En los últimos años, las airfryer han ganado terreno en las cocinas chilenas. No obstante, en muchos casos terminan en desuso por no saber cómo exprimir todo su potencial.
Pese a ello, se reporta que el electrodoméstico seguirá creciendo en los hogares del país. Y es que muchas personas ven en ellas una oportunidad para no tener que usar el horno o ahorrarse la compra de uno.
Para Karin Stoiber, Marketing Manager Hispanic de Philips Hogar Chile, “este crecimiento se explica por la transformación en los hábitos cotidianos, donde hoy se privilegian equipos que optimizan tiempo y consumo energético, además de permitir preparar diversas recetas en un solo uso”.
¿En qué se diferencia una airfryer de un horno?
En ese escenario, la principal diferencia frente al horno convencional está en la practicidad cotidiana. Mientras el horno suele reservarse para preparaciones más grandes o puntuales, la airfryer ha ganado terreno en comidas de todos los días gracias a su menor tiempo de precalentamiento, formato compacto y capacidad para cocinar porciones pequeñas o medianas con mayor rapidez.
“Una de las claves está en la multifuncionalidad. Hoy ya no se busca solo freír sin aceite, sino también contar con un equipo versátil que permita hornear, asar, recalentar, tostar o incluso deshidratar, adaptándose a distintas rutinas familiares”, comenta Stoiber.
Esa versatilidad se refleja especialmente en recetas de alta rotación dentro del hogar, como papas fritas, verduras asadas, pollo, pescado, snacks, empanadas, tostadas o incluso frutas deshidratadas. En este tipo de preparaciones, la circulación uniforme del aire caliente permite lograr dorado parejo y textura crujiente en menos tiempo y sin supervisión constante, gracias a sus temporizadores inteligentes.
Uno de los factores que más pesa en la decisión de compra es precisamente la reducción en los tiempos de cocción. En promedio, este tipo de equipos puede acortar entre un 20% y un 40% el tiempo frente a un horno tradicional, una diferencia relevante para familias activas, personas que trabajan desde casa o quienes necesitan resolver comidas rápidas durante la semana.
A esto se suma un uso energético más eficiente en recetas pequeñas, ya que evita calentar un espacio mayor como el del horno convencional. Por eso, en la práctica, ambos electrodomésticos hoy cumplen roles distintos: la airfryer se posiciona como apoyo diario, mientras el horno mantiene su utilidad para preparaciones de mayor volumen.