La carga mental es todo el trabajo invisible y poco valorado que implica la administración de un hogar, y que obliga a que las mujeres nunca paren de trabajar ni física ni mentalmente, porque siempre deben estar pensando en cada detalle y en cada cosa que falta por hacer.

Hoy en día, los hombres participan más del cuidado de los hijos o las tareas del hogar que en décadas anteriores, donde los estereotipos de género estaban más marcados. No obstante, aún queda por avanzar. Si bien muchos realizan labores domésticas y atienden a los niños, sólo lo hacen cuando su pareja se los pide, lo que implica una mayor carga mental para las mujeres.

Pero, ¿a qué se refiere específicamente la carga mental? Puede describirse como todo el trabajo invisible y poco valorado que implica la administración de un hogar, y que obliga a que las mujeres nunca paren de trabajar ni física ni mentalmente porque siempre deben estar pensando en cada detalle y en cada cosa que falta por hacer, mientras su compañero se limita a recibir instrucciones.

Un estudio de Comunidad Mujer reveló que 7 de cada 10 mujeres chilenas en pareja con un hombre, se encarga de la organización y planificación del trabajo doméstico.La misma investigación indica que el 67,4% de las mujeres cuya pareja es hombre, es quien da instrucciones para realizar las tareas domésticas.

Jennifer Conejero, psicóloga de Clínica Santa María, señala que las mujeres aparecen en los índices con peor salud mental que los hombres y que, en parte, puede deberse a esto.

“A menudo las mujeres tienen su trabajo, o sus estudios, pero además la carga de la casa. Y esto ocurre en las familias nucleares tradicionales, al hacerse cargo de la casa, los hijos, el colegio y de las distintas actividades domésticas. Pero también en el caso de otras mujeres, que son cuidadoras de sus padres o el apoyo emocional de las familias”, explicó.

Carga mental: un problema invisible

La psicóloga española Violeta Alcocer señaló al diario El País que “el problema está en que hay una falta de conciencia absoluta respecto a esta cuestión”. La experta revisó un estudio de la compañía Procter & Gamble en su país que demostró que 3 de cada 4 mujeres tiene esta carga mental y que al menos un 40% desconoce este concepto.

“Dentro de esta investigación se incluye un experimento en el que se le pide a varias parejas reales que apunten en sus teléfonos móviles todas las tareas de casa que han hecho durante una semana. Aunque el 46% de las parejas creen que comparten estas labores, el resultado es revelador porque los hombres hacen muy pocas anotaciones. Son muchos y muchas los que nunca han oído hablar de este concepto y se sorprenden cuando descubren que sobre ellas recae no solo la mayor parte de las tareas, sino también la labor de estrategia”, indicó la profesional.

Alcocer indicó que “la carga mental está detrás de muchas peleas, crisis de pareja y hasta rupturas, ya que genera mucha desigualdad y descontento”.

“Sentimientos de angustia que no se saben muy bien de dónde vienen. En parejas sin hijos, es común que estas disputas se tapen contratando a una persona que venga a limpiar unos días a la semana. Es una forma de ocultar el problema, pero cuando llegan los niños es ya más complicado, porque es más difícil delegar en otro la crianza y educación de los hijos”, explicó Alcocer.

“Hay momentos clave en la vida de las personas donde la carga mental se hace evidente. La post-maternidad, o cuando los padres se hacen mayores y requieren más cuidados, o incluso vienen a vivir a casa. No es casualidad que las mujeres consuman más antidepresivos y ansiolíticos que los hombres”, enfatizó.

Las madres parecen ser las más afectadas por esta situación. Así lo indica Maite Egoscozabal, socióloga del Club de Malasmadres, quien afirmó que “la carga mental de las madres hace que el verbo conciliar sea más difícil de conjugar para ellas, e influye en la desigualdad por géneros del mundo laboral”.

Qué se puede hacer al respecto

El estudio de Procter & Gamble que mencionó Alcocer propone cómo combatir la situación visualizando el hogar como una empresa en la que hay diferentes departamentos: de ropa, comida, limpieza, educación o decoración. “Acto seguido hay que cuestionarse quién dirige y coordina cada uno (aunque luego todos aporten su granito de arena en el ejercicio de las tareas), quién conoce lo que se hace en ellos y quién es más probable que diga cosas como: ’He pensado que hay que hacer esto’, ‘¡Acuérdate de comprar tal o cual cosa!’, o ‘¿Hiciste lo que te pedí?’”.

“Una vez que se ha detectado a la persona que soporta más carga mental, el primer paso lo debe dar el que está más cómodo y comprometerse a ser más activo en la parte estructural y organizativa. Pero esto va a necesitar de un periodo de ajuste y, es probable que la persona que entra en juego se equivoque y cometa fallos, por lo que hay que tener paciencia y darle su tiempo”, enfatizó Alcocer.

Asimismo, la psicóloga también aconseja atreverse a delegar responsabilidad. Frases como “déjalo así, yo lo hago”, “me voy, pero dejé la comida lista”, “cualquier cosa, llámame”, son comunes en las mujeres.

Por lo mismo, recomienda que si te sientes superada por la “carga mental” y ya acordaste con tu pareja mejorar esto, saques de tu vocabulario estas afirmaciones y dejes que la otra persona se las arregle sola también.

Conejero, por su parte, dice que entre las estrategias para enfrentar el problema están “revisar qué cosas nos pasan y nos molestan en el día a día, darse este tiempo de meditación y, si es posible, buscar actividades que sirvan para relajarse”.

“Además, es importante compartir las tareas de cuidado con el resto de los adultos de la familia y, en caso de que sientan que aumentan los síntomas de ansiedad, de dormir mal o cambios en las rutinas de alimentos, entre otros, consultar a un especialista que pueda ayudarlas”, puntualizó.