La intensa ola de calor que golpeó a Alemania durante los últimos días no solo puso a prueba a las personas, viviendas y edificios, también dejó en evidencia la resistencia de algunas infraestructuras frente a temperaturas extremas.
Uno de los casos más llamativos ocurrió en Leipzig, ciudad del este de Alemania, donde las altas temperaturas derritieron el material de las juntas ubicadas entre los raíles del tranvía y la calzada.
El problema obligó a la empresa de transportes local, Leipziger Verkehrsbetriebe (LVB), a interrumpir el servicio mientras sus equipos trabajan en la limpieza y reparación de los tramos afectados, informó El País.
Desde el sábado por la tarde, técnicos y trabajadores municipales retiran el material de sellado derretido, que se escurrió sobre las vías y luego formó aglomeraciones sobre los raíles. La situación también afectó a los propios tranvías, ya que varios circularon sobre esa sustancia antes de que el servicio quedara suspendido.
Más de 50 tranvías se limpiaron tras ola de calor en Alemania
Hasta ahora, LVB limpió más de 50 tranvías, aunque aún quedan cerca de 60 unidades afectadas y unos 300 kilómetros de red ferroviaria por revisar.
“Paralelamente, se sigue retirando el material de sellado derretido de los tramos afectados y, en particular, de los cambios de vía”, informó la compañía.
El director de LVB, Ulf Middelberg, explicó que la combinación de temperaturas muy elevadas durante varios días y una fuerte radiación solar pudo causar los daños. Sin embargo, evitó sacar conclusiones apresuradas, ya que el calor afectó tanto a tramos antiguos como renovados.
“Se plantea la cuestión de si seguimos utilizando el material de junta adecuado”, indicó Middelberg.
La empresa ya mantiene contacto con ciudades como Núremberg y Essen, donde se reportaron daños similares, al igual que en Wurzburgo y Bremen.
Autopistas también sufren daños
El calor extremo también generó problemas en las autopistas alemanas, especialmente en sectores antiguos de hormigón que aún no se han renovado.
“La ola de calor ha afectado mucho al material. Hemos sufrido daños considerables en todo el territorio federal”, afirmó Dirk Brandenburger, de Autobahn-GmbH, a la cadena pública ARD.
Cerca del 70% de las autopistas alemanas están construidas con asfalto y el resto con hormigón. Ambos materiales reaccionan de manera distinta al calor: mientras el hormigón puede expandirse y romperse bruscamente hacia arriba, el asfalto tiende a ablandarse y deformarse, sobre todo por la presión de camiones.
Actualmente, las autoridades reparan unos 40 daños provocados por las altas temperaturas. A largo plazo, Brandenburger advirtió que el desafío será enorme: “Con 13.300 kilómetros por delante, nos esperan décadas hasta que se renueven todos los tramos”.