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En redes sociales se viraliza el "efecto divorcio", donde mujeres muestran su transformación física y emocional tras separarse. Especialistas señalan que detrás de estos cambios hay procesos profundos como la reducción del estrés, mejor autocuidado y reconexión con la identidad personal. Aunque el fenómeno es más visible en mujeres, también ocurre en hombres.
Por estos días en las redes sociales abundan videos que hablan de algo bautizado como “efecto divorcio” (Divorce effect), donde mujeres —en su mayoría— muestran su “antes y después” de divorciarse o terminar una relación larga.
En la primera parte de los videos, estas personas suelen verse desanimadas y descuidadas físicamente, mientras que en la segunda tanda aparecen con un evidente y positivo cambio físico, nuevo look y una actitud de seguridad. El mensaje que transmiten estos virales es claro: salir de esa relación las hizo volver a “brillar”.
Uno de los videos que mejor representa esta tendencia es el compartido hace unos días por Karina Carrel, una usuaria de Instagram y Tiktok que se hizo viral por su impactante transformación.
“Empezando el año reflexionando sobre un tiempo en el que no reconozco a la mujer en la que me había convertido. Me alegro de haberme encontrado”, escribió Karina en la descripción del clip.
Aunque puede parecer superficial o frívolo a primera vista, especialistas coinciden en que detrás de estas transformaciones hay procesos psicológicos y emocionales mucho más profundos.
“Tras una ruptura amorosa esperamos que la persona se venga abajo, no se relacione y se olvide de su autocuidado y muchas veces esto es así. Sin embargo, hay personas que reaccionan justo al contrario, cuidándose más que antes tanto a nivel de salud como de apariencia física. Aunque en un principio parece que es algo superficial, realmente puede deberse a procesos más profundos a nivel mental”, señala a revista Glamour, Patricia de la Fuente, Psicóloga especializada en mindfulness y compasión.
Menos estrés y más autocuidado
Un factor recurrente en los cambios físicos es el estrés crónico que generan las relaciones deterioradas. Vivir durante años en un vínculo marcado por conflictos, silencios prolongados, tensiones constantes o desgaste emocional puede afectar no solo la salud mental, sino también al cuerpo: sueño alterado, cambios de peso, caída del cabello, problemas dermatológicos o fatiga persistente.
Cuando ese factor desaparece, el organismo comienza a regularse. Dormir mejor, alimentarse con más conciencia o simplemente recuperar la calma puede reflejarse rápidamente en el aspecto físico, al dejar de estar en “modo supervivencia”.

“El estrés crónico afecta la salud emocional y física, dejando señales como, por ejemplo, alteraciones en la piel, el peso, en el sistema inmune, entre otros. La disminución del estrés permite un mejor descanso, más energía, mayor atención, concentración, capacidad para tomar decisiones, lo que impacta directamente en el bienestar emocional que se ve reflejado en la apariencia física”, señaló a BioBioChile la psicóloga Ivonne Maldonado, Directora Carrera de Psicología de la Universidad de Las Américas en Concepción.
“Las mujeres tras una relación larga y conflictiva pueden experimentar altos niveles de estrés, lo que afecta directamente la autoestima, el autoconcepto y la autoimagen; es por ello que, tras el término de la relación, puede existir una sensación de alivio, que les permita reencontrarse con su identidad, siendo este cambio físico un reflejo de un proceso emocional”, enfatizó Maldonado.
Otro elemento clave es el reencuentro con la identidad personal. En relaciones largas —especialmente cuando hay hijos, rutinas rígidas o roles muy marcados— muchas personas postergan sus propias necesidades. Tras el quiebre, no es raro que aparezca una etapa de volver a priorizarse, lo que puede implicar retomar hobbies, cambiar de estilo, volver al gimnasio o atreverse a experimentar con cosas que antes parecían imposibles.
