No consumas medicamentos vencidos: consejos para desecharlos disminuyendo el impacto ambiental
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Un frasco de pastillas a la mitad, medio jarabe que sobró del último tratamiento o una caja olvidada en el fondo del botiquín. En muchos hogares se acumulan medicamentos vencidos o sin fecha clara, y no siempre sabemos si aún son seguros ni cómo desecharlos correctamente.
Mantenerlos guardados, consumirlos fuera de plazo o botarlos a la basura puede implicar consecuencias para la salud, fomentar la automedicación e incluso afectar al medioambiente.
Respecto a cómo identificar su fecha de caducidad, Dr. David González, gerente de Modelamiento Preventivo de IST-Mutualidad, enfatizó que “todos los medicamentos que se comercializan en Chile deben contar con la fecha de vencimiento de forma clara, tanto en el envase, como en los blister, que es el plástico donde vienen los comprimidos (…) fuera de eso, puede que, al verse expuestos a condiciones fuera de su almacenamiento indicado, se degrade antes”.
“Lo mismo ocurre cuando cambian su condición original. Por ejemplo, cambian de color o, estas cápsulas que son plásticas se empiezan a poner frágiles y dejan de cumplir su función. Eso muestra que se puede haber dañado antes de tiempo”, añadió.
Consecuencias de automedicarse
La falta de información hace que muchas personas recurran a la automedicación o eliminen los fármacos de forma incorrecta, sin considerar las consecuencias que esto puede tener tanto en la salud como en el medio ambiente.
Los medicamentos que se consumen fuera de su plazo pueden generar diferentes daños, tanto porque el medicamento se degrada en compuestos dañinos o favorecer infecciones y resistencia bacteriana.
El especialista detalló que “cuando alguien siente que está presentando un cuadro que quizá anteriormente tuvo, existe la tentación de automedicarse. No obstante, la forma como las personas se enferman se presenta de manera similar, pero los cuadros pueden ser diferentes, ejemplo de esos son las enfermedades respiratorias, algunas virales y otras bacterianas. Por esta razón, es necesario que un profesional pueda ver las condiciones e indicar el mejor tratamiento”.
En términos generales, tras la fecha de vencimiento, lo más común es que el fármaco pierda efectividad, lo cual es producto de la degradación de sus componentes, los cuales pueden generar compuestos químicos dañinos, o como en el caso de las gotas para ojos u oídos, que cuando transcurre el tiempo, se va su principio activo y ese líquido se transforma en un sitio perfecto para que se desarrollen microorganismos como hongos o bacterias.
Por otro lado, los anticoagulantes, tratamientos cardiovasculares y antibióticos tienen indicaciones precisas, ya que su sobreconsumo puede generar repercusiones a largo plazo.
En el caso de los antibióticos, cuando su principio pierde efectividad, este antibiótico va a matar a una parte de las bacterias. “Entonces se produce algo paradójico. Como el efecto es menor, acaba solamente con las fáciles de matar y quedan las que son más resistentes. Así la enfermedad después se desarrolla con más intensidad y de una manera más difícil de tratar”, especificó el ejecutivo de IST-Mutualidad.
En esa línea, afirmó que “la recomendación es solamente consumir los fármacos de venta libre y por los periodos de tiempo que están indicados. Por ejemplo, si una persona presenta un cuadro tipo resfriado y fiebre, habitualmente uno da una ventana de dos o tres días en los cuales puede utilizar estos antiinflamatorios. Si es que el cuadro se prolonga, ir a consultar”.
¿Cómo desechar los medicamentos correctamente?
Una vez que finaliza el tratamiento para una enfermedad, no se pueden seguir utilizando algunas medicinas. Sin embargo, deben ser eliminadas de manera adecuada, ya que la degradación de sus componentes puede generar impacto en el medio ambiente, o ser consumidos por niños o animales.
Al respecto, el Dr. David González manifestó que “los antibióticos que eliminamos pueden afectar el medio ambiente, porque algunas bacterias con las que nosotros padecemos enfermedades tienen símiles en animales, vegetales o en otros organismos que viven en el medio ambiente”.
Por eso, si algunos preparados medicinales son eliminados por el WC -a menos que tengan la indicación específica de hacerlo- pueden contaminar las aguas y, con ellas, a los ecosistemas que habitan en él.
El experto comentó que esto pasa “principalmente con antibióticos, anticonceptivos y medicamentos de salud mental. Se ha visto que alteran la fauna marina, de lagos y ríos, que producen disminución en la fertilidad en los peces, producto de anticonceptivos que fueron vertidos a lagos y ríos. Se genera también alteración en el comportamiento, por medicamentos como los de tratamiento de depresión; y, también, resistencia antibiótica en los ecosistemas, que va creciendo”.
En ese marco, se recomienda principalmente llevarlos a un punto limpio especializado en fármacos. Por ejemplo, cadenas de farmacias que han implementado espacios para que los usuarios depositen sus remedios vencidos y que estos sean desechados correctamente.
Otra opción es la inmovilización de los productos farmacéuticos en un bloque sólido (hecho de arena, cemento, yeso o cal) dentro de un plástico, como una botella. Además, se sugiere separar los materiales del envase para reciclar.
En caso de no tener otra opción que depositarlo en la basura tradicional, el experto sugirió colocarlos en un recipiente correctamente cerrado, en un lugar poco llamativo, como puede ser una borra de café, o dentro de la arena de los gatos que se va a eliminar. “En otras palabras, colocarlo en un contexto en que no sea interesante o agradable para animales o personas, en especial niños, que lo pueda consumir por accidente”, concluyó gerente de Modelamiento Preventivo de IST-Mutualidad.
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