La noche de este martes, un incendio de gran magnitud afectó a la empresa Panimex, ubicada en la comuna de Quilicura. No se trata de una fábrica cualquiera, sino de una que se dedica a la elaboración y almacenamiento de productos químicos, por lo que la emergencia reviste especial preocupación debido a los posibles riesgos asociados a la densa nube de humo tóxico generada por el siniestro.
Estos eventos no solo provocan graves daños ambientales y materiales, sino que también originan nubes de humo tóxico capaces de afectar la salud de comunas e incluso ciudades completas, que pueden afectar localidades a varios kilómetros del foco del incendio.
Los riesgos de inhalar este humo tóxico
El humo generado por estos incendios contiene una mezcla compleja de partículas finas, gases irritantes y compuestos tóxicos producto de la combustión de distintos elementos como vegetación, plásticos y otros materiales. Así lo indica la directora de la carrera de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, Marcela Díaz Fluhmann. “La exposición a este humo puede provocar irritación de ojos, garganta y vías respiratorias; además, puede desencadenar problemas de salud más graves cuando la inhalación es prolongada”, advierte.
La académica señala que uno de los principales riesgos está asociado al material particulado fino definido por el Ministerio de Salud como partículas microscópicas capaces de penetrar profundamente en las vías respiratorias. “Las partículas menores a 2,5 micrones se depositan en los alvéolos pulmonares, elevando el riesgo de crisis respiratorias y agravando patologías crónicas como el asma y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)”, indica Díaz.
A lo anterior se suma la presencia de monóxido de carbono y compuestos irritantes, los que pueden generar inflamación aguda, estrés oxidativo celular y un aumento de la reactividad respiratoria y cardiovascular. Estudios realizados en Chile han evidenciado incrementos de entre un 20% y un 30% en las consultas respiratorias durante episodios de incendios con alta concentración de humo.
Esta inhalación de humo “puede generar tos persistente, dificultad respiratoria, mareos; incluso podría presentarse dolor torácico al respirar e irritación ocular, con posible aparición de conjuntivitis”, explica la docente. En casos extremos, la reducción del oxígeno disponible puede provocar hipoxia, generando sensación de asfixia, especialmente en personas vulnerables. Los grupos de mayor riesgo incluyen niños, mujeres embarazadas, personas mayores y pacientes con enfermedades respiratorias o cardiovasculares, quienes pueden enfrentar complicaciones más severas ante la exposición continua.
Cómo protegerse de la nube de humo tóxica
Fluhmann enfatiza que la prevención es clave para reducir el impacto sanitario del humo y enfatizó que “las personas de riesgo deben evitar salir de sus hogares y exponerse al humo”. Entre las recomendaciones entregadas por la profesional está:
– Mantener puertas y ventanas cerradas.
– Sellar rendijas con paños húmedos.
– No ventilar los espacios durante estos episodios.
– Apagar ventiladores y sistemas de aire acondicionado que introduzcan aire exterior.
– Mantener una buena hidratación.
– Usar humidificadores ambientales si es posible.
– Evitar actividad física al aire libre, ya que aumenta la inhalación de contaminantes.
– No fumar ni encender fuego dentro del hogar para no aumentar la contaminación intradomiciliaria.
– Utilizar mascarillas.
Respecto al uso de mascarillas, la directora de Enfermería UNAB Campus Casona indica que “se deben preferir modelos N95, KN95 o FFP2, capaces de filtrar más del 95% de las partículas PM2.5, asegurando un buen ajuste en nariz y boca. Estas deben cambiarse cada 4 a 8 horas o antes si se humedecen”. También agrega que “no se recomienda el uso de mascarillas quirúrgicas básicas, ya que no filtran adecuadamente, ni su uso en niños menores de dos años”, advierte.
Finalmente, la académica recalca que ante síntomas respiratorios intensos o persistentes, la consulta oportuna en un centro de salud es fundamental para prevenir complicaciones mayores. “Se recomienda también seguir las instrucciones del cuerpo de Bomberos y/o autoridades competentes en zonas muy afectadas, especialmente cuando se emita recomendación de evacuar si nos encontramos muy cercanos al incendio o con mucho riesgo de inhalación de humo tóxico”, concluye.