La historia de Andrea Bocelli suele asociarse a escenarios imponentes, grandes orquestas y canciones que cruzaron fronteras. Sin embargo, antes de convertirse en uno de los tenores más reconocidos del mundo, el artista italiano enfrentó una compleja condición visual que marcó su infancia y que terminó agravándose de forma irreversible, dejándolo ciego tras un accidente en un partido de fútbol.
Bocelli nació el 22 de septiembre de 1958 en Lajatico, una localidad de la región de Toscana, en Italia. Desde sus primeros años, los médicos lo diagnosticaron con glaucoma congénito, una enfermedad que afecta el nervio óptico y puede provocar una pérdida progresiva de la visión.
El propio cantante ha recordado en entrevistas cómo era su relación con el mundo antes de perder completamente la vista. “Cuando era niño, me consideraban extremadamente miope. Podía ver todo, pero de cerca. Recuerdo muy bien el mundo que veía entonces. Los colores, todo. ¿Cómo podría olvidar esos recuerdos?”, dijo.
Durante su infancia, Bocelli vivió entre controles médicos, tratamientos y revisiones constantes. Aun así, no se apartó de una vida activa. Como muchos niños de su edad, se interesó por distintas actividades y una de ellas fue el fútbol, deporte que practicaba junto a otros menores.
El partido de fútbol que dejó ciego a Andrea Bocelli
Todo cambió cuando tenía 12 años. En medio de un partido, Bocelli recibió un fuerte golpe en la cabeza. El impacto de una pelota en su rostro provocó una hemorragia cerebral y agravó de manera definitiva los problemas visuales que ya arrastraba por su condición médica previa.
El cantante recordó ese episodio con una frase que resume la crudeza del momento. “Un día, jugando al fútbol, era el portero. No sé por qué, porque nunca antes había sido portero. Y nunca volvería a serlo. Un balón me golpeó directamente en la cara. A causa de ese golpe, una hemorragia… y el resto es historia”, relató.
Ese accidente terminó por dejarlo completamente ciego. Aunque Bocelli ya convivía con una visión limitada por el glaucoma congénito, el golpe en el partido de fútbol actuó como el factor determinante que lo llevó a perder por completo la vista, recoge Infobae.
En otra entrevista, el tenor entregó más detalles sobre cómo ese pelotazo afectó su única posibilidad de percibir luz y color. “Recibí un fuerte golpe en la cara con una pelota, en el ojo derecho, el único con el que podía ver la luz y el color. Los médicos intentaron curarme con varias operaciones, pero no había nada que se pudiera hacer”, expresó.
Las palabras de la madre de Andrea
La madre del artista, Edi Aringheri, también habló años atrás sobre la condición con la que nació su hijo. Según relató, durante su embarazo recibió una advertencia médica tras sufrir fuertes dolores. “Me advirtieron que él nacería con una enfermedad congénita que lo llevaría a perder la vista. Me aconsejaron hacerlo, pero no lo hice. Quise contar esa historia para dar fuerza a las familias que afrontan situaciones similares a la que mi familia y yo vivimos”, declaró.
Pese al duro impacto que tuvo la pérdida de visión en su vida, Bocelli continuó con sus estudios y su formación artística. En su juventud estudió Derecho en la Universidad de Pisa y ejerció brevemente como abogado. Al mismo tiempo, mantuvo una relación cada vez más estrecha con la música, una pasión que lo acompañaba desde pequeño.
Su formación incluyó instrumentos como piano, flauta y saxofón, además de clases de canto que más tarde abrirían el camino a una carrera lírica internacional. En la década de 1990 comenzó a ganar notoriedad en Italia y luego en otros países, hasta consolidarse como una de las voces más famosas de la música clásica y popular.
Andrea Bocelli, eso sí, ha insistido en que su vínculo con la música no nació tras quedar ciego. “Perder la vista no tuvo nada que ver con mi enfoque en la música. Mi pasión por la música ya estaba allí, así que sería un error dar demasiada importancia a mi ceguera. La gente se pregunta si existe una relación entre mi falta de visión y mi forma de cantar. Pero no hay conexión”, dijo.
Así, el accidente en la cancha quedó como uno de los episodios más decisivos de su vida, pero no como el origen de su carrera. Para Andrea Bocelli, la música ya estaba ahí antes y tras el golpe siguió, hasta que lo convirtió en un ícono mundial.