Como científica, me preocupa el avance del cáncer a nivel global y los efectos de la pandemia de covid-19, que generó una reducción de los servicios oncológicos afectando la recuperación de los pacientes.

Si a esto se suma que el cáncer será la primera causa de muerte en Chile a partir del próximo año, creo que no hay tiempo que perder.

Esa urgencia la hemos entendido bien desde las universidades y en el caso de Universidad de La Frontera se ha puesto un foco específico en trabajar en tratamientos y soluciones para el cáncer, como la radiación selectiva para reducir en más de un 50% los tiempos de aplicación de las radioterapias o la primera loción tópica que destruye las células del cáncer de piel, ambas iniciativas 100% realizadas en La Araucanía.

Se qué hay otros científicos chilenos haciendo lo propio, pero se necesita avanzar para que estas innovaciones puedan efectivamente llegar a la sociedad.

Si queremos ganar la batalla contra el cáncer, es importante y urgente elevar el financiamiento a la ciencia y la tecnología en Chile. Hoy, este apoyo se ubica como uno de los menores entre los países de la OCDE.

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