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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Cuatro nuevos exámenes de sangre aprobados en Estados Unidos proporcionan una forma más accesible y temprana de detectar señales de alzheimer, permitiendo un diagnóstico más personalizado y similar al enfoque contra el cáncer. Estos exámenes miden biomarcadores clave de la enfermedad, como diversas formas de proteínas asociadas con la acumulación de placas en el cerebro. Aunque su uso no está destinado a chequeos preventivos, sino a pacientes con síntomas cognitivos, estos exámenes podrían revolucionar el diagnóstico y tratamiento del alzhéimer.

Hasta hace poco, la única forma de confirmar con certeza que alguien tenía Alzheimer era mediante una autopsia, cuando los patólogos podían ver las llamadas placas de amiloide (acumulaciones de una proteína en el cerebro que son la marca distintiva de esta enfermedad) directamente en el tejido cerebral. Hoy los médicos combinan entrevistas con el paciente y sus cuidadores, tests cognitivos, imágenes cerebrales y más análisis para llegar a un diagnóstico. Pero muchas de esas herramientas son subjetivas, invasivas o caras.

Por ello, ahora existen cuatro exámenes de sangre aprobados por la agencia sanitaria de Estados Unidos (FDA) para detectar señales tempranas del Alzheimer, según reportó la revista Time.

Se trata de un avance clave para diagnosticar la enfermedad en más personas y de forma más temprana.

"Este es un momento muy emocionante para el campo", dijo el doctor Eric Reiman, director ejecutivo emérito del Instituto Banner de Alzheimer en Phoenix, según el medio.

"Vamos a empezar a personalizar el cuidado del Alzheimer de manera similar al cáncer, donde podemos informar el diagnóstico, el pronóstico y la etapa de la enfermedad", agregó.

Los cuatro exámenes que están disponibles en EEUU para tratar el Alzheimer

En específico, el primer análisis de sangre, fabricado por la empresa Fujirebio, fue aprobado en mayo de 2025.

Este mide la relación entre dos proteínas clave del Alzheimer —una forma de beta amiloide y una forma de tau— que refleja si se están acumulando placas en el cerebro.

Su problema es que solo puede procesarse en equipos especializados, por lo que no está ampliamente disponible en laboratorios comunes.

El segundo, de la empresa Roche, fue aprobado en octubre de 2025 y detecta una versión de la proteína tau asociada a la acumulación de amiloide.

Es el primer examen de sangre para Alzheimer que los médicos generales pueden solicitar para descartar la enfermedad.

Los dos aprobados este año

Los dos más recientes, aprobados en agosto, buscan facilitar y hacer más preciso el diagnóstico.

PrecivityAD2, de la empresa C2N, usa una técnica llamada espectrometría de masas —una forma más sofisticada de "pesar" moléculas— para entregar un puntaje de probabilidad de que existan placas de amiloide en el cerebro.

Como fue estudiado en personas más jóvenes con antecedentes familiares de la enfermedad, es el primero autorizado para usarse desde los 40 años en quienes muestran señales de problemas cognitivos. Los demás exámenes están pensados, en general, para personas desde mediados de sus 50 años.

"Debido a la capacidad de identificar a personas que representan las etapas más tempranas del proceso de la enfermedad, ahora tenemos la oportunidad de ofrecer un diagnóstico temprano", explicó el doctor Joel Braunstein, cofundador y director ejecutivo de C2N, según Time.

El cuarto examen, también de Roche, se llama Elecsys ptau217 y busca específicamente una versión modificada de la proteína tau que aparece cuando el amiloide comienza a acumularse.

"Es el más útil y tiene la mayor sensibilidad y especificidad", afirmó el doctor Thomas Wisniewski, director del Centro de Investigación de Alzheimer de NYU Langone Health, en la misma publicación.

Los exámenes no son para cualquiera

Un punto clave: estos exámenes no están pensados como un chequeo preventivo para personas sanas sin síntomas, a diferencia de un examen de colesterol o de diabetes.

Están diseñados para quienes ya muestran señales de fallas de memoria u otros problemas cognitivos.

"Me preocupa que se usen de forma inadecuada, especialmente en pacientes sin síntomas", advirtió el doctor Lawren VandeVrede, de la Universidad de California en San Francisco.

Según explicó, antes de pensar en un examen de sangre, hay que descartar otras causas de los síntomas, como depresión, medicamentos o problemas de sueño.

Sin estos exámenes, la precisión diagnóstica del Alzheimer basada solo en la evaluación clínica ya es de aproximadamente un 85%, según VandeVrede. La idea es que los análisis de sangre ayuden a subir esa cifra.

"Cabe destacar que estos exámenes de sangre no dan respuestas definitivas, pero sí entregan información sobre el riesgo", complementó Wisniewski. Por eso, insistió, son útiles solo cuando ya existen síntomas cognitivos que investigar.

La razón de fondo para no usarlos en personas sanas es que no han sido estudiados en ese grupo, por lo que no hay evidencia de cuántos resultados serían falsos positivos o falsos negativos. Ya se sabe que buscar estas proteínas en personas de menor riesgo tiende a generar más lecturas erróneas.

Lo que viene: tratamientos antes de los primeros síntomas

Eso podría cambiar en uno o dos años, cuando concluyan dos grandes estudios que evalúan si los fármacos ya aprobados contra el Alzheimer —lecanemab y donanemab— pueden frenar el avance de la enfermedad en personas sin síntomas, pero con señales de proteínas anormales en el cerebro.

"Investigaciones publicadas sugieren que un tercio de las personas cognitivamente sanas, sobre determinada edad, mostrará biomarcadores positivos de Alzheimer, incluso en exámenes de sangre", indicó el doctor Jason Hinman, de la Universidad de California Los Ángeles.

Un biomarcador es, en simple, una señal medible en el cuerpo —en este caso en la sangre— que indica que algo está ocurriendo en el organismo.

Los exámenes también podrían servir para monitorear si los medicamentos están funcionando. Además, están poniendo más herramientas en manos de los médicos generales, que suelen ser los primeros en enfrentar estos cambios cognitivos en sus pacientes.

"Los biomarcadores en sangre están democratizando el diagnóstico del Alzheimer", dijo VandeVrede. "Estoy viendo pacientes que llegan mucho antes que antes, porque creo que estos exámenes están ayudando a que más gente tome en serio los síntomas".

¿Y en Chile están disponibles estos tratamientos para el Alzheimer?

En Chile, estos nuevos exámenes de sangre todavía no forman parte del proceso habitual de diagnóstico.

Actualmente, la detección del Alzheimer en el sistema de salud se basa en una combinación de evaluación clínica y neuropsicológica —test de memoria y otras funciones cognitivas aplicados por especialistas—, entrevistas con la familia o cuidadores para pesquisar cambios de conducta, y estudios de imágenes cerebrales como la resonancia magnética o el escáner, que permiten descartar otras causas de deterioro cognitivo.

En casos más complejos, algunos centros especializados pueden acceder a estudios de líquido cefalorraquídeo o a tomografías por emisión de positrones (PET) con marcadores de amiloide, similares a las herramientas que en Estados Unidos se usan para confirmar diagnósticos, aunque su disponibilidad es limitada y de alto costo.

La llegada de exámenes de sangre más accesibles, como los que se están validando en EEUU, podría en el futuro facilitar y abaratar ese proceso también en nuestro país, aunque por ahora no existe un test de este tipo aprobado ni disponible de forma masiva en la red de salud chilena, según el Plan Nacional de Demencia 2025-2035 del Minsal.

¿Cómo hicimos esta nota?

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