El comienzo del año escolar implica un sinfín de preparativos, desde la compra del uniforme, los útiles, ajustarse a los nuevos horarios y, por supuesto, planificar las famosas colaciones.
Aunque los supermercados ofrecen una gran variedad de opciones pensadas especialmente para los más pequeños, en ocasiones algo que puede parecer saludable y nutritivo en realidad tiene más aditivos y azúcares de lo que se piensa.
Para ayudar a los padres a tomar decisiones informadas cuando se trata de la salud y nutrición de sus hijos en el colegio, BioBioChile consultó con Belén Isuani, nutricionista de la Clínica Las Condes y creadora de contenido en @cookingnutri, donde a menudo evalúa y compara diferentes productos de supermercado y entrega consejos sobre alimentación.
Para la profesional, el objetivo no es generar miedo ni prohibiciones extremas, sino educar para elegir mejor. “No todo producto sin sellos es saludable, y no todo lo industrial es automáticamente ‘malo’. Lo importante es que la base de la alimentación infantil sea lo más natural posible, con alimentos reales, simples y mínimamente procesados”, explicó.
En qué fijarse al elegir la colación de los escolares
“Uno de los errores más frecuentes es preferir snacks con dibujos animados dirigidos a niños, pero que en realidad son productos ultraprocesados. Porque, por ley, para tener dibujos, no tienen que tener sellos, pero eso no significa que sean saludables”, precisó la experta.
“Para evitar los sellos, suelen reformularse con mayor cantidad de aditivos, endulzantes no calóricos y polialcoholes. Aunque reducen el azúcar añadida, aumentan el grado de procesamiento y la cantidad de ingredientes poco necesarios en la alimentación infantil”, agregó.
Para Isuani, en niños, mientras más simple sea la lista de ingredientes, mejor.
¿Qué deberían revisar los padres? Más que mirar solo los sellos, la experta en nutrición recomienda leer la lista de ingredientes. Por ejemplo, que el primer ingrediente sea harina de grano entero y no harina refinada. También, se recomienda evitar productos donde aparezcan sucralosa, jarabe de glucosa o jarabe de maíz alta fructosa.
Además, tener especial precaución con polialcoholes como Maltitol, Sorbitol o Xilitol, ya que estos pueden generar distensión abdominal y molestias gastrointestinales en niños.
“En muchos casos, prefiero un producto con pequeña cantidad de azúcar tradicional y pocos ingredientes, antes que uno sin azúcar pero con múltiples aditivos y edulcorantes”, explicó la nutricionista.
Tortillas o barras de cereal: ¿cuándo sí y cuándo no?
Una opción que a menudo aparece como rápida y fácil son las barritas de cereal o los wraps hechos con tortillas tipo “rapiditas”. Sin embargo, aunque pueden parecer saludables, estas pueden esconder grandes cantidades de azúcar y aditivos que los convierten en ultraprocesados.
Isuani recomienda “fijarse en las barritas de cereal prensadas en frío con solo fruta; esas son buenas opciones, y evitar las con más azúcar o endulzantes, que son más un dulce que una colación nutritiva”.
“Las tortillas tipo ‘rapiditas’ suelen ser más procesadas que el pan tradicional y tener más aditivos. En general, un pan tradicional con buena lista de ingredientes (harina, agua, levadura, sal) es una mejor opción que una tortilla industrializada”, agregó.
Las mejores colaciones son las que combinan proteína más fibra más algo de grasa saludable, porque eso da mayor saciedad y energía sostenida.
Algunas ideas prácticas son:
– Sándwich con pasta de pollo o huevo con yogur natural.
– Pan con palta.
– Yogur con fruta.
– Queques caseros hechos con avena o harina integral.
– Hummus con bastones de verduras.
“La educación alimentaria parte leyendo etiquetas y entendiendo que menos ingredientes suele significar mejor calidad y entender mejor qué significa cada ingrediente”, aseguró la experta.