Dos investigaciones españolas confirmaron que las vacunas contra el coronavirus son efectivas en el combate de Ómicron y otras variantes del virus.

La respuesta inmunitaria que generan las vacunas contra el SARS-CoV-2 es suficientemente potente y variada como para responder de manera efectiva contra la Ómicron y otras variantes del virus del SARS-CoV-2, según sendos estudios del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.

El primero, publicado hace poco más de dos meses, sostiene que la respuesta inmunitaria de los linfocitos T citotóxicos generada por las vacunas disponibles es lo bastante potente y variada como para responder de manera efectiva contra todas las variantes del virus.

El segundo, que acaba de publicarse, sugiere además que la protección inmunitaria celular citotóxica y auxiliar generada por las vacunas no se ve afectada por la variante Ómicron.

Publicadas en la revista Frontiers in Immunology, ambas investigaciones pretendían evaluar la eficacia de las vacunas contra las cepas actuales y futuras del virus SARS-CoV-2, algo esencial para controlar la pandemia desde el punto de vista clínico y para gestionar la protección social y la recuperación económica.

Actualmente, todas las vacunas contra el covid-19 se basan en la cepa original denominada Wuhan-1, pero cada vez más se detectan nuevas variantes y subvariantes del SARS-CoV-2 que acumulan mutaciones frente a esta cepa original, lo que podría modificar la eficacia de la respuesta inmunitaria.

El artículo publicado esta semana ha analizado el posible impacto de las mutaciones presentes en la variante ómicron que podrían facilitar el escape del virus de las respuestas inmunitarias citotóxicas y auxiliares generadas por las vacunas, en concreto las asociadas a los 551 alelos de HLA clase I y a los 41 alelos de HLA clase II más abundantes en la población humana.

Mediante un análisis computacional, el nuevo estudio ha confirmado algo que ya sugería el trabajo publicado en diciembre: estos casi 600 alelos, presentes en más del 90% de la población humana, contienen suficientes epítopos de células T sin mutaciones de escape a las vacunas en la variante ómicron.

El artículo anterior, llevado a cabo antes de la aparición de la variante ómicron, centró su estudio en los 551 alelos HLA clase I y llegó a una conclusión similar analizando otras variantes previas del SARS-CoV-2.

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Para los autores las conclusiones son claras: no hay evidencias de que la protección mediada por la respuesta celular citotóxica generada con la vacunación se vea afectada de manera significativa por las variantes emergentes del SARS-CoV-2.

En su opinión, el SARS-CoV-2 tendría que mutar muchísimo más de lo que lo está haciendo hasta el momento, y de manera muy distinta a la de ahora, para plantear un posible escenario en el que las vacunas no ofrecieran una buena protección mediada por la respuesta inmune celular.

En cualquier caso, la vigilancia que se está haciendo de las variantes es fundamental, tal y como se ha visto con Ómicron, cuya influencia se continúa estudiando para conocer aún mejor su comportamiento.