Abandonar el tabaco es un verdadero desafío para cualquiera; y que va mucho más allá de la simple “fuerza de voluntad”, ya que implica romper con una profunda adicción física y psicológica. Cuando una persona fuma, la nicotina llega al cerebro en segundos y libera dopamina, la hormona del placer, generando una falsa sensación de bienestar. Con el tiempo, el cerebro se acostumbra y necesita más nicotina solo para sentirse normal; cuando esta falta, aparecen la ansiedad, irritabilidad y falta de concentración.
Cada 31 de mayo, durante el Día Mundial Sin Tabaco, se busca generar conciencia sobre los estragos que causa el cigarrillo y el impacto positivo que tiene dejarlo. Aunque el peligro es de conocimiento público, dar el paso definitivo sigue siendo una de las tareas más complejas para los fumadores. Pero no es imposible.
“Uno de los grandes errores ha sido pensar que la información basta para cambiar conductas. Sabemos desde hace décadas que fumar mata, pero millones continúan haciéndolo. El ser humano no actúa solo desde la razón; muchos hábitos terminan alojándose en la memoria emocional y en la rutina cotidiana. El cigarrillo puede transformarse en compañía, refugio o anestesia frente a la angustia”, advierte Nicolás Saá, académico del Departamento de Ciencias Clínicas y Preclínicas de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC).
En este contexto, especialistas revelan las fórmulas más exitosas para lograr abandonar este hábito y cómo el organismo empieza a recuperarse desde el primer minuto.
Caminos para dejar de fumar
Para el Dr. Andrés Glasinovic, médico familiar y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes (Uandes), la fórmula más efectiva no es una sola pastilla mágica, sino una combinación de técnicas de manejo conductual y tratamiento farmacológico, en especial en personas con alta dependencia al tabaco.
“Esto significa conversar con un profesional capacitado para identificar gatillantes y cambiar hábitos y rutinas, junto con usar medicamentos seguros y aprobados para este fin (como la terapia de reemplazo con nicotina, bupropión o vareniclina) que reducen la ansiedad y el síndrome de abstinencia”, explicó.
Para el experto, el apoyo profesional es crucial. No solo ayuda a manejar los síntomas de abstinencia con herramientas y medicamentos seguros, sino que enseña a romper el vínculo entre el cigarro y las actividades diarias. En personas motivadas y con alta dependencia al tabaco, el tratamiento está garantizado por el GES.
Desde diciembre de 2025, el plan AUGE incluye el tratamiento para dejar de fumar, disponible para personas mayores de 25 años, mediante apoyo psicológico y terapia farmacológica.
“Tratar esta adicción requiere mucho más que abordar lo biológico. Se necesita acompañamiento clínico, apoyo farmacológico, seguimiento y escucha. Estrategias como la entrevista motivacional o las “5 A” y “5 R” buscan precisamente devolverle a la persona la posibilidad de reconciliarse con su propia libertad”, indica Saá.
La entrevista motivacional es una conversación de asesoramiento que ayuda a las personas a resolver sus dudas y ambivalencias respecto al tabaco. En lugar de imponer reglas, el terapeuta guía al fumador para que descubra sus propias razones para dejarlo, lo que aumenta su confianza para lograr el cambio.
Las “5 A” son una estrategia clínica breve recomendada por profesionales de la salud para ayudar a los pacientes que buscan dejar de fumar. Consiste en 5 pasos fundamentales: Averiguar, Aconsejar, Acordar, Ayudar y Acompañar. En tanto, las 5 R son una estrategia de entrevista motivacional diseñada por expertos en salud para aumentar la motivación en personas que fuman, pero que aún no están listas para dejar el hábito. Consiste en los siguientes pasos: Relevancia, Riesgos, Recompensa, Obstaculos, Repetición.
“Lo más importante es no rendirse ante los intentos fallidos. Dejar de fumar es un proceso que puede requerir tiempo, apoyo familiar y orientación médica. Buscar ayuda profesional siempre es un buen primer paso, e intentos repetidos aumentan la posibilidad de éxito. Y los beneficios se evidencian desde los primeros minutos de dejar de fumar”, sostiene el Dr. Andrés Pinto, médico broncopulmonar del Programa Dejar de Fumar de Clínica Universidad de los Andes.
Consultado sobre si los vapeadores son una alternativa segura para abandonar el tabaco, Glasinovic señala que la evidencia científica actual es clara: los vapeadores no son una alternativa segura ni están recomendados para dejar de fumar, y en menores de edad están prohibidos en Chile. Los vapeadores contienen aerosoles con sustancias tóxicas y los daños al organismo son reales.
En esa misma línea, la Dra. Carolina Herrera, broncopulmonar de Clínica Dávila, descarta que el vapeo sea una alternativa segura para dejar de fumar: “A nivel pulmonar, se han reportado casos de EVALI, lesión pulmonar asociada al uso del cigarrillo electrónico, con desenlace fatal y daño irreversible, incluso en líquidos sin nicotina. En el plano neurológico, afecta el desarrollo cerebral de adolescentes y aumenta la susceptibilidad a otras adicciones”.
“Volver a respirar”
Para el Dr. Jorge Yáñez, broncopulmonar de Clínica Biobío, nunca es tarde para dejar el tabaco: “El daño puede haberse establecido, pero al suspender el cigarro ese daño deja de progresar. En pacientes con EPOC, la cesación estabiliza la pérdida de función pulmonar. En cáncer de pulmón, tras aproximadamente diez años sin fumar, el riesgo puede acercarse al de una persona no fumadora, siempre que la enfermedad no se haya desarrollado previamente”.
Según explica Glasinovic, los beneficios de dejar de fumar se sienten rápido:
A las 12 horas: el monóxido de carbono en sangre baja a niveles normales, y tu cuerpo se oxigena mejor.
Antes de 72 horas: tiende a mejorar el olfato y el gusto.
Entre 2 y 12 semanas: hay beneficios del sistema cardiovascular y la función pulmonar.
De 3 a 9 meses: la tos y la sensación de falta de aire disminuyen notablemente.
“El tabaco no solo enferma pulmones. También empobrece familias, profundiza inequidades y normaliza una cultura de autodestrucción lenta. Basta con recorrer un hospital para verlo reflejado en infartos, accidentes cerebrovasculares, cánceres avanzados y pacientes dependientes de oxígeno. Pero incluso allí sigue existiendo esperanza. Cada persona que deja de fumar recupera más que capacidad pulmonar: recupera tiempo, autonomía y futuro”, sostiene el académico de la UCSC.
“Tal vez ese debiera ser el mensaje central de este Día Mundial sin Tabaco: todavía es posible volver a respirar”, cerró.