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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El consumo excesivo de bebidas energéticas, incluso a primera hora del día, puede tener graves consecuencias, advierten expertos. Estas bebidas, utilizadas para obtener energía en medio de extensas jornadas laborales y estudios, contienen ingredientes como cafeína, guaraná y taurina que pueden provocar efectos nocivos en el cuerpo, como hipertensión, arritmias cardíacas e incluso la muerte súbita. Además, su consumo está asociado con riesgos psicológicos y neurológicos, como aumento de ansiedad e ideación suicida. La dependencia a la cafeína y azúcar presentes en estas bebidas también es un problema, llevando a la necesidad de consumir cantidades cada vez mayores para obtener el mismo efecto.

En la actualidad, es normal ver a padres, trabajadores del área de la construcción, conductores e incluso jóvenes estudiantes bebiendo, a primera hora del día, las famosas bebidas energéticas, las cuales incluso pueden provocar la muerte.

Pese a que es bien sabido que estas bebidas no alcohólicas producen efectos nocivos para la salud, su consumo excesivo está lejos de detenerse.

Las extensas jornadas laborales, los tacos de las mañanas y tardes, la carga de trabajo y estudio, los quehaceres del hogar y muchas otras razones llevan a las personas a recurrir a los supuestos efectos “mágicos” de estas bebidas para obtener energía y cumplir con todas sus responsabilidades.

Sin embargo, los expertos advierten que optar por esta vía está lejos de ser positivo y explican sus múltiples contraindicaciones.

Efectos negativos de las bebidas energéticas

El doctor Paulo Valderrama, cardiólogo pediátrico de Clínica Universidad de los Andes, explica a BioBioChile que el consumo de bebidas energéticas puede afectar múltiples órganos del cuerpo.

A nivel cardiovascular, “puede originar hipertensión arterial, taquicardia, arritmias ventriculares y supraventriculares, infarto de miocardio e incluso muerte súbita cardíaca“, alerta.

El experto puntualiza que los riesgos cardíacos aumentan dependiendo de los antecedentes familiares o personales, el estado de salud y los medicamentos de uso habitual de cada persona.

Además, especifica que “el consumo frecuente provoca un aumento de la rigidez arterial y una disminución de la eficiencia del ventrículo izquierdo. Clínicamente, observamos un incremento de la presión arterial sistólica y diastólica, además de una prolongación del intervalo QTc que podría generar arritmias letales”.

“El riesgo se aumenta cuando el trabajo o profesión involucran un mayor estrés físico o mental”, agrega, como ocurre con trabajadores de la construcción o estudiantes.

En el plano psicológico y neurológico, “su consumo puede relacionarse con ansiedad, insomnio y, de manera preocupante, un aumento estadísticamente significativo en el riesgo de ideación e intentos suicidas“.

Desde su experiencia, el doctor Valderrama indica que “también se ha reportado una mayor prevalencia de cefaleas, mareos, temblores y, en casos severos, convulsiones”

Y complementa: “Desde el punto de vista psicológico, su abuso se ha asociado a trastornos de conducta, trastorno de déficit atencional e hiperactividad e irritabilidad”.

Incluso el consumo excesivo de esta bebida puede “producir erosión del esmalte dental”.

Ingredientes

Todos los efectos nocivos descritos anteriormente se producen debido a sus componentes principales: cafeína, guaraná y taurina.

“Lo preocupante de las bebidas energéticas radica en la combinación sinérgica de sus componentes: las altas dosis de cafeína aumentan los niveles circulantes de catecolaminas y la liberación de calcio intracelular, elevando la excitabilidad miocárdica”, explica el doctor.

Por su parte, “el guaraná —fuente natural de cafeína que suele tener una concentración mayor que los granos de café tradicionales— potencia el efecto estimulante”.

Mientras que “la taurina, en combinación con la cafeína, puede alterar la repolarización cardíaca y generar arritmias, además de las altas concentraciones de azúcares que aumentan el riesgo cardiometabólico”, complementa el especialista.

Esta última, según estudio del Instituto Oncológico Wilmot de la Universidad de Rochester (EE.UU.), puede impulsar el crecimiento de la leucemia.

Por su parte, Yael Toporowicz, nutricionista de IntegraMédica, explica a BioBioChile que el azúcar presente en estas bebidas también genera preocupación.

“La dosis máxima recomendada de cafeína para un adulto es de entre 300 y 400 mg al día; sin embargo, esta tolerancia es individual, ya que hay personas que presentan mayor sensibilidad que otras. Además, no es lo mismo consumir cafeína a través de un café de grano que mediante una bebida energética, ya que la matriz alimentaria modifica ciertos efectos en el organismo”, enfatiza la especialista.

Por otra parte, “el consumo excesivo de azúcar puede provocar aumento de peso y, con ello, elevar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, resistencia a la insulina, entre otras enfermedades”.

Dependencia de las bebidas energéticas

Debido a los altos niveles de cafeína y azúcar, los expertos coinciden en que estas bebidas pueden provocar dependencia.

“El cuerpo puede generar resistencia, es decir, mientras mayor sea el consumo, se necesitará una cantidad más alta para obtener el mismo efecto, lo que puede llevar a consumir más bebidas energéticas”, indica Toporowicz.

Por su parte, el doctor Valderrama explica que “la dependencia de la cafeína está reconocida y se manifiesta a través de mecanismos de tolerancia y abstinencia. El abuso se define por el impulso incontrolable de consumir la sustancia y que, al cesar el consumo, el individuo experimenta un síndrome de abstinencia caracterizado por cefalea intensa, fatiga, estado de ánimo depresivo y dificultades de concentración”.

Recomendaciones para evitarlas

Finalmente, ambos expertos coinciden en que lo ideal siempre será evitarlas y, en su lugar, crear hábitos más saludables. La nutricionista afirma que una alternativa es reemplazarlas por café de grano.

Aquello debe ir acompañado de un sueño reparador de ocho horas, alimentación saludable, hidratación adecuada y un consumo moderado de café natural (de dos a tres tazas diarias), según el cardiólogo.

“Estas prácticas han mostrado ciertos beneficios cardiovasculares en adultos, a diferencia de las bebidas energéticas, cuya concentración de cafeína es drásticamente superior y carece de beneficios nutricionales”, concluye el especialista.