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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un estudio reciente arroja luz sobre cómo perecieron los dinosaurios tras el impacto de un meteorito hace 66 millones de años. La investigación sugiere que la capa de polvo creada por el choque transformó la Tierra en una "parrilla", matando a estos gigantes con un calor extremo. La roca, de 10-15 km de diámetro, impactó a 64,000 km/h, formando el cráter Chicxulub en México. El polvo generado habría actuado como una tapa de olla que atrapó el calor, alcanzando niveles letales para los seres vivos.

Un reciente estudio reveló una nueva pista sobre cómo habrían muerto los dinosaurios. La investigación sostiene que la capa de polvo generada tras el impacto del meteorito habría transformado la Tierra en una verdadera “parrilla”, donde los dinosaurios y otras especies habrían muerto tras el calor extremo.

Hasta ahora, se sabe que el meteorito que provocó la extinción de los dinosaurios, hace unos 66 millones de años, era una enorme roca espacial de entre 10 y 15 kilómetros de diámetro.

Se estima que impactó la Tierra a unos 64.000 km/h, formando el gigantesco cráter Chicxulub, cuyos restos permanecen enterrados bajo la península de Yucatán, en México.

Incluso un nuevo estudio publicado en la revista Science Advances sostiene que el impactador era un meteorito condrítico de tipo CO, una rara variedad de condrita conocida como clase Ornans.

¿Qué ocurrió después del impacto del meteorito que acabó con los dinosaurios?

Sin embargo, los especialistas aún no se ponen de acuerdo sobre lo que ocurrió después del impacto.

Para algunos, la energía liberada desencadenó una serie de cataclismos a escala planetaria que acabaron con gran parte de la vida en la Tierra.

Otros plantean que la atmósfera se llenó de polvo, bloqueando el paso de la luz solar, tal como ocurre tras las grandes erupciones volcánicas, lo que habría provocado un invierno que se extendió por décadas.

Ahora, un nuevo estudio plantea que ese mismo polvo también tuvo un efecto inmediato y letal: habría convertido la superficie del planeta en una especie de parrilla donde se quemaron los dinosaurios y otras especies del Cretácico.

Los autores de este nuevo trabajo, publicado en Journal of Geophysical Research: Biogeosciences estiman que el impacto vaporizó más de 1.000 kilómetros cúbicos de material, compuesto principalmente por roca convertida en vapor y partículas del suelo, además de restos del propio meteorito y de los seres vivos que se encontraban en su trayectoria.

Nuevo estudio apunta a que el polvo del meteorito tuvo función clave

“Parte del vapor de roca y las esférulas escaparon al espacio y nunca volvieron a caer a la Tierra”, cuenta Brandon Johnson, experto en cráteres e impactos planetarios en la Universidad de Purdue (Estados Unidos) y principal autor del estudio a El País.

Sin embargo, la mayor parte de ese material, que alcanzó alturas de miles e incluso decenas de miles de kilómetros sobre la superficie terrestre, terminó regresando al planeta.

“Las esférulas pueden atravesar la atmósfera y separarse del vapor de roca al ser desaceleradas por las fuerzas de arrastre”, señaló el investigador, un fenómeno que habría sido clave en lo que ocurrió después.

Durante su descenso, estas esférulas generaron un intenso calor debido al rozamiento con la atmósfera, similar al que se produce durante la reentrada de cohetes y cápsulas espaciales.

Su presencia en sedimentos de todo el mundo ha permitido a los científicos determinar el momento exacto del impacto y explicar los incendios globales que se produjeron posteriormente.

Sin embargo, gran parte del material, especialmente el procedente del asteroide, no se condensó en forma de esférulas, sino que permaneció suspendido como una nube de polvo extremadamente fino que terminó envolviendo todo el planeta.

“No fue la onda expansiva del impacto ni la bola de fuego”

“Toda esa enorme energía cinética tiene que ir a alguna parte y, al final, se transforma en calor”, recuerda Johnson.

Según el estudio, esa nube de polvo, de varios milímetros de espesor, habría impedido que el calor escapara hacia las capas altas de la atmósfera, reflejándolo nuevamente hacia la superficie. Los investigadores calcularon que la radiación térmica alcanzó niveles 17 veces superiores a los necesarios para causar la muerte de un ser humano.

Eso fue lo que mató a los dinosaurios y a los demás animales. No fue la onda expansiva del impacto ni la bola de fuego, porque esos efectos no llegan muy lejos”, completa el investigador estadounidense.

Por su parte, Alexandria Johnson, profesora del Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias de la Universidad de Purdue y coautora del estudio, analizó las propiedades físicas de las partículas de polvo y de la nube en su conjunto para determinar su comportamiento frente a la radiación.

“Descubrimos que la capa de polvo era tan impermeable a la radiación que atrapó prácticamente todo el calor generado por la caída de las esférulas cerca de la superficie del planeta. Es como si el polvo actuara como la tapa de una olla”, concluyó la experta.

Se requieren más investigaciones para saber cómo y cuándo murieron los dinosaurios

De acuerdo con esta hipótesis, solo los animales capaces de refugiarse bajo tierra o en el agua, como los primeros mamíferos, los peces de aguas profundas y algunos dinosaurios aviarios, habrían logrado sobrevivir a ese episodio de calor extremo.

Pero los efectos del polvo continuaron mucho después, pero en sentido inverso. Con el tiempo, el calor se fue perdiendo, pero la luz del Sol habría seguido durante años sin alcanzar plenamente la superficie, provocando un eterno invierno. Aquello habría marcado el fin definitivo de los dinosaurios y otras especies.

Pese a estos hallazgos, los autores creen que aún se necesitan más evidencias para confirmar que este mecanismo fue la principal causa de mortalidad.

Si futuras investigaciones respaldan esta hipótesis, podría determinarse si la gran extinción del final del Cretácico ocurrió en cuestión de horas debido al calor extremo, durante años por el posterior enfriamiento del planeta o como resultado de una combinación de ambos procesos.

Referencias:

Georgy V. Makhatadze y otros autores. The origin of Cretaceous-Palaeogene impactor revealed by nickel isotopes. Revista Science Advances, 2026.

Brandon C. Johnson y otros autores. Heat and Wildfires During the K-Pg Mass Extinction Enhanced by Fine Dust. Revista Journal of Geophysical Research: Biogeosciences, 2026.