Noel Price hoy es un bebé que disfruta de los mimos de sus padres, pero solo meses antes estuvo a punto de morir en el vientre de su madre. La pequeña de ahora 10 meses de vida se salvó gracias al bótox.
La historia de Noel inició el 8 de abril de 2025. Casey, su madre, estaba embarazada de 17 semanas y una ecografía mostró resultados irregulares, lo que de inmediato levantó las alarmas.
El especialista les dijo a ella y a su esposo, Jonathan, de 40 años, ambos de Estados Unidos, que la bebé parecía más pequeña de lo esperado y que algo podría estar mal.
Feto padecía gastrosquisis compleja
La noticia para la pareja fue alarmante, pues tiempo atrás ya habían vivido una pérdida gestacional durante un embarazo gemelar.
“Perdimos a uno de los bebés. Sabemos que las cosas pueden salir mal. Sabemos que no tenemos el control de todo esto. Siempre esperamos lo mejor”, explicó en exclusiva a People.
Una semana después de esa primera ecografía, acudieron a un especialista en medicina materno-fetal del Hospital Infantil de Texas. Allí les informaron que su bebé padecía gastrosquisis compleja, una malformación en la pared abdominal que provoca una abertura por la que los intestinos salen del cuerpo y quedan expuestos al líquido amniótico.
La doctora Cara Buskmiller, cirujana fetal y especialista en medicina materno-fetal de Texas Children’s North Austin, explicó que la gastrosquisis compleja es más peligrosa para el bebé.
En estos casos, la abertura en el abdomen es muy estrecha, lo que puede dañar los intestinos y provocar graves complicaciones al momento del nacimiento.
Debido a que la bebé era muy pequeña, los médicos también sospechaban que podía existir alguna anomalía genética adicional que pusiera en riesgo su vida.
Alternativa médica: uso de bótox
Con el transcurso de los días, la abertura abdominal se comenzó a cerrar progresivamente y los órganos de la bebé, que permanecían fuera de su cuerpo, comenzaban a doblarse y comprimirse. “Sus órganos internos y externos se estaban inflamando”, explicó Jonathan al medio.
Ante ese escenario, la doctora Buskmiller evaluó la posibilidad de adelantar el parto para evitar mayores daños en los intestinos, pero también mencionó otra alternativa: un procedimiento experimental con bótox que solo se había realizado unas pocas veces en el mundo. Algo que los padres aceptaron llevar a cabo.
El bótox podía relajar la abertura abdominal estrecha, ampliarla y aliviar la obstrucción para que la sangre siguiera llegando a los intestinos de la bebé y pudiera continuar desarrollándose dentro del útero, explicó la experta.
“Pensé que quizá podría resolver el problema y ganar más tiempo para que la bebé creciera”, señaló la especialista.
Ante el consentimiento de ambos, en especial de la madre, la cirugía se llevó a cabo el 2 de junio. Para ese entonces, Casey tenía 25 semanas de embarazo.
Procedimiento resultó exitoso
La madre recuerda que recibió varias inyecciones en la espalda y el abdomen. El procedimiento salió sin complicaciones, pero las primeras ecografías no mostraron mejora.
“Pensamos: lo intentamos, no le hizo daño y valía la pena haberlo probado”, recordó Casey. Sin embargo, una semana después comenzaron a aparecer señales alentadoras.
“El bótox tuvo un efecto retardado, pero sí la ayudó. Estábamos muy emocionados y felices”, dijo la mujer.
Gracias al éxito del procedimiento, la bebé pudo permanecer nueve semanas más en el útero y continuar creciendo. Esto permitió proteger sus órganos y su sistema digestivo.
Ya para el 4 de agosto, seis semanas antes de la fecha prevista, Noel nació mediante cesárea. Pesó apenas 1,47 kilos.
De inmediato, fue sometida a un procedimiento para extraer el líquido amniótico acumulado en sus intestinos. Cinco días después fue operada nuevamente para reintroducir sus intestinos y otros órganos dentro del abdomen.
Hoy se recupera favorablemente gracias al procedimiento con bótox
La bebé permaneció 81 días en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) y no presentó ninguna de las anomalías genéticas que los médicos habían temido inicialmente.
“Seguía superando todas las probabilidades. Y está sana”, confesó Jonathan, feliz por la evolución de su hija.
Hoy, con casi diez meses de edad, Noel continúa evolucionando favorablemente. No ha necesitado más cirugías, ya no utiliza sonda de alimentación y come alimentos sólidos con entusiasmo.
Cirugía con botox
Las cirugías con bótox en el contexto médico señalado, son muy poco frecuentes y se trata de un método experimental analizado en profundidad por expertos.
En 2024 ya se había publicado el caso de un feto con un onfalocele gigante, una malformación en la que órganos abdominales quedan fuera del abdomen, caso similar al de Noel.
Los médicos inyectaron toxina botulínica en los músculos de la pared abdominal fetal para relajarlos y facilitar una futura corrección quirúrgica.