La actitud también suma atractivo
Ese proceso suele venir acompañado de una mejora en la autoestima, lo que también puede tener efectos visibles como una postura más erguida, contacto visual más firme, mayor expresividad y, en general, un lenguaje no verbal de seguridad. El “verse mejor” tiene bastante que ver con la actitud.
Pilar Conde, directora técnica de Clínicas Origen en España, dijo a Glamour que “cuando salimos de una relación en la cual no nos hemos podido sentir nosotras mismas, tras la ruptura nos liberamos, conectamos con nosotras, con nuestras necesidades, con nuestros intereses y sintonizamos mejor con nuestra vida y contexto. Sí suele haber un efecto que se percibe desde fuera, no solo a nivel físico, sino a nivel emocional, actitudinal, lo que aumenta la percepción positiva del resto”.
@becoming.cheryl The divorce effect 🥹 . . . #startingover #divorce #thisis60 #selflove #healing ♬ original sound – 𝑀𝐽 ♔
Con esto coincide Maldonado, quien enfatizó a BioBioChile que “al salir del duelo por el término de una relación, se puede experimentar una mejor regulación emocional, siendo posible reconectar con el disfrute, experimentando alegría, siendo las emociones como la tristeza y la rabia gestionadas de una forma más funcional”.
En este sentido, indicó que “puede existir una sensación de alivio psíquico, que permita mirarse como una persona valiosa, lo que implica reconectar con el autocuidado, ocupándose de verse y sentirse bien sin culpa o vergüenza”.
¿Por qué se ve más en mujeres?
Aunque el “efecto divorcio” también ocurre en hombres, es mucho más visible en mujeres y las razones son múltiples.
Maldonado explicó a BioBioChile que “las mujeres han sido históricamente educadas para postergarse en función de la familia o la pareja; entonces, tras el quiebre, pueden sentir la necesidad de visibilizar y compartir sus logros”..
Por otro lado, la especialista dijo que “no podemos olvidar que existe mayor presión social respecto del cuerpo de las mujeres, por lo que el cambio físico puede ser más observado y celebrado por otras mujeres”.
No obstante, expresó que en el caso de los hombres también pueden ocurrir estos cambios, pero lo expresan de otra forma, atribuyéndolo a la vida saludable, cambios laborales o el deporte.

No todos sanan cambiando su apariencia
Aunque este contenido puede ser empoderador para algunas mujeres, también puede generar presión en quienes sienten que no han visto cambios en su apariencia luego de un quiebre.
En este sentido, Maldonado llama a comprender que cada proceso es único y cada persona tiene su propio ritmo.
“Esto no es una carrera de velocidad que se debe ganar; algunas personas requieren más tiempo para reparar las heridas, otras podrán retomar sus vidas de forma más rápida; no existe una sola forma de abordar una separación o un camino único que seguir tras ella”, manifestó.
Por lo mismo, aconseja dejar de medirse con la vara de otros. “Compararte con otras mujeres nunca será una buena opción; lo importante es reconocer tus propios logros. El tomar una decisión tan importante ya es un logro, sobre todo cuando se ha permanecido en una relación conflictiva, violenta o desprovista de amor”, indicó.
“Recuperar el brillo propio toma tiempo, nada es instantáneo; en tiempos actuales donde la rapidez cobra un valor desmesurado, te invito a transitar en calma, a tu ritmo, sin presiones, solo así llegarás donde quieres llegar”, finalizó la profesional.
@carowarao Finding myself after getting a divorce 10/10 #afterdivorce #findingmyself #beforeandafter ♬ original sound – Beka
En definitiva, el llamado “efecto divorcio” no es sólo una transformación física; es en realidad el reflejo de algo más profundo: alivio, autonomía, recuperación de la identidad o simplemente el fin de una etapa dolorosa.
Quizás el verdadero cambio no está en el cuerpo, sino en dejar de vivir una vida que ya no hacía bien. Y eso, aunque no siempre se note en redes sociales, también es una forma válida —y necesaria— de brillar.
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