El 23 de septiembre se celebró el Día Internacional de las Lenguas de Señas. Un hito importante para las personas sordas y para quienes de alguna manera forman parte de esta comunidad.

Según información entregada por el Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis), en Chile existen 712.005 personas que tienen algún grado de discapacidad auditiva, y de ellos 179.268 tienen una pérdida auditiva profunda o sordera total.

Al parecer, existe desconocimiento sobre cómo llamar a las personas que utilizan lengua de señas. Lo primero que se debe tener en cuenta es que “sordomudos” no es el termino adecuado, ya que las dificultades que los usuarios presentan para comunicarse mediante lenguaje oral no se debe a un problema en sus cuerdas vocales, sino a su audición, siendo esto lo que no les permite expresarse verbalmente.

En la actualidad, el fonoaudiólogo tiene el propósito de potenciar las capacidades lingüísticas de las personas sordas para su bienestar, favoreciendo la construcción de aprendizaje, mediante la evaluación del estado inicial y posterior intervención, entregándoles estrategias para facilitar la formación del usuario sordo bilingüe.

Al respecto, desde la fonoaudiología recomendamos hablarles lento y de frente para favorecer la lectura labial, de preferencia en un lugar bien iluminado, usando gestos y expresiones faciales. Si mantiene una relación estrecha con alguien que cuenta con discapacidad auditiva, evite el usar barba, bigote o elementos que interfieran en la lectura de los labios.

La comunicación es esencial en la relación con los demás, por ello poner en práctica estas acciones ayuda a que este proceso sea efectivo, facilitando a las personas sordas la comprensión de los mensajes.

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