Señor Director:

El Gobierno acaba de anunciar que buscará hacer cambios a la Constitución para interceptar comunicaciones, establecer toques de queda y limitar reuniones, además de modificar el rol de las Fuerzas Armadas en materia de seguridad.

Saber si se trata de una discusión útil o bien pirotecnia legislativa es una pregunta adecuada, sobre todo cuando tenemos un ministro escurridizo, poco amigo de cumplir lo comprometido y con poco oficio para el diálogo democrático.

Se trata de una propuesta delicada y seria, no de una reforma cualquiera. Lo mínimo sería explicar con claridad qué se busca, cuáles serán sus límites y convocar a todos los sectores a un diálogo de buena fe.

Hasta ahora, sin embargo, el ministro Arrau ha decidido conversar sólo con la derecha, con los propios, con su barra brava, demostrando poca experiencia y escasa disposición a un diálogo amplio.

Cuando asumió, después del rotundo fracaso que significó la gestión de la ministra Steinert, se comprometió a dialogar con todos antes de impulsar reformas de esta envergadura. El país tiene derecho a saber que hoy no está cumpliendo su palabra.

Arrau corre el riesgo de convertirse en el nuevo Quiroz: alguien que solo escucha a los propios y después intenta pasar la aplanadora en el Congreso.

La seguridad no se resuelve con shows comunicacionales ni con pirotecnia legislativa. Necesitamos acuerdos amplios para construir soluciones que funcionen y perduren, no otra megarreforma diseñada desde un pequeño y fracasado espacio de autoafirmación.

Tatiana Urrutia
Diputada de la República (FA)

Raúl Leiva
Diputado de la República (PS)

Jaime Araya
Diputado de la República (PPD)

Patricio Pinilla
Diputado de la República (DC)

Bernardo Salinas
Diputado de la República (IND-PC)