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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En enero de 2026, el sueldo mínimo en Chile alcanzó los $539.000 tras la aprobación de un proyecto enviado por el presidente Gabriel Boric. Anteriormente, en mayo de 2025, el salario había aumentado de $510.000 a $529.000. La ley vigente establece que el Presidente debe enviar un nuevo proyecto al Congreso para ajustar el sueldo en abril de 2026, con vigencia a partir de mayo. La CUT y el Gobierno negocian el reajuste, buscando un "salario vital" que cubra necesidades básicas. La discusión se ve complicada por el contexto económico y el alza en los combustibles, lo que podría impactar el empleo, especialmente en pymes y trabajadores vulnerables.

El 1 de enero de 2026, el sueldo mínimo llegó a $539.000 luego de que el Congreso aprobara un proyecto enviado por el entonces presidente Gabriel Boric.

Ocho meses antes, el 1 de mayo de 2025, el sueldo ya había registrado un alza. Hasta el 30 de abril de ese año el monto llegaba a $510.000; luego subió a $529.000 a partir del quinto mes.

Todos estos incrementos se concretaron a partir de leyes que fueron publicadas durante el gobierno anterior y que apuntaban a que el Presidente de la República debía enviar un nuevo proyecto al Congreso que permitiera hacer otro reajuste.

El proyecto que obliga a hacer un reajuste del sueldo mínimo este 2026

La normativa vigente, promulgada en junio de 2025, es la que subió el sueldo mínimo a $539.000. La misma sostiene en el Artículo 7 que “A más tardar en el mes de abril de 2026, el Presidente de la República deberá enviar al Congreso Nacional un proyecto de ley que proponga un nuevo reajuste al monto del ingreso mínimo mensual, así como de la asignación familiar y maternal, y del subsidio familiar”.

Asimismo, sostiene que el objetivo de este plazo es que comience a regir desde el 1 de mayo de 2026.

¿Cómo van las negociaciones?

El acuerdo para volver a ajustar el sueldo mínimo suele darse entre el Gobierno de turno y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). Esta misma ya inició las conversaciones internas y esperan atentos la citación del Ejecutivo, que acusan “ha sido muy lenta”.

Cabe destacar que en un punto de prensa realizado el jueves, la multisindical informó que ya sostuvieron una primera reunión con el ministro del Trabajo, Tomás Rau, el pasado 24 de marzo, donde el mayor avance fue la promesa de conformar una mesa de negociación para abordar el reajuste. Sobre esa misma línea, plantearon que el gran objetivo de fondo es avanzar hacia el llamado “salario vital” que permita cubrir las necesidades de una familia de cuatro personas.

Con respecto al guarismo, aún no hay una cifra definida, pero adelantan que no se conformarán con el mero ajuste al IPC, menos cuando el alza en los combustibles ha mermado el poder adquisitivo de las familias.

Jorge Rodríguez, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes (Uandes), señala que esta situación condiciona cualquier decisión de aumento. “Hoy la discusión sobre subir el salario mínimo ocurre en un contexto económico difícil”, explica.

El experto advierte que este escenario también puede incidir en la generación de empleo, debido a su efecto sobre la actividad económica. “Este shock petrolero también puede afectar el crecimiento económico, lo que implicaría una menor demanda por trabajo”, señala.

En ese marco, Rodríguez sostiene que un ajuste que no considere las condiciones actuales podría tener efectos en el mercado laboral, particularmente en pequeñas y medianas empresas, así como también en trabajadores más vulnerables.

Producto de ello, el ministro del Trabajo, Tomás Rau, habría señalado que se están evaluando dos vías para abordar el reajuste. Primero, subsidios directos a empresas con trabajadores que perciben ingresos cercanos al salario mínimo, y por otra parte, la posibilidad de implementar un crédito tributario para aquellas compañías con mayor dotación de empleados.