Este sábado 2 de abril se realizará el cambio de hora dando paso al nuevo horario de invierno.

Marcando el inicio del invierno en nuestro país, este sábado los relojes deberán atrasarse una hora. Sin embargo, aunque este cambio significa una hora más de sueño el no adecuarse apropiadamente puede traer efectos adversos a la salud.

Las personas más vulnerables frente a estos cambios suelen ser los niños y los adultos mayores, no obstante los efectos pueden verse en todas las edades y perjudicar todas las dimensiones de la rutina diaria.

¿Qué efectos adversos puede tener en la salud el cambio de hora?

De acuerdo a la neuróloga del Programa de Medicina del Sueño de Clínica Universidad de los Andes, Evelyn Benavides, el cambio en el huso horario puede provocar: “alteraciones en el ritmo circadiano -o también llamado ‘reloj biológico’-, se incrementan los trastornos del sueño, disminuye la concentración, e, incluso, trastornos del sueño y alimentarios”, detalla.

Según el neurólogo de la Unidad del Sueño de Clínica MEDS, Álvaro Vidal, el cambio de hora podría traer consigo ciclos de sueño irregulares y “por consiguiente riesgos de producir alteraciones como somnolencia diurna o hipersomnia -mucho sueño-“.

Fatiga constante, sensación general de malestar, cambios en el estado de ánimo además de problemas estomacales, estreñimiento o diarrea -en casos de desfase horario extremo- , describe el portal médico, Clínica Mayo.

Grupos más afectados

De acuerdo a la neuróloga Benavides las personas que más pueden verse afectadas son los niños y los adultos mayores, incluso cuando estos últimos sufren de algún tipo de demencia el riesgo de sufrir alguno de los efectos antes mencionados se eleva.

“Los adultos mayores requieren menos horas de sueño, por ello es importante que no se acuesten antes de las 21 hrs“, ya que podrían despertar en la madrugada y no poder volver a conciliar el sueño, describe la profesional.

Los niños, por su parte, pueden “tener alteraciones como irritabilidad o cambio en el apetito por hasta 2 o 3 días”, señala la especialista.

En tanto, los adultos mayores que sufren de enfermedades neurodegenerativas -como alzheimer o demencia-, trastornos del ciclo de sueño-vigilia o sufren insomnio crónico, tiene más posibilidades de presentar alteraciones del sueño como agitaciones nocturnas y somnolencia diurna.

Recomendaciones para enfrentar el cambio de hora

  • En el caso de los niños es recomendable que se duerman y levanten 15-20 minutos antes de lo habitual un par de días antes, y así evitar cambios bruscos de horario.
  • Los adultos mayores no deben acostarse antes de las 21 horas ya que necesitan menos horas de sueño y eso podría provocar que despierten más temprano y no volver a conciliar el sueño.
  • Evitar la automedicación con inductores del sueño ya que podrían aumentar los malestares propios del cambio de horario.
  • “Durante la semana previa al cambio, no usar pantallas antes de acostarse, no dormir siesta y tener un momento de tranquilidad antes de dormir”, recomienda Catalina Torres, neuróloga y especialista del Centro del Sueño de Clínica Santa María.
  • Mantener las actividades lo más matutinas posibles, actividad física e intelectuales en la mañana, y en la tarde las que sean menos pesadas del punto de vista cognitivo y físico, aconseja por su parte Benavides.