El Sistema de Admisión Escolar (SAE) se creó el año 2015, en el contexto de la “Ley de Inclusión Escolar”, durante el segundo gobierno de la presidenta Michelle Bachelet. Su objetivo era “establecer un sistema centralizado de admisión”, que buscaba terminar con la selección y la discriminación arbitraria en los procesos de inscripción en los colegios, tanto públicos como subvencionados.
¿Cómo se realizaría este mecanismo? Por medio de una plataforma virtual, que sería administrada por el Ministerio de Educación, en el que participarían todos los establecimientos públicos y los subvencionados por el Estado, debiendo los apoderados postular a través del sitio web: vacantes.mineduc.cl. Allí debían optar por tres colegios, los que debían ingresarse en orden de preferencia y asimismo elegir la comuna en la cual deseaban que sus hijos estudiaran.
Desde que se lanzó este sistema he mantenido una posición contraria a él, es decir desde el ejercicio de mi segundo período como alcalde de Paine. Siempre me he opuesto a este sistema de selección, que quita a los padres y apoderados la posibilidad de optar libremente, de acuerdo a sus principios y criterios familiares y personales, por el colegio donde se eduquen y formen sus hijos. Asimismo, se limita a los directores desarrollar un sello propio y característico en los establecimientos educacionales que dirigen.
Sin embargo, desde la administración de Michelle Bachelet, se decía e insistía que se debía “terminar con la selección y discriminación arbitraria”, debido a que este método sería “amigable” para los apoderados y no perjudicaría a nadie, ya que los colegios podrían usar el método por orden de llegada, asignándole los cupos a los primeros postulantes.
Veamos, cómo resultaron las primeras postulaciones mediante este sistema…
Su aplicación fue gradual, se aplicó primero primero en la región de Magallanes, donde el 50% de los apoderados quedaron disconformes, ya que la tómbola virtual no los ubicó en ninguna de sus tres preferencias, según comentó Hernán Herrera, presidente de los Colegios Particulares de Chile (Conacep) el año 2016.
Además, se produjeron situaciones en las que este método aleatorio, puso a alumnos de Punta Arenas en colegios de la comuna de Porvenir, ¡que está ubicada en la isla de Tierra del Fuego! Estás absurdas situaciones, generaron una obvia molestia y protesta en dicha región, ya que el mecanismo en vez de favorecer las opciones elegidas, los perjudicaba y arruinaba las pretensiones que cada familia tenía como proyecto educativo para sus hijos.
Situaciones como estas se repitieron a lo largo de todo Chile, la que más se reiteró fue que los alumnos no quedaban en ninguna de las preferencias escogidas y debían ir a colegios y/o liceos que no cumplían con las expectativas que ellos buscaban.
Aquí me quiero detener, este sistema le entregó al Estado la potestad de seleccionar el modelo educativo para cada estudiante, dejando a los padres marginados y sin el derecho de elegir el proyecto de formación académico para sus hijos. Por tanto el Estado, durante diez años, ha quitado a los padres la oportunidad de decidir los criterios que ellos buscaban en sus proyectos educativos, tales como cercanía al hogar, puntaje Simce, naturaleza municipal, particular, laico o religioso, humanista-científico o técnico profesional, formación artística, etc.
Por estas razones, me da muchas esperanzas que el gobierno del presidente José Antonio Kast haya dado urgencia al proyecto de ley que modifica el Sistema de Admisión Escolar, terminando con la Tómbola, devolviendo la libertad a las familias para escoger el modelo educativo de sus hijos. Además, este proyecto reconoce el mérito académico de los estudiantes y se promueve y fortalece la posibilidad que existan variados proyectos educativos.
Si bien este proyecto de ley debe ser debatido aún por las respectivas Comisiones de Educación de ambas cámaras para concretarse. Desde ya me comprometo, como integrante de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, a trabajar para lograr su aprobación y así podamos devolver a las familias el derecho a seleccionar y preferir la educación que ellos quieran para sus hijos.
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