Esta vez, una investigación descubrió que la inteligencia artificial (IA) puede analizar el funcionamiento del corazón y estimar el riesgo de muerte de los pacientes con una precisión ligeramente superior a la de médicos experimentados.
El estudio, que lideraron investigadores de City St George’s, Universidad de Londres, y University College London (UCL), apareció en la revista científica The Lancet Digital Health.
Los científicos analizaron las resonancias magnéticas cardíacas de 27.382 pacientes del Reino Unido y Estados Unidos, quienes se sometieron a estos exámenes por enfermedades cardíacas conocidas o sospechas de alguna afección.
Durante un seguimiento promedio de más de cinco años, los investigadores registraron 3.458 fallecimientos. Con estos antecedentes, compararon qué tan bien las mediciones de una herramienta de IA y las de médicos especialistas permitían identificar a los pacientes con mayor riesgo de morir.
Los resultados mostraron que la inteligencia artificial logró una ventaja pequeña, pero estadísticamente significativa, frente a los especialistas. Esta diferencia se mantuvo incluso después de considerar factores como la edad y el sexo de los pacientes.
¿Cómo puede la inteligencia artificial estimar el riesgo de muerte?
Para comprender el hallazgo, primero hay que conocer un indicador fundamental para la salud del corazón: la fracción de eyección. En términos sencillos, esta medición permite conocer qué tan bien funciona el corazón al bombear sangre hacia el organismo.
Los médicos utilizan este indicador para evaluar la salud cardíaca y tomar decisiones importantes sobre los tratamientos que necesita cada paciente.
Por ejemplo, ayuda a determinar si una persona requiere tratamientos especializados para la insuficiencia cardíaca, dispositivos implantables o procedimientos que mejoren la circulación sanguínea hacia el corazón.
También permite evaluar los riesgos de una cirugía y vigilar el funcionamiento cardíaco de pacientes que reciben quimioterapia.
Precisamente, los investigadores utilizaron inteligencia artificial para calcular este indicador a partir de resonancias magnéticas y comprobaron que sus resultados tenían una relación ligeramente más estrecha con la supervivencia de los pacientes que las mediciones de los especialistas.
Esto no significa que la tecnología pueda determinar exactamente cuánto vivirá una persona, sino que puede ayudar a identificar con mayor precisión a quienes presentan un riesgo elevado de fallecer.
De 13 minutos a solo segundos: la ventaja de la IA
Además de su precisión, los científicos identificaron otra ventaja importante: la velocidad.
Mientras que un médico experto suele necesitar alrededor de 13 minutos para analizar una resonancia cardíaca, la herramienta de inteligencia artificial completó el mismo proceso en apenas dos o tres segundos por paciente.
El doctor George Joy, autor principal del estudio y profesor clínico de City St George’s, explicó la relevancia de este avance.
“La fracción de eyección es una de las mediciones más importantes que realizamos en cardiología porque ayuda a determinar cómo se trata a los pacientes y con qué frecuencia se les debe monitorizar”, señaló.
Sin embargo, los investigadores advierten que estos resultados no significan que la inteligencia artificial pueda reemplazar a los profesionales de la salud.
Aunque los errores de la herramienta fueron poco frecuentes, con una tasa cercana al 1% de los pacientes y que afectó al 0,08% de las imágenes, los especialistas deben continuar verificando los resultados.
“La IA no reemplaza a los médicos, pero puede proporcionar mediciones más rápidas y consistentes a bajo costo y facilitar una toma de decisiones clínicas más ágil que, en última instancia, beneficia a los pacientes”, afirmó el doctor Rhodri Davies, investigador de UCL.
El equipo espera combinar esta tecnología con electrocardiogramas para detectar problemas cardíacos antes de que provoquen daños permanentes. De esta manera, los investigadores buscan facilitar diagnósticos más oportunos y acelerar el acceso a tratamientos que podrían salvar vidas.