Los gatos, una de las mascotas más comunes en la casa de los chilenos, pueden provocar una infección que puede ser realmente grave en mujeres embarazadas. Sin embargo, los culpables de que esto ocurra siempre son sus dueños, que no mantienen una correcta higiene de su arenero.
Los gatos siempre se mantienen aseados. Cada vez que los observamos, están limpiándose y lamiendo su cuerpo para una merecida siesta.
Por lo mismo, cuesta creer que ellos sean los responsables de una compleja infección llamada toxoplasmosis, que se produce en parte por culpa de sus dueños.
Toxoplasmosis
Viviana Valenzuela, directora de la Comisión Nacional de Tenencia Responsable de Mascotas del Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet), explica a BioBioChile que la toxoplasmosis se trata de una infección causada por el parásito Toxoplasma gondii que puede infectar a prácticamente todos los animales de sangre caliente, incluidos los humanos.
“Sin embargo, solo en los gatos y otros felinos puede completar su ciclo reproductivo completo, lo que los hace el ‘hospedero definitivo’ del parásito“, explica la experta.
El sitio de salud Clínica Mayo complementa que esta infección a menudo se contrae por comer carne poco cocida.
En ese contexto, la experta explica que los animales de granja o caza se infectan con Toxoplasma gondii al ingerir ooquistes (estructura microscópica que algunos parásitos producen para protegerse y propagarse) del suelo o agua contaminada.
En lugar de desaparecer del organismo, aquel se enquista dentro del tejido muscular del animal, formando lo que se llama quiste tisular.
Este último es “una especie de ‘cápsula de resistencia’ que el parásito construye dentro del músculo para sobrevivir largo tiempo. Puede permanecer ahí durante años, incluso toda la vida del animal, sin causarle síntomas evidentes”.
Por ello, cuando la carne del animal no se cocina correctamente, el quiste llega al intestino de la persona, se rompe y libera el parásito. “Atraviesa la pared intestinal y se distribuye por el cuerpo a través de la sangre”, detalla Valenzuela.
Síntomas
La especialista afirma que la presencia del parásito suele pasar desapercibida en personas sanas. No obstante, el riesgo real es en personas inmunocomprometidas y en mujeres embarazadas, ya que puede afectar al feto.
De acuerdo a su experiencia, entre el 80% y el 90% de las personas sanas no presentan síntomas. “Algunos presentan algo parecido a una gripe leve: ganglios inflamados, cansancio, fiebre leve. Se resuelve solo”, comenta Valenzuela.
Pero en los inmunocomprometidos (VIH, trasplantados, quimioterapia) es más notorio y grave. Los síntomas que se presentan son encefalitis, problemas neurológicos, afectación ocular.
En embarazadas, “la madre casi no siente nada, pero el parásito puede cruzar la placenta y causar daños en el feto: problemas visuales, neurológicos o pérdida del embarazo”, alerta la directora de Colmevet.
Infección de gatos a humanos
Pero, ¿cómo se contagian los humanos a través de los gatos? La doctora Valenzuela señala el mecanismo:
1. El gato se infecta al cazar y comer presas infectadas (ratones, pájaros, etc.)
2. Dentro del intestino del gato, el parásito se reproduce y genera los ooquistes que salen con las heces.
“Ahí viene lo clave: recién expulsados, los ooquistes no son infectivos. Necesitan entre 1 y 5 días en el ambiente para madurar y volverse peligrosos (proceso llamado esporulación)”, explica la experta.
4. Una vez esporulados, si se ingieren accidentalmente —por no lavarse las manos tras limpiar la bandeja, por tocar tierra contaminada, por lavar mal verduras—, el parásito puede infectar al ser humano.
“Por eso limpiar la bandeja sanitaria todos los días es una medida preventiva muy efectiva: no le das tiempo al ooquiste de madurar“, alerta la doctora respecto a lo que es total responsabilidad de los dueños.
¿Un pelo de gato también puede derivar en la toxoplasmosis?
La experta señala que los pelos de los gatos no pueden derivar directamente en la toxoplasmosis.
“El parásito no vive en el pelo ni en la saliva del gato. Sin embargo, existe un riesgo indirecto menor: si el gato tiene heces adheridas al pelaje (especialmente en la zona perianal) y uno lo toca y luego se lleva las manos a la boca sin lavárselas”, explica.
Eso así aclara que “en la práctica cotidiana, acariciar, abrazar o dormir con un gato sano y bien cuidado, con sus controles veterinarios al día, no representa un riesgo significativo de toxoplasmosis”.
Precauciones que deben tomar los dueños de gatos
Finalmente, la directora de Colmevet entrega una serie de recomendaciones a los dueños de gatos respecto a su higiene.
– Limpiar la bandeja sanitaria todos los días (antes de que los ooquistes maduren)
– Usar guantes al limpiarla y lavarse las manos después.
– No dar al gato carne cruda.
– Mantener al gato en interior reduce drásticamente su riesgo de infección.
– Lavar bien frutas, verduras y hortalizas.
– Cocinar bien las carnes (temperatura interna ≥ 67°C)
Recomendaciones para embarazadas:
– Idealmente, que otra persona limpie la bandeja de arena. Si no hay otra opción, usar guantes desechables y mascarilla.
– Evitar jardinear sin guantes en suelos donde puedan defecar gatos.
– Consultar al médico sobre la realización de serología para toxoplasmosis al inicio del embarazo.
“Tener un gato no equivale a tener toxoplasmosis. Con medidas de higiene básicas y un gato bien cuidado, el riesgo es muy bajo. El miedo infundado lleva al abandono de mascotas, que es un problema de salud pública mucho mayor“, concluye la experta.