Opinión
Secreto Valech, privacidad y reserva: el juego de palabras
Publicado por: Tu Voz
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Luego del anuncio de la discusi√≥n inmediata del proyecto de ley que exime a los Tribunales de Justicia de la aplicaci√≥n del secreto por 50 a√Īos a los archivos Valech 1, el ex-Presidente Ricardo Lagos reaccion√≥ en defensa de su legado y con ello se ha generado una confusi√≥n de conceptos que no calzan con la realidad. Primero, que el secreto de 50 a√Īos supuestamente era necesario para proteger la privacidad de las v√≠ctimas, aun cuando ya exist√≠a la reserva para esos fines; y segundo, que la prisi√≥n pol√≠tica y la tortura ser√≠an esferas de la vida privada de una persona, a tal nivel que quedar√≠a en sus manos la decisi√≥n de llevar esos antecedentes a la justicia. Todo esto, pese a que las agrupaciones de sobrevivientes han demandado desde el d√≠a uno el fin al silencio, verdad y justicia.

Sobre el secreto, era innecesario, el decreto supremo N¬ļ 1040 que crea el Valech 1 en 2003, estableci√≥ la reserva de todas las actuaciones y antecedentes de la Comisi√≥n, adem√°s de la facultad para mantener la confidencialidad por razones de privacidad o de otra √≠ndole. Una reserva de similares caracter√≠sticas tuvo el Valech 2 del a√Īo 2010 y el Rettig de 1990, posibilitando el acceso de la justicia, cuando fueron impulsadas una serie de investigaciones, principalmente desde las agrupaciones de Familiares.

Sin embargo, despu√©s de finalizado el trabajo de la Comisi√≥n 1 -el 24 de diciembre de 2004- en el marco de ley de reparaciones para los calificados, se impuso un secreto de 50 a√Īos a todo el trabajo realizado por el Valech 1, sobre los testimonios, archivos y base de datos digital, incluyendo sanci√≥n penal en caso de incumplimiento, sin la consulta y participaci√≥n de las organizaciones; impidiendo as√≠, el acceso a todas las personas, autoridades estatales, incluidos los propios tribunales de justicia.

Entonces los hechos dan cuenta que reserva y secreto no son lo mismo, el primero permite la protección de la privacidad y el resguardo de las comisiones, y el secreto, corresponde más bien a un acuerdo político para producir impunidad, que clausura el acceso institucional y social a la realidad de la prisión política y la tortura ocurrida en dictadura; no solo impidiendo investigaciones, sino que también obstaculizándolas y asegurando que no sean exitosas en cuanto a, por ejemplo, manejar posibles datos sobre el destino de los detenidos desaparecidos y establecer responsabilidades civiles y militares.

Al bloqueo que implica el secreto, se suma el procesamiento privado e individual que pretenden hacer de la prisi√≥n pol√≠tica y la tortura que afect√≥ a m√°s de 40.000 personas, se√Īalando que se confronta con la intimidad de los sobrevivientes, aun cuando nuestro pa√≠s ha reconocido que se tratan de hechos que constituyen cr√≠menes contra la humanidad, que bajo ning√ļn aspecto la investigaci√≥n y el juzgamiento est√°n a disposici√≥n de las v√≠ctimas, todo lo contrario, son obligaciones estatales por el inter√©s de toda la sociedad. En cualquier caso, antes y despu√©s del secreto, han existido m√©todos para anonimizar datos, ya sea solicitando la reserva al Ministro a cargo de la investigaci√≥n o creando un cuaderno reservado.

Todo indica que el secreto no fue pactado con los sobrevivientes de prisi√≥n pol√≠tica y tortura y su √ļnico efecto conocido es la impunidad, por eso como sociedad no podemos desatender las razones para una aberraci√≥n como el secreto por 50 a√Īos, tenemos la oportunidad de dar un debate sobre las sinceras razones de este freno, es la √ļnica posibilidad de garantizar el fin al secreto Valech y as√≠ terminar con los acuerdos que no permiten avanzar en verdad y justicia.

Paz Becerra Urz√ļa, abogada e investigadora.
Juan René Maureira, historiador.
Fundación Nodo XXI.

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