El pasado fin de semana, los alcaldes de Maipú y Providencia, Tomás Vodanovic y Jaime Bellolio, publicaron una columna en la que presentaron siete propuestas de acuerdos para el país. Por supuesto, es valioso que dos alcaldes de veredas políticas distintas reconozcan que Chile necesita mirar más allá del próximo ciclo electoral y construir acuerdos que permitan resolver problemas que ningún gobierno, municipio o sector político puede enfrentar por sí solo.

La experiencia que comparten ambos alcaldes resulta especialmente relevante porque llevar adelante una comuna obliga a encontrarse todos los días con problemas que no caben en trincheras políticas y que, menos aún, pueden esperar cuatro años para ser resueltos. Precisamente por eso, creemos que vale la pena agregar una dimensión a esta invitación: no todas las personas parten desde el mismo lugar ni enfrentan las mismas condiciones.

Si hablamos de primera infancia, vejez, empleo, productividad, infraestructura, seguridad o tecnología, también debemos preguntarnos qué barreras persisten para quienes históricamente han quedado atrás.

Las mujeres siguen sosteniendo buena parte de los cuidados que hacen posible que todo el sistema funcione, muchas veces de manera invisible y no remunerada. Aún persiste una brecha significativa entre hombres y mujeres que atraviesa los ingresos, la autonomía, el acceso al tiempo y la distribución de los cuidados. Esta desigualdad se profundiza aún más cuando hablamos de diversidades y, en particular, de personas trans, quienes todavía enfrentan barreras para acceder a derechos fundamentales como la salud, la educación, el trabajo, la vivienda y la seguridad.

Sí, Chile necesita acuerdos. Necesita recuperar la capacidad de encontrarse y construir soluciones que trasciendan gobiernos y ciclos electorales. Así mismo, esos acuerdos también deben partir de un mínimo: que ninguna persona vea limitados sus derechos, sus oportunidades o su dignidad por ser mujer o por pertenecer a las diversidades.

Y aquí también existe una responsabilidad política concreta. Si hablamos de construir acuerdos que excedan los ciclos electorales, esperamos que quienes los promuevan estén dispuestos a sostenerlos también cuando impliquen disputar posiciones dentro de sus propios sectores.

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Jaime Bellolio, desde el sector que hoy sostiene al gobierno, tiene una responsabilidad particular: demostrar que esta apuesta por los acuerdos no es solo una declaración de buenas intenciones, sino una voluntad real de impulsar medidas que mejoren la vida de las personas.

Ese es el verdadero punto de encuentro entre dos veredas distintas que propone la carta: no renunciar a nuestros proyectos colectivos, sino ser capaces de construir, incluyendo nuestras diferencias, un país donde las características individuales no determinen quién puede vivir con dignidad y quién no. Este es un mínimo civilizatorio, que no debiese significar una brecha donde no nos podamos encontrar.

Tatiana Urrutia
Diputada de la República (FA)

Ka Quiroz
Concejala de Maipú

María Eugenia Pino
Concejala de Providencia

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