Las Mellizas Abraham se preparan para el desafío más grande de su carrera deportiva. Después de conquistar el oro en los Juegos Odesur y posicionarse como sexta del mundo en remo, la deportista chilena tiene la mirada puesta en Los Ángeles 2028, donde buscarán repetir el éxito ahora a nivel olímpico.
Pero el camino hacia esa meta comenzará en apenas dos semanas, cuando retome los entrenamientos tras un breve descanso que le permitió desconectar y explorar otras disciplinas.
En este sentido, Melita enfrenta este nuevo ciclo olímpico con una particularidad: este año se tituló de psicóloga y actualmente realiza su práctica profesional, lo que le ha dado una perspectiva única sobre el alto rendimiento.
Además, ha diversificado su preparación con objetivos como el Ironman 70.3 en Valdivia y diversas carreras de ciclismo, actividades que le permiten mantenerse activa mientras se aleja momentáneamente del remo después de un año intenso de competencias.
El camino hacia Los Ángeles 2028
La estrategia para llegar a los próximos Juegos Olímpicos está clara: Melita y Antonia buscarán la clasificación olímpica el próximo año, con la meta de posicionarse entre los diez primeros botes mundiales. Sin embargo, la remera no solo habla de logros deportivos, sino también del apoyo institucional que ha sido fundamental en su trayectoria.
“Somos un ejemplo de que si se invierte desde pequeña, si se confía en el deportista y se hace un acompañamiento año a año en cada proceso evolutivo del desarrollo se llegan a estos resultados”, asegura a BioBioChile Melita Abraham, quien afirma sentir el respaldo del IND, la empresa privada y el gobierno chileno.
“Siento que no se tiene que cuestionar el apoyo, siempre entre más apoyo mejor, porque esa es la excelencia del deporte de alto rendimiento y mi opinión siempre es lo mismo. Ojalá todos los deportistas de Chile recibamos el máximo apoyo posible para poder invertir en el deporte, llegar a lo más alto, porque esa es la excelencia”, agregó.
Desde su nueva perspectiva como profesional de la psicología, Abraham ha asumido un rol de concientización sobre las complejidades del deporte de alto rendimiento. Lejos de romantizar la disciplina, busca mostrar ambas caras de la moneda a las nuevas generaciones. “El deporte de alto rendimiento no es algo fácil, es algo duro a veces como que atenta un poco contra la salud incluso, pero también te entrega algo muy gratificante”, explica la deportista, quien enfatiza la importancia de que los jóvenes atletas conozcan tanto los aspectos positivos como los sacrificios que implica esta carrera.
Para Abraham, es fundamental ser realista con quienes aspiran a llegar al alto rendimiento. Advierte sobre los momentos difíciles: días de cansancio extremo, derrotas consecutivas y períodos en que los resultados simplemente no llegan. “Es importante también concientizar del deporte, de cómo es lo bueno y lo malo y así poder ser más reales”, acota la remera, quien combina su experiencia deportiva con su formación académica para proyectar una visión más completa y honesta del camino hacia la excelencia olímpica.
“El deporte es vida, es salud y es algo que llena. Entonces siempre yo estoy como en ese contraste de también decir como claro, tiene todo esto positivo, pero también dejas mucho de lado y también hay días que la pasas mal y es importante que las nuevas generaciones sepan eso. Que no te digan también que todo es un mundo ideal, porque se van a encontrar con que van a estar tan cansados que no van a querer levantarse o que van a perder dos años seguidos, o que los resultados no les van a llegar en dos años y se van a querer ir”, detalló.