El combate a las malas prácticas se da en todos los niveles, desde las grandes esferas del Estado hasta la entrega de un beneficio comunal.
El frío del invierno no perdona, y para miles de familias en todo el país y en la comuna de La Florida, el acceso a la energía no es un debate técnico, es una necesidad real diaria y fundamental.
Por eso, iniciativas como “Calor de Hogar”, que entrega vales de gas a miles de hogares en nuestra comuna, no son un programa más, son un acto de acompañamiento básico en los meses más duros del año. Sin embargo, para que la solidaridad pública funcione y sea sostenible, requiere que se haga sobre dos pilares básicos: la verdad y la responsabilidad.
La experiencia de años anteriores nos demostró que los sistemas de postulación son vulnerables a la inconsistencia de información. Cuando nos encontramos con casos de personas que falsean datos en el Registro Social de Hogares, que separan hogares para engañar al sistema, que declaran familiares inexistentes o que postulan residiendo en otras comunas, no estamos frente a una “astucia” o a una “viveza”, estamos ante una profunda injusticia. Cada beneficio entregado bajo información falsa es un vale de gas que se le quita a una persona mayor o a una madre jefa de hogar de nuestra comuna que realmente lo necesita.
Reaccionar ante esto no es opcional. El deber de un municipio moderno y eficiente es blindar sus programas sociales frente al abuso, y, especialmente, con el nivel de crisis de confianza que atraviesa a la institucionalidad de nuestro país.
Gobernar a nivel local nos exige una doble responsabilidad: empatía para entender la urgencia de nuestros vecinos, pero también la rigurosidad para administrar de manera eficiente recursos que le pertenecen a toda la comuna, entendiendo además que los recursos públicos son finitos y sagrados.
Por eso, en La Florida hemos tomado la delantera para resguardarlos y para validar que los beneficiarios cumplan con los requisitos establecidos, endureciendo la fiscalización y la revisión de datos, que no busca poner trabas a los vecinos ni es un acto de desconfianza, sino que es un acto de respeto a toda nuestra comuna.
Mi compromiso como alcalde ha sido impulsar es un municipio que cuide cada peso, porque la verdadera justicia social es llegar con la ayuda de manera transparente a quienes realmente necesitan el apoyo del Estado.
El combate a las malas prácticas se da en todos los niveles, desde las grandes esferas del Estado hasta la entrega de un beneficio comunal. Nuestro mensaje desde La Florida es que la ayuda social estará siempre disponible para quien la necesite, pero con reglas claras, transparentes y que se respeten. Cuidar los recursos de todos es el primer deber ético de una buena gestión pública.
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