Con la llegada de la primavera, miles de personas comienzan a experimentar los síntomas habituales de las alergias estacionales: estornudos, congestión nasal, picazón de ojos y secreción. Sin embargo, existe otra molestia que no todos relacionan con esta época del año: la sensación de tener los oídos tapados o escuchar los sonidos como si estuvieran bajo el agua.
Aunque muchas personas atribuyen esta sensación a la acumulación de cerumen, la explicación también puede estar en la nariz. La inflamación que provoca la rinitis alérgica puede afectar el funcionamiento del oído medio y generar alteraciones temporales en la audición.
¿Por qué las alergias pueden tapar los oídos?
La respuesta está en la trompa de Eustaquio, un pequeño conducto que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz y la garganta. Su función consiste en equilibrar la presión a ambos lados del tímpano y facilitar el drenaje de secreciones.
Cuando una persona experimenta una reacción alérgica, su sistema inmunitario responde ante sustancias como el polen y desencadena una inflamación de las mucosas nasales. Esta hinchazón puede dificultar la apertura de la trompa de Eustaquio, impidiendo que el aire circule correctamente.
Como consecuencia, aparece una diferencia de presión entre el oído medio y el ambiente exterior. Esto puede provocar sensación de taponamiento, chasquidos, presión interna y una disminución temporal de la capacidad para escuchar.
La Cleveland Clinic identifica las alergias entre las causas de disfunción de la trompa de Eustaquio y advierte que esta alteración también puede provocar molestias y problemas de equilibrio.
¿Qué dice la ciencia sobre esta relación?
Un metaanálisis publicado en agosto de 2026 en la revista científica International Archives of Allergy and Immunology examinó seis investigaciones que reunieron a 923 personas con rinitis alérgica.
Los investigadores estimaron que un 36% de los participantes presentaba disfunción objetiva de la trompa de Eustaquio o alteraciones del oído medio.
Sin embargo, los autores identificaron diferencias importantes entre los estudios, por lo que estos resultados no significan que el 36% de todas las personas alérgicas desarrollará problemas auditivos. Tampoco permiten establecer una relación causal definitiva.
¿Cuándo preocuparse por los oídos tapados?
En muchos casos, la sensación desaparece cuando disminuye la congestión nasal. No obstante, existen señales que requieren atención médica.
Entre ellas destacan la persistencia del taponamiento, el dolor, la aparición de secreciones y los cambios evidentes en la capacidad auditiva.
Víctor Astudillo, fonoaudiólogo de GAES Chile, explica: “Lo importante es distinguir entre una molestia pasajera asociada a un episodio de congestión y un síntoma que se mantiene en el tiempo. Si la persona percibe una disminución persistente de su audición, dolor o una sensación de oído tapado que no desaparece, es recomendable evaluar”.
Una pérdida repentina de audición requiere atención médica urgente, incluso cuando parece un simple oído tapado, debido a que algunas causas necesitan tratamiento inmediato.
¿Cómo evitar que las alergias afecten los oídos?
La principal recomendación consiste en controlar la rinitis alérgica y reducir la exposición a sus desencadenantes.
Durante los días con altas concentraciones de polen, mantener las ventanas cerradas, evitar secar ropa al aire libre y limitar las actividades exteriores puede disminuir el contacto con los alérgenos.
También resulta importante consultar a un profesional cuando la congestión se vuelve recurrente, en lugar de recurrir a medicamentos sin orientación médica.
En los niños, estas molestias merecen especial atención. Según el NIDCD, sus trompas de Eustaquio son más pequeñas y horizontales que las de los adultos, lo que dificulta el drenaje de líquidos y favorece los problemas del oído medio.