagos empez√≥ a atacar su piel y transform√≥ su color”, explica Olivier Testa, espele√≥logo y miembro del equipo cient√≠fico.

Oslisly, Testa y el investigador estadounidense Matthew Shirley multiplicaron desde 2010 las expediciones científicas para conocer mejor a esos cocodrilos.

Al cartografiar las cuevas, encontraron cuatro cocodrilos naranjas sobre unos 40 ejemplares de esa especie “cavern√≠cola”.

Decenas de cocodrilos con una pigmentaci√≥n “normal” viven en cuevas vecinas conectadas con la superficie, dice Testa, mientras que los espec√≠menes naranjas viven en cuevas a las que s√≥lo se puede acceder mediante pozos verticales.

Una presencia de 3.000 a√Īos

“Creemos que decenas de cocodrilos se instalaron en las cuevas de Abanda hace unos 3.000 a√Īos, lo cual se corresponde bastante bien con un periodo en el que el nivel del mar hab√≠a ca√≠do y en que esta zona costera volvi√≥ a ser terrestre”, explica Shirley.

Los cocodrilos naranjas quedaron probablemente atrapados en la cueva “tras entrar por pasillos cuando eran peque√Īos”
y no poder salir de all√≠ al crecer, seg√ļn Oslisly.

Varios pasillos m√°s o menos estrechos e interconectados forman una red de cuevas en Abanda y quedan a veces inundados por la crecida de las aguas de la capa fre√°tica.

Archivo |  Agence France - Presse
Archivo | Agence France – Presse

Shirley sostiene, sin embargo, que los cocodrilos se instalaron tal vez en su cueva por decisión propia y que quizás no estén atrapados en ese lugar.

En la oscuridad total, esos animales sobreviven con un r√©gimen alimentario particular. En las cuevas no hay peces ni crust√°ceos, y se alimentan con murci√©lagos, saltamontes y grillos. “Es un entorno especialmente exigente”, indica Shirley.

Seg√ļn los investigadores, esos ejemplares, tanto los naranjas como los del color normal, pertenecen al grupo de cocodrilos enanos “Osteolaemus tetraspis” y est√°n “en mutaci√≥n”.

El ADN de esos espec√≠menes no es suficientemente distinto del de su primo enano de la superficie para convertirlo en una nueva especie, dice Shirley, pero esos animales desarrollaron su propia “firma gen√©tica”.

Los cocodrilos de las cuevas tienen, en efecto, un grupo de genes √ļnico transmitido de generaci√≥n en generaci√≥n, comprobaron los cient√≠ficos al comparar las muestras de sangre de los ejemplares cavern√≠colas con los de sus primos enanos que viven √ļnicamente en la superficie en Gab√≥n.

Aunque el cocodrilo ya es una especie protegida en Gab√≥n, Oslisly aboga por que las cuevas de Abanda se conviertan en un “santuario √≠ntegramente protegido”.

“A√ļn queda mucho por descubrir en las cuevas de Abanda”, asegura el geoarque√≥logo, que espera promover all√≠ el “turismo cient√≠fico”.

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