Varios columnistas y comunicadores se han referido al incidente – nuevo incidente – del Presidente de la República, esta vez en Villarrica en el que se involucra a un niño y a su madre. Uno de ellos se ha preguntado respecto de la actitud del niño de no saludar, a lo que se responden, en consonancia con la admonición de Kast al infante, que estaría manipulado por su madre. Otros se afirman que el presidente manipuló al niño al incitarlo a rebelarse frente a la madre.

Los niños dicen la verdad que entienden

Los niños tienden a tener opiniones propias, aunque puede ser cierto que estén basadas en las informaciones que escuchan en su casa, en la calle, en el colegio, en las noticias de radio, televisión o internet. Sin embargo ellos, que tienden a decir las cosas como son según recuerda el refrán popular, cuando tienen una opinión formada la expresan del modo que pueden.

Cuando a mí no me saluda un niño, le sonrío, con la expectativa de que la próxima vez me diga al menos un “hola”. Entiendo que no debo interpelarlo, salvo que mi sensibilidad, mi orgullo, mi egocentrismo sean de tal envergadura, que piense que el que no me saluda debe ser reprendido.

La descortesía con el rey

Antiguamente, en ciertas monarquías o tiranías, no hacer la venia, no inclinarse, no besar la mano, no saludar como se ordenaba a quien tenía el mando, convertía al “rebelde” en reo de muerte. Luego las penas se fueron morigerando. Las tiranías contemporáneas, la de Pinochet en Chile por ejemplo, no incluía ese castigo, pero sí una sanción social en el sentido de hacer ver a través de los medios de comunicación –muy uniformados desde el oficialismo en esa época– que esa falta de cortesía era inaceptable.

Fue el caso de Carlos Caszely, en esa época un muchacho de menos de 25 años que le negó el saludo al dictador. Años después, cuando el futbolista volvió a encontrarse con Pinochet, éste, con mucho humor lo saludó y le dijo: “usted no me quiere nada”. O algo así. Carlos Caszely tenía buenas razones para estar muy resentido con Pinochet y su gobierno por la detención y torturas que sufrió su madre a manos de los agentes del Régimen.

Marcelo Bielsa, dominado por su personaje iconoclasta, rebelde, autoerigido como superior a todos, le negó la mano a Piñera cuando fue con el seleccionado de fútbol a La Moneda. Fue motivo de bromas, incluso del propio gobernante que, si bien se molestó, tuvo la ligereza propia de aquellos que creen que los demás están muy lejos para que sus conductas los puedan ofender.

El enojo del presidente

¿Por qué se enojó tanto Kast con el niño y su madre?

Porque él carece del cierto humor festivo que caracterizaba a Piñera.

Porque no puede tolerar que alguien lo “maltrate”, aunque sea con una falta de cortesía, ya que aunque él cree estar por sobre los demás, sabe que hoy las comunicaciones no las puede manejar totalmente y no quiere ser “vencido” por un niño.

Probablemente José Antonio Kast no logra comprender por qué, si él es una persona que siempre tiene la razón, que está imbuido de las mejores intenciones, que todo lo hace por el bien ajeno, que ha sacrificado su vida privada para terminar viviendo en dos piezas de la “casa donde tanto se sufre” (palabras de Arturo Alessandri Palma) y no en su mansión campestre del sur de Santiago, ha sufrido esa agresión. Como antes la de los alcaldes u otros incidentes que lo hacen perder la calma.

Se puede aprender

Si Kast mirara a su ídolo Pinochet, podría calibrar la relevancia de un conflicto de este tipo. Tal vez podría aprender del general –que estuvo cerca de ser ejecutado por un comando del Frente Patriótico Manuel Rodríguez– que aunque él mismo se crea poseedor de todas las verdades y de todas las virtudes, es probable que otros no lo logren entender. (La venganza de esas noches siguientes al atentado no la ordenó él, sino un siniestro ministro).

Se me vino a la memoria el cuento de Wilde “El Gigante Egoísta”. Hay un instante en que se puede aprender, sobre todo de un niño.

