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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Chile atrasará sus relojes en una hora este fin de semana para dar inicio al horario de invierno, reavivando el debate sobre cambiar el huso horario dos veces al año. Expertos de la salud y la ciencia critican los efectos negativos en la salud y la cotidianidad que causan estos cambios. Plantean la urgencia de mantener un horario fijo todo el año, priorizando la luz natural matutina. Estudios indican que el horario de invierno permanente, con más luz natural en la mañana, conlleva beneficios para la salud pública. La luz temprana facilita la regulación hormonal y mejora el rendimiento y la concentración.

Este fin de semana Chile deberá atrasar sus relojes en una hora para dar inicio al horario de invierno, una práctica que se repite cada año y que vuelve a instalar el debate sobre la conveniencia de modificar el huso horario dos veces al año.

Desde el mundo científico y médico, las críticas se han intensificado en los últimos años. Cada vez más especialistas coinciden en que los cambios de hora generan efectos negativos en la salud y en el funcionamiento cotidiano, y plantean con urgencia la necesidad de mantener un horario fijo durante todo el año, privilegiando la luz natural de la mañana.

¿Por qué es tan importante la luz de la mañana?

Una investigación internacional publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences modeló distintos escenarios de política horaria y concluyó que los ajustes bianuales generan una mayor alteración del sistema circadiano que mantener un horario estable durante todo el año.

El estudio también sugiere que el horario de invierno permanente, con mayor exposición a luz natural en la mañana, se asocia a beneficios para la salud pública, incluyendo una menor prevalencia de obesidad y de accidentes cerebrovasculares.

A conclusiones similares llega un estudio de la Universidad de Harvard titulado “El lado oscuro del horario de verano”, que advierte que los procesos biológicos que regulan el sueño, el metabolismo y la liberación hormonal dependen fuertemente de la luz natural. Cuando el reloj oficial cambia abruptamente, el organismo necesita varios días e incluso semanas para adaptarse.

“El reloj biológico no se ajusta simplemente porque movamos las manecillas”, explica Luis Larrondo, director del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio). “La luz de la mañana es la señal que sincroniza nuestros procesos internos. Cuando la desplazamos artificialmente, generamos un desajuste entre la hora social y la biológica”.

Efectos negativos del cambio de hora en el organismo

Según el investigador, el problema no se limita a una sensación pasajera de cansancio. “Estamos hablando de desajustes en sistemas que regulan el sueño, el estado de ánimo y el metabolismo. Esa descoordinación puede traducirse en menor rendimiento y mayor vulnerabilidad en ciertos grupos”, advierte.

La evidencia clínica y estudios internacionales han documentado que incluso una variación de una hora puede afectar la calidad del descanso en los días posteriores al cambio de horario. En algunos países también se ha observado un aumento transitorio de eventos cardiovasculares y accidentes de tránsito tras la modificación del reloj.

Desde el punto de vista médico, Luis Espinoza, neurólogo de Clínica RedSalud Santiago, explica que el reloj biológico regula los ciclos de sueño y vigilia, por lo que cualquier modificación en la hora oficial genera una desincronización temporal del ritmo circadiano.

“Esto puede traducirse en somnolencia matinal, irritabilidad, fatiga y menor concentración, especialmente durante los primeros días”, señala. “En general, el organismo tarda entre dos y tres días en ajustarse, aunque en algunos casos el proceso puede extenderse hasta una semana”.

Espinoza añade que una mañana más iluminada facilita la regulación hormonal del organismo. “La exposición temprana a la luz contribuye a que la melatonina —la hormona del sueño— disminuya más rápido, mientras aumenta el cortisol, que participa en la activación y el estado de alerta”, explica. “Por eso, desde el punto de vista fisiológico, el horario de invierno tiende a alinearse mejor con nuestra biología”.

El problema de empezar el día a oscuras

Los efectos del cambio horario también se observan en el ámbito psicológico y cognitivo. Gerardo Riffo, director de la carrera de Psicología de la Universidad de Las Américas (UDLA), señala que el fenómeno puede compararse con una especie de “jet lag social”.

“El cuerpo se rige por un reloj biológico interno que necesita la luz solar para sincronizarse”, explica. “Cuando modificamos la hora oficial, ese reloj queda desfasado, lo que afecta el ciclo de sueño y puede provocar menor concentración, irritabilidad y problemas de memoria”.

En el plano emocional, añade el especialista, también se pueden observar efectos relevantes. “A nivel afectivo puede aumentar la ansiedad o los síntomas depresivos de tipo estacional, además de una mayor sensación de estrés cuando las personas deben despertar en oscuridad”, afirma.

La adaptación tampoco ocurre igual en todas las edades. Según Riffo, niños, adolescentes y adultos mayores suelen ser los grupos más sensibles al cambio de horario. Mientras los adultos jóvenes pueden ajustarse en algunos días, en menores de edad el proceso puede tardar hasta dos semanas.

“El problema principal del horario de verano es que obliga a muchas personas a iniciar su jornada cuando aún está oscuro, lo que genera somnolencia durante las primeras horas del día y afecta el rendimiento académico y laboral”, sostiene.

Cambio de hora: menos productividad en el trabajo

Los efectos también alcanzan al mundo del trabajo. Claudio Castillo Cid, psicólogo laboral y gerente de Permanent Placement de Grupo TeamWork, explica que el cambio de hora suele traducirse en una caída temporal de la productividad.

“Durante la primera semana se observa mayor lentitud en tareas cognitivas, dificultades en el análisis de información y un aumento de errores operativos”, indica. “También hay menor capacidad de concentración en las primeras horas del día y una sensación general de letargo”.

Castillo agrega que este fenómeno impacta con mayor fuerza a ciertos sectores. “Los trabajadores por turnos, como los de minería, salud o logística, ya operan con ritmos circadianos alterados, por lo que cualquier ajuste adicional incrementa la fatiga”, explica.

¿Cuál uso horario recomiendan para Chile?

En conclusión, los especialistas plantean que la discusión ya no debería centrarse en si el cambio de hora tiene efectos, sino en qué horario resulta más adecuado mantener de manera permanente.

Una de las propuestas más mencionadas es adoptar de forma definitiva el horario de invierno (GMT-4), lo que permitiría iniciar la jornada con mayor luz natural.

Otra alternativa es regresar al huso geográfico que correspondería a Chile según su ubicación (GMT-5), lo que sería retrasar los relojes dos horas en invierno. Aunque esta opción genera debate por sus posibles efectos sociales, especialmente en el extremo sur del país.

Finalmente, el consenso científico recae en la estabilidad horaria para favorecer una mejor sincronización entre el reloj social y el biológico. “Despertar con luz natural facilita que el organismo active sus funciones de manera armónica. Forzar inicios de jornada en oscuridad, como ocurre durante parte del horario de verano, implica ir contra nuestra programación interna”, resumen.

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