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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Expertos señalan que hasta 400 mg de cafeína al día, equivalentes a 3-5 tazas de café, son seguros para la mayoría de los adultos sanos, aunque la tolerancia varía según cada persona. La Dra. Sandra Lanza de la Universidad Andrés Bello destaca que el café puede ser parte de un estilo de vida saludable, pero no debe reemplazar el descanso, la dieta equilibrada y el ejercicio. Se advierte sobre señales de consumo excesivo como nerviosismo, temblores o insomnio, y se recomienda ajustar la ingesta según la sensibilidad individual, especialmente en grupos vulnerables como embarazadas o personas con problemas de salud.

¿Cuántas tazas de café son demasiadas? Es una pregunta que muchos se hacen, especialmente quienes buscan aprovechar sus beneficios para estar más despiertos. Hasta 400 mg de cafeína al día se consideran seguros para la mayoría de los adultos sanos, lo que equivale a de 3 a 5 tazas de café filtrado. Sin embargo, esto puede variar significativamente según cada persona y su sensibilidad a la cafeína.

“El café puede formar parte de un estilo de vida saludable e incluso se ha asociado con beneficios para la salud cuando se consume con moderación. Lo importante es que no desplace otros pilares fundamentales, como un buen descanso, una alimentación equilibrada y la actividad física”, señala la académica de la Escuela de Medicina de la Universidad Andrés Bello, Dra. Sandra Lanza.

¿Cómo saber si estás tomando demasiado café?

El número de tazas no es el único indicador. Algunas personas pueden presentar efectos adversos con cantidades menores de cafeína debido a diferencias genéticas, edad, medicamentos, enfermedades o una mayor sensibilidad individual.

Entre las principales señales de un consumo excesivo se encuentran:

– Nerviosismo o ansiedad.
– Temblores.
– Palpitaciones.
– Irritabilidad.
– Dificultad para conciliar o mantener el sueño.
– Molestias digestivas.

Respecto a la dificultad para conciliar o mantener el sueño, muchas personas creen que si logran quedarse dormidas después de tomar café, significa que la bebida no afecta su sueño. Sin embargo, la cafeína puede disminuir la calidad del descanso profundo, incluso cuando la persona no percibe dificultades evidentes para conciliar el sueño. Por eso, alguien que toma café por la tarde y duerme aparentemente con normalidad podría igualmente estar viendo afectada la calidad de su descanso.

“Más que comparar nuestro consumo con el de otras personas, debemos observar cómo responde nuestro propio organismo”, explica la Dra. Lanza.

En efecto, no todas las personas deberían guiarse por el límite general de 400 mg diarios. Existen grupos que requieren una evaluación más individualizada. Por ejemplo, las mujeres embarazadas, quienes deben seguir las recomendaciones específicas de su equipo de salud.

También se recomienda prestar especial atención al consumo en personas con hipertensión arterial no controlada, algunos trastornos del ritmo cardíaco, ansiedad importante o problemas de sueño. “Esto no significa necesariamente eliminar el café, sino adaptar la cantidad y, especialmente, el horario a las características de cada persona”, explica la académica.

Cabe recordar que la cafeína también está presente en el té, el mate, el chocolate, las bebidas cola, las bebidas energéticas, algunos suplementos deportivos y determinados medicamentos. Por ello, la recomendación es considerar la cantidad total de cafeína consumida durante el día y no solamente el número de cafés.