Pero de inmediato se desató el escándalo llegando a acusar a la madre de manipular al niño, el que fue seguido de las noticias de la detención de la mujer por diversos delitos. Si “navegamos” por internet, veremos que hay dos noticias que aparecen como riesgo de ser falsas: 1) que la madre fue detenida; 2) que la detenida no es la madre. Es la manera de situar el incidente en la madre del niño y su vida y no en la equivocada reacción del Presidente. (Ahora recuerdo a Goebbels, por su arte de manejar verdades y falsedades).

Boric y el niño

Durante su gobierno, a Boric se le atacó mucho por las más diversas razones, incluidas entre ellas su sencillez, sus citas de poemas, sus canturreos con pobladores. Tuvo un solo incidente de “mal genio” y fue cuando su Jefa de Prensa, atinadamente a mi juicio, trató de impedir que profundizara en declaraciones de las que no saldría bien parado.

No le dará Boric lecciones a Kast, pero podemos recordar aquella vez en que saludó a un niño, quien le dijo: “A mi abuela no le gusta usted”. Boric le dijo que eso estaba bien, porque no todos podían tener las mismas opiniones y eso había que respetarlo. Terminó enviando saludos a la abuela. Esto circula profusamente en las redes sociales.

Exigencias para el presidente

La política requiere de ciertas dotes de ponderación y mesura.

El ejercicio de los más altos cargos en un país, requiere de ciertas formas respetuosas y sobre todo sabiendo que esas funciones se visten de una dignidad que ha sido otorgada por el pueblo y por la historia. Ser presidente de un país no es poca cosa y no basta con ser elegante y sonreír a los fotógrafos. Es necesario que sus comportamientos reflejen la alta posición que tiene en la sociedad.

El pueblo ha investido al Presidente. Él no está allí por sus méritos solamente. Hay muchos otros que pueden tener más méritos o capacidades que quien fue elegido, pero que quizás no llegaron a postular o no tuvieron el favor electoral. La elección fue una circunstancia. Por eso quien asume, debe ser capaz de mantener esa dignidad, esa altura de miras, que no lo lleve a la discusión pequeña, a la crítica liviana.

En los tiempos que corren resulta cada vez más evidente que un gobernante debe intentar buscar consensos y acuerdos, construir la paz social, buscar soluciones para los conflictos.

No es lo que está haciendo Kast. Él está convencido de que es dueño o poseedor de las mejores ideas para todo y que nadie puede hacer las cosas mejor. Se ha creído el personaje que sus partidarios y publicistas le crearon.

Ni el humor lo tolera

Por eso tampoco toleró la caricatura que le hicieron en una revista.

¿Hubiera podido soportar el humor político de la revista Topaze? Los políticos de la época reían con eso y sólo una vez un Presidente de la República las embistió contra el medio, acontecimiento que él mismo terminó calificando como uno de sus peores errores. A los jerarcas de la dictadura, les daban rabia los dibujos de Rufino (recién fallecido) en la Revista HOY, pero salían de semana en semana.

Sin humor, sin tolerancia, lleno de iras, de mecha corta como decimos popularmente, es muy difícil que el actual mandatario pueda andar tranquilo por la vida. Cuando circulan certificados y mensajes que dicen que alguna vez estuvo denunciado por violencia intrafamiliar –que pueden ser tan falsos como otras noticias– más de alguien los creerá ciertos a la luz de la violencia que se refleja en el rostro cuando un niño se niega a saludarlo.

No está fácil la pista para el gobernante, que en tan poco tiempo se ha ido acuartelando en una cifra entre el 30 y el 40 por ciento como respaldo, la gente del pinochetismo extremo, la gente que votó por Bücchi en 1989, los que van a justificar todo. Como lo han hecho con las violaciones de los derechos humanos.

Cuidado con los niños. Porque los más pequeños quitan el saludo, pero los adolescentes son capaces de decir todo lo que les pasa. Podrán extender los listados considerando que no dar la mano al presidente es una muestra de incivilidad, pero ningún listado convencerá a jóvenes ni a viejos que vamos por buen camino.

El país requiere calma, templanza, respeto por los demás.

Incluso por los niños.