La red 5G es una de las tecnologías cuya masificación más se ha esperado desde que surgió la primera red comercial en 2019. Esto se debe a que esta tecnología impulsará la transformación digital de la sociedad y de la industria, con una velocidad sin precedentes.

La red 5G podrá admitir muchos más dispositivos que la actual 4G, ya que amplía las ondas de radio disponibles. Los problemas de congestión de la actual 4G conducen a una lentitud inherente del sistema, lo que hace inviable muchos avances que hoy existen, pero no cuentan con la capacidad de la red para soportarlas. Estas latencias y lentitud disminuirán significativamente con la incorporación de la red 5G, que será un servicio más rápido, eficaz y eficiente.

El crecimiento de los dispositivos conectados a la red será exponencial. En el año 2000 había cerca de 3 millones de dispositivos móviles en Chile, hoy la cantidad de dispositivos móviles en el país superan los 27 millones. Esto representa un crecimiento de más de un 650%.

Ahora, con la llegada de la red 5G, no serán solo los dispositivos móviles los que serán utilizados por personas y empresas, sino un centenar de aparatos diferentes, que cumplirán todo tipo de fines.
Desde termostatos y altavoces inteligentes en cada casa, hasta sensores en la minería industrial, automatización inteligente en las fábricas, cirugías médicas a distancia, y drones en la agricultura, las aplicaciones en nuestra vida serán infinitas.

Dado lo anterior, no sería osado decir que esa cifra de aparatos conectados llegará -al menos- a los 100 millones en los primeros 5 años en que se implemente el 5G en el país.

Este mundo hiperconectado otorgará increíbles oportunidades de desarrollo, pero, a la vez, nos volverá tremendamente vulnerables, si es que no nos protegemos adecuadamente.

Imaginemos por un instante un ataque de hackers a la operación de una planta industrial o, incluso peor, a la red eléctrica de una ciudad. O la penetración de un virus informático a la maquinaria médica de un hospital.

La ciberseguridad deberá pasar a ser una prioridad crítica para el país. Si hoy las principales organizaciones del país no están preparadas para resistir ataques informáticos (lo hemos visto en recientes ataques realizados a Bancos y al mismo Gobierno de Chile), menos lo estarán luego de la implementación del 5G.

Cuando se trata de la red 5G y la ciberseguridad, existen algunas preocupaciones principales:
Las bases de la seguridad de la 5G deben establecerse primero en las redes. Los proveedores de red deberán colaborar con las empresas de ciberseguridad para desarrollar soluciones de cifrado, supervisión de redes y más. Se deberá lograr alcanzar una seguridad descentralizada, no centralizada como es hoy.

Un ancho de banda mayor pondrá a prueba la supervisión de seguridad actual. La velocidad y el volumen añadidos desafiarán a los equipos de seguridad a crear nuevos métodos para detener las amenazas.

Regulación e incentivos. Muchos dispositivos del Internet de las Cosas (IoT) se fabrican con carencias en materia de seguridad, para abaratar costos. Los fabricantes necesitarán incentivos y deberá haber regulación que exija aumentar los esfuerzos de seguridad.

Concientización de la ciudadanía: La educación de la ciudadanía sobre estas temáticas será esencial para disminuir la cantidad de ataque informáticos. Además, la gran variación en la calidad de la ciberseguridad de los dispositivos significará que se necesitarán normas de etiquetado de los productos que alerten a los consumidores.

Deberemos realizar un esfuerzo mayúsculo de forma público-privada, para afrontar de mejor manera este reto. Así, ciudadanos, empresas y el sector público podrá utilizar la red 5G de forma segura y beneficiarse de las numerosas ventajas que ésta entregará.

Mark Snodgrass
COO Illumant – Silicon Valley
Sebastián Espinosa
Country Manager Illumant Chile – Latam